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Nicholas, por favor. Simplemente pensé que habías ido a trabajar y ya.

—A eso vine. Unicamente.

Ella no dijo nada. Pero Nicholas se la imaginó sonreír.

—Voy a dormir un rato. Estoy muerto.

Está bien, espero que todo salga bien.

—Yo también. Buenas noches, Keira.

Buenas noches.

_____

Keira apretó el móvil en su mano. Estaba nerviosa, estresada, cansada. Tenía menos de 24 horas para darle una respuesta a Neal.

Era todo tan obvio, pero no podía decidirse. La solución estaba allí, tan clara y tan cerca. Si rechazaba a Nicholas él le daría el divorcio y podría irse con Neal a aquella hermosa casa en Chappaqua y comenzar de cero.

Sin embargo, a pesar de que le había dicho a Roger que no le dolería alejarse de Nick, ¿Podría en realidad ser feliz otra vez sin volver a ver esos encantadores ojos azules?

—Señora... —Yuko interrumpió sus pensamientos-. Aquí está su cena.

—Gracias. —Le dijo sin mirarla.

—¿Pasa algo?

—No, nada, Yuko. Todo bien.

—Quería hacerle una pregunta...

—Adelante.

—Ahora que sus padres ya no están... ¿Regreso sus cosas a la habitación que antes ocupaba?

—No. —Dijo sin pensarlo-. Quiero decir, no aun... Ya después yo te aviso.

—Como guste. —Y con eso se retiró.

Luego de comer su cena, Keira se levantó y tomó una ducha caliente. Quería que el agua se llevara todo el peso y las angustias de aquel día. Al salir de la ducha, envuelta en una acogedora bata blanca, se metió al clóset de Nicholas.

Era del mismo tamaño que el suyo, pero estaba repleto de trajes, mayormente en colores sobrios, negros, grises, azules. Las corbatas, los relojes, los zapatos, todo organizado a la perfección. Aparentemente no tenía mucha ropa casual. Entre ellas encontró una camisa a cuadros, no sé lo imaginaba.

Se desanudó la bata y la dejó caer al piso, quedando completamente desnuda. Tomó la camisa y se la puso. Esa noche quería sentirlo cerca, aunque fuera por última vez.

_____

Nicholas despertó a las seis de la mañana al día siguiente. No había dormido lo suficiente, pero ya era momento de trabajar. Después de todo, para eso había viajado.

Se arregló en aproximadamente veinte minutos. Vistió uno de sus usuales trajes, y se dirigió al lobby donde quedó de encontrarse con Michael para desayunar.

La mitad del día, trabajando, se les fue con rapidez. En la tarde, Michael decidió quedarse en su habitación y descansar, mientras que Nicholas se fue a turistear.

Durante su recorrido, divisó una joyería artesanal a la que entró. Quedó maravillado ante los artículos que vio, y dio con un anillo que le hubiera gustado comprar para Keira, pero recordó que no sabía su medida. Ni siquiera se había hecho cargo de ordenar sus argollas de matrimonio.

Al fin se decidió por un par de aretes y un chal estampado que estaba seguro le gustaría.

_____

Neal volvió a la casa de Chappaqua después de un largo día de trabajo. Tenía aún que terminar de empacar y salir al aeropuerto para volar a la Florida.

La mesa del comedor estaba puesta, Keira estaba sirviendo vino en dos copas.

—Keira...

—Hola. —Le dijo ella con una sonrisa.

—¿Qué...?

Ella se encaminó hacia él, y le ofreció una de las copas. —Me dijiste que querías una respuesta hoy, antes de las seis. ¿No?

—Sí...

—Pues aquí estoy. Neal, eres el amor de mi vida, y no voy a dejarte. Lo de Nicholas, sea lo que sea, va a pasar. Yo quiero estar contigo. —Fue lo último que dijo antes de besarlo.

_____

Keira había decidido quedarse en la casa a pesar de que Neal ya no estaba. Nicholas la llamó el domingo en la noche. No habían hablado el día anterior.

—¿Vuelves mañana? —Ella le preguntó. Debía ir a sacar sus cosas de la habitación.

Debo quedarme unos días más, todo se complicó.

—¿Entonces cuando regresas?

El miércoles o el jueves, todo depende. Michael vuela esta noche porque debe atender algunos asuntos allá. ¿Cómo estás?

—Estoy bien... No puedo esperar volver al trabajo, pero Janine me va a enviar algunas cosas que debo revisar, y me servirá para no estar tan aburrida.

Me alegro por ti.

—¿Cómo es Chile? Me encantaría ir.

Maravilloso... Podríamos venir alguna vez ... si tenemos la oportunidad.

_____

Keira regresó al penthouse el martes en la mañana para mover sus pertenencias a su vieja habitación. Estaba nerviosa, como si fuera a llevar a cabo la más vil de las traiciones.

Hablaba con Neal varias veces al día, y se sentía bien. Pero luego pensaba en Nicholas, y se llenaba de vergüenza y un pesar inexplicable.

_____

Nicholas se estaba anudando la corbata cuando tocaron a la puerta de su habitación. Fue a abrir y se encontró con Charlie, su chófer.

—Señor, lo voy a estar esperando abajo con el auto.

—Gracias, Charlie. Ya bajo.

Charlie asintió, dispuesto a retirarse.

—Por cierto, -Nicholas lo detuvo- si todo queda resuelto hoy como espero, regresamos mañana temprano y puedes tomar esta tarde libre.

—Gracias, señor. —Dijo antes de irse.

Se detuvo frente al espejo a ponerse las mancornas, tomó el chaleco, echándoselo sobre el hombro, y un maletín que había dejado sobre la cama deshecha. Tomó con la mano libre el pomo de la puerta, pero no alcanzó a darle la vuelta antes de que sus oídos se ensordecieran, todo se volviera completamente blanco, y luego un negro espesor cubriera todo. 

Disimula. (En Proceso de Edición)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora