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Narra Harry

Louis y yo decidimos ir al súper caminando, pues no estaba muy lejos, y además era de noche y nadie nos identificaría. En el camino, Louis hablaba poco; casi nada. Me preocupaba ésto, ya que comencé a pensar que estaba enojado conmigo y no sabía por qué. Yo le decía algo a Louis y éste me contestaba con algo breve y una sonrisa falsa. Me preguntaba qué le había hecho, o qué le había pasado para que se sintiera así.

Cuando llegamos al supermercado, habían varias personas comprando y todo eso. Ambos esperábamos que nadie armáse un escándalo por ver al "super futbolista Louis Tomlinson".

-Con suerte y pasaremos aquí por desapercibidos -bromeé y Louis rió-. Bueno, ¿qué quieres cenar hoy?

-No sé -se encogió de hombros y yo fruncí el ceño.

-Podemos comer arroz con vegetales -ofrecí como opción y Louis hizo una mueca sin decir nada. Yo sabía que a Louis no le agradaban los vegetales, pero ahora que es futbolista y tiene que mantener un cuerpo sano, no sé si les guste ahora-. ¿Qué te parece?

-Eh, ok -contestó brevemente y me molesté por su actitud.

Caminamos por la sección de vegetales y comencé a ver los pepinos, tomates y demás, mientras Louis estaba cruzado de brazos, observándome. Una idea se vino a mi cabeza y pensé que sería bueno si animara a Louis con mis bromas.

Cogí dos tomates y los coloqué en mis ojos como si realmente fueran mis ojos.

-Hola, Louis -imité una voz muy gruesa. No le pude ver su expresión, pero esperaba que le causara risa.

-¿Qué haces? -preguntó y pude deducir por su tono que tenía el ceño fruncido.

-Tomando té -fue lo primero que se me ocurrió decir.

-¿Té? ¿De qué hablas? -preguntó nuevamente, como si estuviera loco, y quizás era cierto.

-Porque soy un toma-te. ¿Entiendes? ¡UN TOMATE! -comencé a reír como loco y algunas señoras que pasaban con sus carritos me miraron horrible. Louis tenía su mano tapando su rostro de la pena, pero con una sonrisa escondida. Yo, por mi parte, me reía de mi chiste, tan malo fuera.

Luego agarro dos cebollas y empiezo a jugar con ellas.

-Harry... -trató de detenerme, pero continué.

-Los humanos son realmente raros -hago una vocecilla, haciendo que se viera como si una cebolla estuviese hablando-. Primero nos pelan y después lloran. ¿Tanto nos quieren que una vez peladas les damos pena?

Comencé a reír más fuerte y escuché que a Louis se le escapó una risa. En mi mente estaba como "misión cumplida", y la verdad es que hasta yo me reía de mí mismo.

Las personas nos miraban raro, muy raro por nuestras risas escandalosas, pero no nos importaba, la estábamos pasando bien.

Louis agarró un tomate y me lo lanzó.

-¡Agarra! -exclamó y atrapé el tomate a tiempo.

Así comenzamos a jugar, y luego nos comenzamos a tirar dos, tres, ¡cuatro tomates a la vez! Nuestras risas se escuchaban por todo el supermercado.

-Jóvenes -se escuchó la voz de una mujer y nos detuvimos-. Les pido que por favor, si no van a comprar, ¡no jueguen con la comida! Soy la gerente y me han notificado este desastre. No querremos sacarlos de aquí.

Louis y yo nos miramos y nuestras risas fueron más estruendosas aún.

Narra Niall

Luego de despedirme de Harry temprano en la mañana, tenía todo listo para irme. Angus se veía igual de emocionado que yo aunque no tenía ni la más mínima idea de dónde iría. Tenía todo listo: las maletas, los implementos y todo lo necesario para sobrevivir a un campamento familiar. Pero había un problema.

Stay - Larry Stylinson [M-PREG]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora