Wayward Daughter. Chapter 51.

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La sofocación era inminente. En pocos momentos sentiría la luz escaparse de mis ojos una vez más para dejarme en la oscuridad y lidiar con mi mente dentro de una caja de cristal. Con el agua hasta el cuello con apenas el espacio suficiente para poder mantener boca y nariz al aire. Entonces, todo se volvió oscuro y supe que mi tiempo de recreo había terminado.

—Puedo sentirte. No que te quedas en paz, Claire— era la voz de Azrael; la mía, distorsionada —Quédate quieta.

—El primer instinto de un humano es el de sobrevivir, Azrael. Y cada vez que quieres someterme aseguras tu destrucción.— me miró con atención, ojos verdes que seguían cada movimiento mío y escaneaban cada emoción en mi rostro.

Me sentía como animal en exhibición, dentro de una caja de cristal que amenazaba a cada segundo con ahogarme pero jamás lograba matarme del todo.

—¿Por qué no solo me matas y ya?— pregunté y aunque estaba lejos de sentirme derrotada, era lo único que podía reflejarse en mi voz.

Su rostro pálido, sus ojos verdes, su corto cabello rubio y su vestido extravagante; aunque fuera mi cuerpo, mi cara y mi voz, no era yo. Juntó sus dedos indices sobre sus labios hizo una mueca como si estuviera escogiendo sus palabras. Si no quería darme algo que me diera algo con lo que luchar, ya había fallado.

—No puedo, linda. Veras, eres la portadora original de esta vasija. Yo soy el huésped y aunque tengo derecho sobre él, tú eres la que verdaderamente manda. Si te mato y me llegan a expulsar de él con un hechizo, ya no puedo regresar a él.— algo no estaba del todo bien con esto. —Debo de mantenerte con vida por cuestiones de seguridad. Eres mi póliza.

Solo lo miré, ella sonrió y comencé a sentir como el agua a mi pies comenzaba a elevarse por mis piernas. Era cuestión de minutos para que alcanzara mi cuello y eventualmente mi rostro.

—Tienes razón. He hecho mal al forzarte a luchar por sobrevivir.— levanté la mirada al techo inexistente del lugar esperando a que ella hiciera su punto. —Basta de esto.

Chasqueo los dedos y yo me encontré sentada en una silla reclinable con refrescos a ambos lados, en una habitación oscura donde apenas podia distinguir cortinas negras colgando, como si de un mini teatro se tratara.

—¿Ahora piensas comprarme? Que astuta.— respondí mientras tomaba un puñado de palomitas de la cubeta en mi regazo y comía de ellas. —¿Qué me tienes preparado?

Música de fondo comenzó a sonar. Algo como jazz y piano sonaba que me recordaba a cosas no dignas de una niña pequeña, pero yo no era una niña pequeña ahora mismo. Una chica con túnicas delgadas y un bikini debajo apareció bailando al ritmo de la música.

—Buen plan, pero yo no soy como mi hermano Dean. Yo suelo aburrirme con esto con facilidad, Azrael— dije sin apartar los ojos de la chica. Era linda.

—Bueno cuando te aburras, llámame— oí su voz detrás de mí y algo en mi subconsciente me hizo concentrarme en la chica.

—Cuando lo haga, intentare abrir los ojos, intentare regresar, entonces sabras que me he aburrido con esto— contesté dejando que los poderes de Azrael cayeran de peso sobre mi mente.

—Hasta entonces— contestó Azrael en forma de despedida.

•••

No podía vencerla, era demasiado poderosa para mí pero aun así intentaba recobrar control de mi cuerpo, de mis extremidades. No podía ver mucho de lo que ella hacía, pero cuando podia hacerlo me aterraba que Sam y Dean llegaran tarde o no pudieran contra ella. Esperaba con todas mis fuerzas que ellos pudieran encontrar una forma de detenerlo, porque por lo que me había dicho tenia grandes y muy desastrosos planes para el planeta. Ella quería dueña y señora de la Creación, tomar el lugar de Dios y borrar a su padre de las memorias del hombre tal y cómo Dios había hecho con ella.

Wayward Winchester. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora