Capítulo 37
37|El Chico Del Silencio.
JULIA
Era extraño seguir aquí, en el colegio San Marcos, todos parecían llevar todo muy bien... Menos yo.
¿Como se supone que deba estar? Si sé que vi a la chica, Karla, en mis sueños. Irrumpió fugaz en mi pensamiento, seguido de unas ganas horribles de devolver la cena.
Fue entonces que me dirigí al baño... Y al llegar, mis más grandes miedos se hacen realidad.¿Casualidad? No lo creo.
Rodé sobre mi cuerpo, deshaciendome del bulto de sábanas que me envolvían y decidí salir a dar una vuelta, quizá eso despejaría mi mente.
Sé suponía que debería estar en algún deporte, pero inventé que me había venido la regla y me sentía muy mal.
Lo primero que vi, al momento de calzarme los zapatos, fue un sobre blanco que había sido deslizado debajo de la puerta de mi habitación. Abrí la puerta para ver si me encontraba a quien lo haya puesto debajo, pero el pasillo estaba más vacío que mi brassier.
Si, uso sostén más grande ¿Y que?
Lo tomé y lo abrí, encontrándome con un puñado de billetes. ¿El problema? No tenía remitente. Eran casi seis mil pesos en efectivo.
No decía para quien era tampoco.Lo puse sobre mi cama y salí de la habitación, pensando que hacía calor, salí sin suéter pero la temperatura bajó repentinamente en el pasillo helandome los pies y poniéndome la piel de gallina, volví dentro de la habitación dejando la puerta abierta. Sin previo aviso, en el pasillo había un chico parado frente a mi habitación. Largué un pequeño y agudo gritillo y salté hacia atrás.
El chico era bastante alto y estoy segura de que lo había visto antes por los pasillos, miré hacia sus tobillos dándome cuenta que los tenía manchados de tierra, como si viniera del bosque.
Estaba molesta con el chico por asustarme de tal forma.
Tenía unos ojos saltones cafés y una melena rizada cedosa y esponjosa.—¿Que? —pregunté incomoda con el ceño fruncido, pues el chico solo me miraba sin emitir sonido o palabra alguna. Me dió una última mirada intensa, parecía esperar algo, pero pareció rendirse y siguió su camino por el pasillo. Salí apurada intentando alcanzarlo, pero parecía que ya era demasiado tarde, pues el pasillo estaba de nuevo vacío. Me quedé muy extrañada plantada en el pasillo, escuché pasos acercándose por el mismo pasillo y por un momento creí que era el chico de antes volviendo, pero peor que eso, se trataba de Iván, sudoroso y jadeante, la camisa gris deportiva del instituto estaba empadada y tenía las mejillas enrojecidas. Al mirarme, me dio una mirada arrogante y de enfado, le devolví la mueca con disgusto.
—Solo quería saber si recibiste el sobre —dijo con arrogancia, evadiendo mis ojos.
Así que era tuyo...
Alcé ambas cejas.
—Es por lo de tu móvil —aceptó casi avergonzado.
—¿Un sobre? —cuestioné fingiendo no saber nada, el asintió— No, no he recibido ningún sobre —puse mi mano en mi mentón.
—Vine personalmente en la mañana y lo deslicé por tu puerta —habló comenzando a preocuparse.
—Pues ésta mañana desperté y no había nada... ¿Seguro que lo dejaste en esta puerta? —el asintió, pasándose los dedos entre su sudoroso cabello.
—Mmm, no, no he visto nada —mentí, mirando de reojo el sobre en mi cama.
—Si yo... Esque... Eran seis mil pesos en efectivo... —se metió a mi habitación, gateando por el suelo en busca del sobre.
Tomé el sobre al borde de la risa y se lo puse en frente.
—¿Es parecido a este? —le pregunté siguiéndole el juego.
—Si, es como este... ¡Es este! —exclamó arrebatandome el sobre, pasando de preocupado a avergonzado y molesto.
—No tengo tiempo para tus bromitas estúpidas —contestó sin gracia llevándose el sobre.
—Aún me debes un teléfono —canturreé. Iván resopló y casi sale de la habitación antes de que le quitara el sobre de las manos.
—Esto —señalé el sobre— Me pertenece —alcé una ceja, expectante a su respuesta.
—Ya no —gruñó e intentó volver a arrebatarmelo, pero fui más rápida y se lo impedí— Dámelo o te...
—¿O que? —reté.
Esperaba una lucha de palabras, una lucha de miradas, su cara compunjida o su rostro derrotado. Pero nunca imaginé que se fuera a acercar y que su cercanía me hiciera temblar.
Que tonto.
Pensé, al creer que intentaría arrebatarme el sobre de nuevo, pero tal cosa no pasó, al contrario, colocó sus manos en mi nuca y acercó sus labios a los míos con una rapidez y delicadeza impresionante.
Al momento que unimos nuestros labios, el mundo se detuvo, mi realidad, mis preocupaciones y demás parecieron irse muy lejos. Mi espíritu me abandono solo para ser testigo de semejante acción. Mi corazón latía rápidamente y una parte de mi me pedía a gritos que le pateara los huevos, que le escupiera o que lo empujarla lejos... Pero mis manos no respondían y mi cuerpo entero se relajo.
Sus labios eran suaves, su aliento dulce y fresco. No me permitía abrir los ojos. Hasta ese momento, me pregunté "¿Cómo había vivido toda mi vida sin un beso así?" de pronto, su beso se transformó en algo indispensable para mis labios.Basta!
Cuando por fin mis manos respondieron, el solo cortó el beso. De la sorpresa había soltado el sobre sin darme cuenta y al momento que abandonó mi boca, tomó el sobre del piso y soltó una carcajada mientras salía riendo.
Me quedé allí, como idiota, sin saber cómo sentirme al respecto. Si lo odié por besarme o si lo odié más por dejar de hacerlo...
N/a:
Me disculpo sinceramente con l@s lectores/as de esta historia, en serio les prometo que la voy a retomar, no desesperen que se viene lo bueno.
BTW feliz día de la mujer!
¿Quién creen que sea ese chico silencioso?
Los amo❤️
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Serendipia I [El Secreto De Julia]
Misterio / SuspensoIván Belikov y Julia Medina han vivido en la misma calle por un buen tiempo y por eso Iván sabe que Julia está chiflada. Este año está a punto de cambiar todo lo que creen conocer el uno del otro, su vida ordinaria pasará a la historia y sólo queda...