Wayward Daughter. Chapter 37.

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Era un día caluroso, era un día de verano, aun era un día de verano. Aun estaba húmedo el césped como el ambiente puesto que apenas ayer en la noche había llovido. Creí que tendríamos que posponer lo inevitable pero ni siquiera con un poco de ayuda del clima, lo inevitable me dejara descansar.

Me encontraba al lado izquierdo de papá con su mano apenas tocándome el hombro. No podía decir que seríamos solo él y yo contra el mundo pues sería una enorme mentira con uñas y dientes. Él tenía a Ellen y a Jo, yo ya no los tenía a ninguno de los dos. Mamá se encontraba en un ataúd a punto de descender dos metros bajo tierra, con toda mi culpa por no haber hecho algo para salvarla, o evitar que muriera.

Había sido mi culpa, si no me hubiera encerrado en mi habitación, si no hubiéramos discutido temprano en la mañana, si hubiera puesto mas atención ahora no estaríamos recordando la maravillosa persona que fue Mary Campbell Alexander.

Todos la recordarían de esa manera, alegre y vivaz pero a puerta cerrada papá y yo sabíamos la verdad sobre lo que afligía a mamá día y noche. Yo era la culpable de muchas cosas en el matrimonio de ellos, entre ellas estaban su rompimiento. Inconscientemente fui la que causo su divorcio cuando tenia siete años, y luego que mamá jamás se recuperara de su condición. Ella era una persona alegre y en ocasiones le gustaba salir con algunas amigas, con el tío Bobby y su amiga o con sus primos por parte de su papá. Yo en ocaciones iba con ella pero como siempre hablaban cosas que yo no comprendía, mejor prefería quedarme en casa.

Estaba llorando, pero no de forma desesperada como lo hacían algunas personas en el lugar. Recordaba a mamá en su simpleza, en sus momentos a solas, y cuando regresaba del trabajo. Me encantaba ver que hacía algo que la hacía feliz, aun después de sus bebés, el divorcio y sus depresiones. Algunas lagrimas se escapaban de mis ojos pero se secaban con la misma rapidez sobre mis mejillas dejando ligeras marcas blancas.

Papá apretó su agarre sobre mi hombro, me voltee a verlo y vi que se contenía con extremo esfuerzo las lagrimas. Quería ser fuerte, pero no sabía si era por mí, por los presentes o por su esposa e hija. Sabía que a papá le dolía la muerte de mamá porque a pesar de haberse divorciado por razones que seguía sin comprender, siempre se vieron como buenos amigos después de la ruptura. Yo los observaba, y aunque ya no se amaran como antes aun mantenían un recuerdo cálido del otro en ellos. Muchos decían que lo hacían por mí, que para evitar que yo tuviera mas problemas emocionales debido al divorcio ellos trataban de llevar la fiesta en paz, pero yo sabia la verdad. No era por mí ya que ellos básicamente me ignoraban cuando se encontraban, para ellos poder hablar durante horas hasta que papá regresara a su propia casa. Me alegraba que ya no se gritaran, pero yo no fui el mayor centro de atención en su relación, sino ellos. 

El párroco terminó de dar su discurso en honor a mamá, las personas comenzaron a arrojar rosas en el féretro ya dentro del hoyo. Yo solo me quede parada en mi lugar a esperar las interminables condolencias que estaba por recibir. Papá se alejó de mí dejándome sola enfrente del hoyo teniendo una vista parcial de las flores al fondo junto con la caja fúnebre. Tío Bobby me vio parada en el lugar y se acercó con un paraguas sobre mi cabeza.

—Niña, si no te mueves te vas a mojar y luego enfermar.— dijo casi en forma de regaño. No dije nada y solo trague saliva viendo al primer par de personas dirigirse en mi dirección después de hablar con papá.

—Bobby, ¿podrías sacarme de aquí?— él se giró a verme al tiempo que yo lo miraba levemente esquivando su mano con la que sujetaba el paraguas. —No quiero oír sus hipocresías.

Él miró a la gente de la cual hablaba y luego asintió girando su cuerpo para yo seguir el resguardo de la sombrilla.

No estaba en paz. No estaba atormentada tampoco, pero algo dentro de mí me decía que esto era un trauma que en mi vida iba a olvidar. Lo llevaría conmigo sobre mis hombros hasta que alguien me dijera que la repentina pero inevitable muerte de Mary Campbell Alexander no había sido del todo mi culpa, pero esas personas no serian papá, o Bobby, o Ellen. Nadie me podría quitar ese peso de encima porque yo lo había causado. Yo viviré con ese remordimiento el resto de mi vida.

•••

Pues nos estamos acercando a descubrir como fue la muerte de Mary la mamá de Claire, pero a menos que lo sepan ya NO LO DIGAN.

Ahora, para el 19 de febrero la historia va a cumplir un año y no creo poder terminarla para ese entonces así que les pregunto ¿quieren qué haga un especial? ¿O se les ocurre algo mas?

Bueno criaturas de Chuck (ya me lo pegaron 😅) los veo en el siguiente cap. Beshos y apapashos.

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