29. La Primera Víctima.

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Capítulo 29

29|La Primera Víctima.

SOFÍA

Valeria, la que ya no es mi amiga, pintaba con las tizas púrpuras que yo había pedido. Le observaba con el ceño fruncido. No me hacía caso.
Me aclaré la garganta y seguí mirándola mal.

—¿Que? —preguntó, sin soltar las tizas.

—Ya no eres mi amiga —dije enojada. Ella siguió pintando ignorandome—¿Oiste?

—Que me da igual, deja de darme la lata, yo las he cogido primero —soltó, la miré indignada.

—Pero yo las pedí antes —reclamé—Damelas —pedí, haciendo pucheros, ella se negó— ¡Que me las des! —exclamé. Los demás chicos en la clase, se giraron a vernos, la profesora Gaby no estaba en el aula.

Tendré que tomar medidas drásticas.

Le arrebaté la cajita de tizas y ambas comenzamos a forcejear.

—Sueltala, cara de Cebolla —insultó, tirando de la caja. Abrí la boca ofendida, mientras los otros niños coreaban "Buuuh".

Sueltala tu, cara de rata —me defendí. Ella me miró ofendida y tiró más fuerte de la caja de tizas. Está crujió.

¡Taz!

La caja se partió a la mitad y todas las tizas estaban hechas polvo en el piso.
Ambas nos miramos con los ojos bien abiertos.

—Has sido tu —culpó Valeria.

—Que no, que has sido tu —contesté señalandola. Estaba muy nerviosa y ella también.

—Si la profe lo ve, nos van a expulsar —dijo con la voz temblorosa. Muertas del miedo intentamos arreglar las tizas.

—A mi me han dicho que las niñas que rompen tizas, las encierran en un Cabalozo por una eternidad —comentó Pablo.

—Yo no quiero ir a un Cabalozo —lloriqueó Valeria.

—No iremos —dije decidida. Valeria y todos los niños de mi clase me vieron confundidos— No iremos si no nos encuentran —razoné, Valeria estuvo de acuerdo.

—Pues yo le diré a la profe que se escondieron —amenazó Pablo.

—No lo harás —dijo Valeria antes de picarle los ojos— Corre —dijo asustada. Ambas salimos corriendo de la clase y pasamos de puntitas por los pasillos, para que no nos descubrieran. Nos escondimos debajo de una mesa de la biblioteca, abrazadas y temblando.

—¿Y si nos descubren? —susurró.

—Shhh —la callé al ver una sombra acercándose por el pasillo.

No sé quién era, pero era una chica, porque su voz sonaba de chica. Por el otro pasillo vimos otra persona acercándose y se reunieron en la biblioteca, justo en la mesa de a lado.

—Nos van a encerrar —expresó Valeria sin hablar, solo moviendo la boca. Negué segura y le agaché más la cabeza.

—¿Y bien? ¿Que has encontrado? —preguntó el señor.

Serendipia I [El Secreto De Julia] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora