—¿Qué más quieren saber de mí? Eso es todo lo que sé.— dije mientras me tenían sentada al centro de lo que supe era una mazmorra en el búnker.
Tenía una luz casi cegadora sobre mi rostro que apenas me permitía reconocer las siluetas.
—Oye, sé que tienes complejo de Sherlock, pero esto no tiene por que ser una maldita escena de televisión. Quita esa luz.— dije mirando hacia el suelo tratando de evitar que la luz me dañara las pupilas.
La luz se apago, pero durante un minuto y algo más solo vi sombras negras. Cuando pude distinguir los zapatos de Sam a los de Dean con mas detalle levante la mirada.
—¿Qué más quieren saber además de lo que ya saben?— pregunté viendo a Gabriel recordando lo que vi en sueños, aunque ahora comenzaba a sentir que no eran sueños.
—¿Qué te sucedió, Claire?— miré a Sam. Estaba de brazos cruzados y una expresión estoica en el rostro mirándome con atención.
—No lo sé. Me desmaye ¿recuerdas?— respondí de mala gana. Sam no era tonto, sabia que algo escondía que ahora mismo estaba siendo esquiva.
—Antes de eso, Claire, sabes a lo que me refiero— Sam parecía ser el único interesado en hablar mientras que el resto, incluso Crowley desde la puerta de la mazmorra, solo miraban.
—No lo sé. Antes de eso todo es muy borroso.— dije tratando de acomodarme en mi silla pero apenas pude moverme porque las esposas en mis pies y manos apenas me lo permitieron.
Esperaba que me dejara en paz, que ya no hiciera mas preguntas pero Sam no era de los que se daban por vencido tan fácilmente. Le gusta luchar hasta agotar todas sus opciones. Me observaba mas que los demás, Sam estaba viendo cada cambio en mi rostro, mi cuerpo, incluso mi respiración no sabia si porque quería ver si sucedía lo mismo que antes o esperaba que me rompiera y hablara.
—Claire, estuvimos preocupados— su voz se tornó suave, y complaciente. Yo solo fruncí el ceño pues conocía la técnica que planeaba usar.
—No tanto, pues apenas desperté me trajeron aquí— dije haciendo sonar las esposas en mis muñecas.
—Claire, entiende que...
—No, Sam, yo lo entiendo todo. Entiendo sus razones en ese sentido de la palabra, lo que no entiendo es esto— volví a hacer sonar las esposas y viendo a cada uno en el lugar —Soy un ser humano. Apuesto que ustedes ya me examinaron con agua bendita, plata, sal y algo mas, pero si lo quieren escuchar de mí, ¡sigo siendo yo!— no fue exactamente un grito, pero estaba molesta y la voz salió mas fuerte que un simple susurro. —No estoy poseída. Sigo siendo yo.
—Entonces ¿con quién hablabas, Claire?— volviendo a lo anterior del desmayo. No pude evitar morder el interior de mi mejilla y evitar mirar a cualquier par de ojos en el lugar.
—No puedo— dije apenas y sé cometí un error al abrir la boca porque mi voz salió débil y cortada.
Ay no, pensé mientras trataba de contener las lagrimas. Mi respiración se hizo profunda y entrecortada, no quería estar ahí, no quería que ellos me vieran de esa manera. Mis esposas se abrieron solas dejándome libre de la silla dentro de la Trampa del Diablo. Levanté la mirada para ver quien fue el que hizo eso, fue Gabriel quien sin siquiera tocarme había logrado liberarme.
—Vamos, Barbie, no quiero que te quiebres delante de mí. Ve a darte un baño y relájate, yo hablo con ellos— dijo señalando la puerta detrás de él donde antes se encontraba Crowley.
Me levanté de la silla y con la poca seguridad que tenía en ese momento salí del lugar bajo la atenta mirada de todos en el lugar. Cuando llegue al pasillo solo pude recargarme contra la pared aun sintiendo las esposas en mis manos rozando contra mi piel y la sensación era simplemente aberrante para mí.
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Wayward Winchester.
Fanfiction[Sinopsis] Claire Winchester, una mujer que tiene una vida organizada y vive en su propio mundo. Su madre murió cuando era pequeña y fue criada por su padre, un Ex Marine que creó inesperadas expectativas en Claire para cumplir. Ahora ella d...
