XXXI-Mis Hijas

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—Señor, el Señor Yuuri ya me dio la dirección para recoger a su hija.

—Está bien. Encárgate de eso y no olvides tratarla bien.

—Claro señor.

—Está lejos?

—No realmente. Es cerca del hospital, en dirección opuesta a la empresa.

—Sabes que... mejor da vuelta. Vamos por la hija de Yuuri—Viktor no pudo quitarse de la mente la reacción de Yuuri. Quería conocer a la pequeña y saber cómo era. Tenía intriga de conocer al fruto del matrimonio entre Yuuri y Otabek.

—Es aquí señor.—Viktor miró el edificio y le pareció muy al gusto de Yuuri.—Le estoy llamando a la niñera para que prepare todo.—Viktor no dijo nada, simplemente subió al ascensor.

Llegó al último piso y la puerta del departamento de Yuuri se abrió. Una pequeñita de unos dos-tres meses salió. Viktor sintió tanta ternura mirar a la pequeña con ojos brillantes color café vino, tal como los de Yuuri. Esa pequeña era la viva imagen de Yuuri. La pequeña se detuvo frente a la puerta, miró a Viktor y se le borró su sonrisa. Viktor dejó de sonreír y se quedó algo extrañado por el cambio de actitud de la pequeña.

—Hola pequeña. Cómo te llamas?

—Tú me vas a llevar con mi mami?—preguntó la pequeña, esquivando su pregunta

—Sí, yo te voy a llevar con él—Viktor se puso de rodillas para estar al nivel de la pequeña.

—Tú quién eres? Por qué mi mami pasó la noche contigo?

—Yo soy su jefe. Tu madre ya te explicara por qué.—se puso de pie y le extendió una mano a la pequeña—Ven, vamos.

—Hana, mira bien a este señor. Si algo me pasa le dices a los policías quien fue.—dijo la pequeña mirando a su niñera la cual se sorprendió por lo dicho.

—Pequeña, no digas eso. Tu mamá me dijo que vendrían por ti. No hay problema.—la pequeña solo volteo su cara con un puchero y comenzó a caminar al elevador.—Lo siento, ella no es así. Aquí están sus cosas.

—Gracias. Descuida.—Viktor siguió al pequeño demonio al elevador.

Estaban en el auto camino al hospital y Vicky no suavizaba su mirada ni un poquito. Desde que comenzó a andar el auto fijó su mirada en Viktor. Lo estudiaba de arriba a abajo y entre serraba sus ojos. Viktor también la veía sin apartar su mirada. Le causaba gracia la conducta de esta pequeña torbellino.

—Y dime pequeña...cómo te llamas?—Viktor estaba nervioso y era la única cosa que le salió de su boca.

—Mejor dime, como tú te llamas?—dijo Vicky cruzando sus brazos.

—Yo soy Viktor Nikiforov y tú?

—Cómo conoces a mi mamá? Un jefe no va a recoger la hija de sus subordinados, o si?

Viktor se tensó, afortunadamente ya habían llegado al hospital.

—Hospital?—dijo Vicky con miedo al bajar del auto.

—Vaya, eres inteligente. Ya sabes que es un hospital.

—Mami está enfermo? Está bien?

—Yuuri está bien, no te preocupes. Él no es el enfermo.—Entraron al elevador y la pequeña no quitaba su carita de preocupación. Viktor se sintió enternecido de ver a la pequeña así. Al parecer este pequeño torbellino si tenía sentimientos. Se volvió a inclinar y le abrazó—Tranquila, te prometo que tu mami está bien. Tienes que ser una niña fuerte, está bien.—Vicky, aún en brazos de Viktor asintió. Las puertas del ascensor se abrieron y Viktor se puso de pie.—Ven, es aquí.

Love behind the Mask (Terminado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora