Wayward Sons. Chapter 40.

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*Veinticuatro horas después*

-¿Dónde estamos?- la voz de Dean se escuchó con eco en el espacio vacío en él que se encontraban.

-¡Claire!- gritó Sam esperando que alguien respondiera pero no tuvo respuesta.

-Entonces ¿así es como se ve una mente humana?- Dean miró a Castiel -Esperaba un cerebro, esto es algo decepcionante.

-La mente es el estado espiritual del cerebro, Dean, estamos dentro del subconsciente de...- la voz de Castiel se corto al tiempo que un ligero grito llamaba por quien ellos buscaban.

-¡Claire!- era una mujer la que llamaba, pero no era un grito de enojo sino como si se tratara de un juego y los hermanos conocían esa voz.

-Es mamá- susurró Dean mirando a su hermano con incredulidad.

Los tres siguieron la voz esperando encontrar sino a Claire, algo que pudiera guiarlos a ella.

•••

Era un cuarto de juegos con niños de entre cuatro a nueve años se encontraban saltando y gritando, rodeados de juguetes de colores brillantes. Con figuras de letras, números y paisajes hermosos en las paredes que recalcaban el propósito del lugar.

-¿Qué es este lugar?- la pregunta de Dean sonó mas con pánico que cualquier otra cosa.

-Es una guardería- contestó Sam sin comprender porqué Claire estaría soñando con algo como esto. -Pero ¿por qué Claire sueña con una guardería? Ella no parecer see una mujer que le gusten mucho los niños.

-Claire- volvió a llamar esa voz desde la entrada principal del lugar, una mujer de largos cabellos dorados se encontraba parada esperando por alguien en el interior del salón.

Los hermanos la observaron con adoración pues era su madre. Esa mujer con la que ellos soñaban casi día y noche con volver a ver se encontraba vestida con un uniforme de hospital aludiendo a que ella trabaja como enfermera.

-Vamos, linda, vamos a casa- la mujer tomó de la mano a una niña que también tenía cabellos dorados y rizados, una pequeña que no apartaba la mirada de su madre mientras se acercaba a ella.

-Ella es...- señalo Sam a la niña de unos seis o siete años que acompañaba a la mujer que asemejaba a su madre.

-Sí, es ella.- contestó Castiel estoico.

-No lo entiendo. El djinn dijo que provocaba pesadillas en sus víctimas, pero esto no parece ser una...- el análisis que Sam le estaba dando a la situación se vio interrumpido cuando su alrededor cambio de ser un alegre patio de juegos a una lúgubre habitación de alguna casa -... pesadilla.

Entre los tres buscaron a su alrededor pero no encontraron nada, solo un armario abierto con dos cajas de carton y sus respectivos contenidos en el suelo esparcidos. Sam se inclinó para poder ver de que se trataban los papales en el suelo pero Dean también había caído en cuenta de una cosa al poner atención de donde se encontraban.

-Es nuestra casa, Sammy, en Lawrence.- dijo Dean tocando la espalda de Sam sin saber muy bien como sentirse, si aliviado o aterrado por no saber que esperar estando en esa.

-Dean- llamó Sam levantando dos papeles gastados, y viejos en sus manos -Somos nosotros- dijo Sam sin creerse que en sus manos estuvieran los certificados de nacimiento de ellos.

-¿En serio? ¿Qué dicen?- Dean se encontraba extrañamente animado por escuchar eso, pero cuando Sam levantó la mirada para con su hermano solo encontró algo sombrío detrás. -¿Qué sucede?

-Muertos. Dean, nacimos muertos.- contestó Sam sujetando los papales en sus manos con apenas las puntas de sus dedos. Dean los tomó para examinarlos mas de cerca.

Sam comenzó a caminar por el lugar casi ignorando lo que Castiel había comenzado a decir.

-... dijo que ustedes no existían.

-Pero una cosa es decir que no existimos, y otra que nacimos muertos- respondió Sam sintiendo un sabor amargo en la boca ante la nueva información que habían descubierto sobre Claire, respecto a ellos.

El menor de los hermanos buscaba con la mirada algo que le diera mas pistas de como esa memoria era una pesadilla, luego lo escuchó. Eran gritos, gritos de enojo y rabia que venían desde el primer piso de la casa, eran sus padres, las voces inconfundibles de sus progenitores que le martillaban los oídos porque jamás los había oído juntos mucho menos discutir entre ellos. Entonces la vio, en el rincón del cuarto una pequeña sombra que temblaba y se abrazaba a si misma.

-Chicos- llamo Sam viendo a la pequeña Claire escuchando los gritos furiosos de sus padres abajo, y ella sola tratando de ignorarlos mientras se aferraba a ella misma.

-¿Qué es eso?- preguntó Dean poniendo atención los gritos de sus padres -Están discutiendo... por esto- el mayor extendió los papeles hasta donde estaba Sam -Discuten por nosotros. Mamá culpa a papá por habernos perdido.

-Claire, ¿me puedes escuchar?- era Castiel quien se había acercado a Claire después de ver que esa niña era la verdadera y no un espejismo por todo lo demás. -Tienes que despertarte. Esto no es verdadero, Claire.

-Cas, no creo que pueda oírte. Ella esta reviviendo recuerdos... traumáticos que la marcaron de por vida.- contestó Sam -Ella...

-¿Sam?- la antes perdida mirada de la niña ahora se encontraba buscando en la habitación a quien llamaba.

-Claire- suspiró Sam inclinándose sobre la niña en el suelo para que ella pudiera verlo. Los ojos de la niña alcanzaron a Sam y de inmediato se lanzo sobre los brazos del hombre. Sam la abrazó mientras Claire lloraba descontrolada en sus brazos. -Calma, ¿qué sucede? ¿Por qué están peleando?- la pregunta de Sam se refería a los gritos en la parte inferior de la casa.

-Son mis padres. Buscaba algunas fotos de mis abuelos para un proyecto escolar y los encontré a ustedes. Y ahora ellos se van a divorciar. ¡No era mi intención que se pelearan!- volvió a chillar la niña que ni con el consuelo de su hermano mayor pudo callar.

-Claire, no es tu culpa. Ellos discuten porque algo de eso dejo heridas grandes. No es por tu causa.- la niña aun con los ojos llorosos se despego del hombro de Sam y lo miro con suplica en los ojos que le rompió el corazón a Sam.

-¿Lo juras?

-Lo juró- respondió Sam con una sonrisa a lo que la pequeña Claire también sonrió sintiéndose mejor.

Pensaron que lo peor había pasado y ahora se encontrarían con Claire adulta, pero se equivocaron. Claire apenas había crecido un par de centímetros cuando todo a su alrededor cambió.

Wayward Winchester. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora