—Mhm.... No lo sé. He tenido relaciones duraderas si es lo que preguntas. Pero... la vulnerabilidad que viene con el amor nunca le he sentido.
—¿Has dicho "te amo" alguna vez?
Él suspiró. —¿Qué es este interrogatorio?
Ella esperó.
—Es la última pregunta que voy a responder, luego te vas a tus cosas. No, nunca he dicho "te amo". Pero no creas que estoy lastimado, o que me enamoré y no fui correspondido, que soy algún mártir con el corazón roto.
Keira río. —De acuerdo... Será mejor que ya me vaya, no quiero que se me haga tarde.
Nicholas bostezó. —Creo que dormiré un rato más.
Keira revisó su celular antes de irse al baño, encontró un mensaje de Neal. Dudó antes de abrirlo, pero lo hizo. Era un videoclip. Presionó "play" y descubrió un edificio en llamas. Una casa. La casa de Chappaqua. Neal había incendiado la casa de Chappaqua.
_____
Luego de recuperarse de su asombro, se alistó para salir. La habitación estaba sumida en casi total oscuridad, y Nicholas había vuelto a quedarse dormido. Lo miró por un instante, se detuvo a observar su respiración, y por primera vez se percató de aquellos sentimientos de amor que comenzaban a florecer en la boca de su estómago. Con ello también surgió miedo. Miedo de que ella se enamorara y no fuera correspondida.
—Buenos días, Yuko.
—Señora, buenos días. —Sonrió-. ¿Qué se le antoja de desayunar?
—Yo no voy a comer nada, Yuko, gracias.
—¿Y para el señor?
—Ehh... No sé a qué horas va a despertar, pero... ¿Qué usualmente desayuna los sábados? ¿Ensalada de frutas? ¿Omelette?
—La verdad es que...él solo come ensalada de frutas con yogur, y omelette porque a usted le gusta, pero no los prefiere.
—¿En serio?
Yuko asintió.
—¿Entonces qué es lo que desayuna cuando está solo?
—Es inusual, pero... he notado que su favorito es pan con mantequilla espolvoreado con granillo de chocolate.
El rostro de Keira se descompuso al instante. —Suena asqueroso.
Yuko rió. —Alguna vez mencionó que lo tomaba de desayuno casi todos los días cuando era niño. Antes lo preparaba él mismo, pero ahora usualmente lo hago yo.
—¿Granillo de chocolate? ¿En serio? ¿Estamos hablando de la misma persona?
Cada vez Keira descubría aspectos de su esposo que la sorprendían, y a pesar de que estaba conociéndolo poco a poco, su ser se volvía más misterioso e indescifrable.
—Si me permite decirle... —Yuko comenzó-. El señor es una persona sensible... Está siempre serio y a veces malhumorado, pero tiene buen corazón.
—Lo sé... —Sonrió.
—Me alegra que estén juntos al fin, pienso que hacen una pareja única. Ninguna mujer piso este lugar antes que usted...
—¿De verdad?
_____
Cuando salió al estacionamiento subterráneo, se encontró con Jackson. Estaba puliendo uno de los autos de Nicholas. Hoy no lucía traje y corbata, sino jeans y una sudadera.
—Buenos días, señora. —Le dijo con una sonrisa-. ¿La llevo?
—No... —Ella respondio-. Muchas gracias.
Entre todos los vehículos que se encontraban allí, comenzó otra vez a sentirse vigilada. Escaneó el lugar con la vista, pero nada le pareció fuera de lugar. Sin embargo, el pelo se le pegaba a la nuca por el sudor, a pesar de que hacía frío allí abajo, y la piel se le puso de gallina.
Abrió el auto deprisa, y una vez adentro, puso los seguros. Vio a Jackson por el espejo retrovisor, la miraba extrañado.
_____
Él ala menos concurrida del estacionamiento del centro comercial estaba casi vacía en su totalidad cuando salió cargada de bolsas de la última tienda. Estaba ya oscuro.
Abrió primero el maletero, donde dejó las bolsas. Y una vez dentro del asiento del conductor, se dispuso a encender el vehículo, sin resultado. Intentó algunas veces más, pero no logró que encendiera.
Por el espejo retrovisor divisó un hombre a la distancia. Vestía completamente de negro, y tenía la cabeza cubierta por la capa del abrigo. Keira comenzó a sentirse nerviosa al ver que se dirigía hacia ella. No podía distinguir su rostro porque aún se encontraba lejos, pero podría bien ser la figura de Neal.
Intentó una vez más encenderlo, y nada.
Aquel hombre se movía más rápido hacia ella, y sin pensarlo tomó su bolso del asiento junto a ella, las llaves, y volvió corriendo al centro comercial. Mientras caminaba en una de las tiendas, tratando de perderse entre las pocas personas que aún estaban ahí, le marcó a Nicholas.
—¿Hola? —Contestó él.
—¿Estás ocupado? —Preguntó, recobrando el aliento.
—¿Te pasa algo?
—Necesito que vengas por mi...por favor.
—¿Dónde estás?
_____
Nicholas se encontró con ella aproximadamente veinte minutos después en el área de comida del centro comercial, donde los empleados habían comenzado a levantar el desorden del día de trabajo. Tan pronto lo vio se levantó de la banqueta donde esperaba, y corrió a sus brazos.
—¿Qué es lo que pasa? —El preguntó, abrazándola.
Sentía seguridad contra su pecho y arropada por sus brazos. Solo entonces se dio cuenta de que temblaba.
—Keira... —Nicholas la tomó por los hombros y la alejó un poco para poder examinarla con la mirada-. ¿Qué es lo que pasa?
—Es que el auto no encendía y me puse un poco nerviosa...
—¿Te pusiste nerviosa porque el auto no encendía?
Ella asintió, estaba mintiendo.
—Vamos a ver. —Le ofreció su mano, y ella la tomó.
De vuelta en el estacionamiento, había menos vehículos que antes. Un auto negro que antes no estaba, se encontraba frente al suyo a unos metros de distancia. Tenía los cristales tintados, y ella no estaba segura de si había alguien dentro o no, pero no podía dejar de mirar.
Nicholas trató de encender el auto sin resultado alguno.
—¿Tienes servicios de asistencia vial? —Le preguntó.
—No.
—¿Cuántos años tienes con esta cosa? Está acabado.
—No está acabado, y tampoco es tan viejo.
—¿Lo compraste nuevo?
—No. —Dijo avergonzada-. Lo compré hace un par de años cuando comencé a trabajar en la revista.
—Llamaré a Jackson para que consiga una grúa. Vamos a casa.
De camino al penthouse miró disimuladamente por el espejo retrovisor. Unos autos detrás del de Nicholas, logró identificar el mismo auto negro que minutos antes había visto en el estacionamiento. Los estaba siguiendo.
Se sentía tan abrumada que esa noche fue la primera, desde que eran amantes, que no habían compartido sus cuerpos.
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Disimula. (En Proceso de Edición)
RomanceNicholas van der Voort Keira Auguste Los declaro: marido y mujer.