Capítulo 16
16|Sospechoso.
IVÁN¿Que le pasaba al mundo? El único lugar donde me sentía a salvo... De un momento a otro se volvió otro lugar donde debo estar alerta. Allá afuera había un loco que se había atrevido a golpear a mi novia y yo no pienso dejarlo pasar, encontraré a ese hijo de perra.
—Iván— Llamó Barbara la gobernanta. —¿Que le pasó a Camila?— Barbara me miró seriamente mientras los demás se inventaban una buena historia sobre como Camila se había topado con unos niños de primaria lanzando limones en el patio.
— Lo están diciendo— contesté con obviedad señalando a mis amigos.
— Iván, los conozco desde que eran unos críos y se perfectamente cuando mienten, así que dime quien molió a golpes a Camila— afirmó y seguía mirándome de una forma bastante extraña.
— No sé que ocurrió, yo llegué cuando ya estaba así, te recuerdo que estaba castigado— espeté cabreándome un poco. Barbara parecía no muy convencida pero lo dejó ir a regañadientes.
Víctor llevó a Camila a la enfermería por si las dudas y nos mandó a todos a hacer los deberes... Puso al portero y a un cocinero fornido a escoltarnos a la biblioteca y a vigilarnos de cerca.
— Rafael, Agustin, Iván vendrá conmigo, escolten a los demás— interceptó Helena. Rodé los ojos y la seguí por los pasillos hasta su oficina.
¿Puede haber una mujer mas pesada que esta?
Me sentó frente a su escritorio y sacó un expediente y un montón de papeles.
—¿Te das cuenta de lo grabe que es esto, cierto?
—Claro, retener a un menor de edad puede llamarse secuestro en muchos sentidos— hablé sosteniéndole la mirada fija y retante.
—Golpear a una de tus compañeras, eso si es grave, es delito y si me lo permites, estoy harta de tener a un delincuente en mi escuela...
— Espera, ¿a quien se supone que golpee? En mi vida golpearía a una chica.
—¿Crees que me creí su cuento de "los limones"? Hablé con la profesora Martha y adivina quien no se presentó en su despacho... Además viendo tu historial no me dejas mucho que pensar.
No podía describir lo enojado e indignado que me sentí en ese momento, me puse de pie inmediatamente apretando mis puños y golpee su escritorio.
—Escúcheme bien, jamás, ¡Jamás! Golpearía a mi novia— me acerqué a su horrible rostro lleno de impotencia —¡Nunca le haría daño! ¡Ella es lo único bueno que tengo en mi puta vida! ¡¿Entiende eso, cara de sapo con botox?!
Esta vez, mis manos la señalaban en un puño amenazante y temblaban de rabia. Un tercero entró en la oficina, me apretó de los hombros con fuerza y me hizo alejarme de la profesora, obligándome a sentarme de nuevo. La mirada fría de la profesora Helena seguía sobre mi, veía como la maldad destellaba de sus ojos. Como la odio, maldita sea.
—¿Que está ocurriendo? — preguntó Víctor mirándonos a ambos. Mi pecho comenzó a arder, mi garganta raspaba y unas lagrimas de frustración amenazaban con salir.
—¡Yo no soy mi padre, maldita sea!— exclamé justo antes de que mi voz se quebrara y las lagrimas brotaran, las sequé rápidamente y miré hacia la ventana con una mano masajeando mi rostro intentando calmarme.
—Helena, te dije que no te entrometieras— habló Víctor bastante molesto.
—Tu lo viste, casi me golpea— dijo la esposa de satán desde su silla. —Es peligroso, ¿no lo ves?
—Helena...
—Bien, si tu no lo quieres ver, lo comentaré el Lunes con los padres de familia, a ver que opinan que sus hijos estén cerca de esté...
—No lo digas— le advertí, controlando las lagrimas.—Aunque tienen razón, yo soy el peligro... ¿Cierto? ¿Que me dicen del profesor Gerardo?
Ambos se sorprendieron bastante al escucharme mencionarlo, que me miraron asombrados.
—¿Que sabes del profesor?— cuestionaron al mismo tiempo.
—Lo suficiente.
—¿Le has visto?
—¿A ese loco pervertido? Debería preguntarle a mi novia y a mi mejor amiga, ya que se escabulló en su habitación a media noche para decirles que se fueran lo antes posible del colegio...
—Oh por dios— Helena se llevó ambas manos a la boca bastante sorprendida.
—Iván, al despacho de la psicóloga.
Salí sospechando que sabían mas de lo que sucedía. Me pegué en la puerta a intentar escuchar si sabían del paradero de Gerardo.
—Tranquilízate, Helena, estoy seguro que lo encontraremos.— decía Víctor.
—Es Que... Se volvió loco. Robó los mapas del colegio, el collar...— musitaba Helena hasta que Lucy, la de intendencia, me echó y me regañó por "escuchar conversaciones de adultos".
La consejera Miriam justo iba pasando en mi intento de escapar para ver como estaba Camila.
—Iván, ¿no se supone que irías a mi despacho?— preguntó con su voz siempre pacifica y armoniosa. Siempre que iba a su despacho me sentaba en el mismo sillón a juguetear con la pelotilla anti- estrés.
—Me dijo Víctor que de nuevo perdiste el control y que has estado muy sensible... ¿Quieres contarme que te ocurrió en el verano?
—Prefiero no hablar de mis vacaciones en Dubai, con mi padre jugando futbol conmigo cada atardecer— respondí con sarcasmo.
—Bien, si no dejas que te ayude, yo no puedo hacer nada por ti. Nos vemos mañana a la misma hora y espero que tengas una respuesta menos sarcástica.
—Me pondré creativo— hablé, le pasé la pelotilla y por fin pude ir a mi habitación. Ya casi era la hora de la cena y realmente no me sentía con ánimos de comer.
Por fin estaba de nuevo en mi habitación, el pringado no estaba y parece que mis amigos seguían en la biblioteca. Tomé el móvil para mandarles un mensaje, cuando este comenzó a vibrar. Era un número privado.
—¿Iván Belikov?— Era una voz femenina, se escuchaba mayor y un poco ronca.
—Si... —respondí dudoso.
—Lo llamo para confirmar la anulación del caso de Angélica Rubio y la demanda en contra de Vladik Belikov...
¿Que...?
N/a:
Khe?
Bueno, he aquí un nuevo capítulo y ya sé que parecía que dejaba esta historia, pero nada de eso. El semestre estuvo bastante pesado pero por fin estoy de vacaciones, así que disfruten el maratón :)No se olviden de votar y comentar, siempre leo sus comentarios y los respondo 😉.
Xoxo
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Serendipia I [El Secreto De Julia]
Mystery / ThrillerIván Belikov y Julia Medina han vivido en la misma calle por un buen tiempo y por eso Iván sabe que Julia está chiflada. Este año está a punto de cambiar todo lo que creen conocer el uno del otro, su vida ordinaria pasará a la historia y sólo queda...