Amelia solo quería una vida feliz a lado del amor de su vida.
Tenía su vida planeada en su cabeza, pero nunca imagino que mudarse a un continente diferente, lo cambiaría todo.
12/02/2019
— No sé de qué hablas. Le dijo Daniel a Trevor, Daniel me miró y luego a él. — No estabas — dijo este — es verdad — Trevor se levantó, fue a ver a Drew y Amelia a la pista. — ¿de qué habla? Él se encogió de hombros, se llevó su vaso de alcohol a la boca y la vacío. — No tengo la menor idea, iré al baño. Se levantó a duras penas de su silla y se fue al baño, todos ya estaban borrachos menos yo, me acerqué a la barra.
— A este número te comunicas para cobrar por favor. — Si su alteza, otra cosa lo que pasa aquí se queda aquí. — No tiene que decirlo. — Gracias.
Me acerqué a Amelia que bailaba con Drew y Trevor.
— Creó que deberíamos irnos. — ¿qué? Nooooo. — Si. — No puedo irme, estoy en el departamento de Drew. — Iremos al mío. Amelia hizo puchero. — Está bien. Se despidió de Trevor y con Drew se dio un beso rápido en la boca. — Adiósss Morenita, adióssss miii príncipe.
Amelia se estaba despidiendo de sus amigos a tiempo salía Daniel del baño.
— ¡vamos, Daniel! — ¿Qué? ¿Ya? — Si, las llaves. Suspiro resignado, le costó sacarlas de su bolsillo del pantalón, pero me las entregó. — No pueedo llegars así aaal Palacio. — Iremos a mi departamento. — valeeeee, adiós chicoss — empezó a mandar besos por todos lados.
Salimos del bar, Daniel y Amelia no dejaban de reírse como borrachos, Amelia casi cae al suelo así que la tuve que agarrar para llevarla al auto, Daniel como pudo agarró su bolsa y las cosas que se habían caído de ella, abrí la puerta de atrás, Lia se metió en el carro, Daniel se puso a su lado, genial ahora soy el chofer, encendí el auto y empezó a sonar la música.
— Essssaaaa me gustaa — Gritó Amelia.
Daniel y ella empezaron a cantar la canción que hablaba de cómo ser salvaje, fumar marihuana ellos movían sus manos de un lado a otro, incluso Amelia simuló fumar y le pasó el cigarro imaginario a Daniel que hizo lo mismo los dos empezaron a reír, marque el número que necesitaba.
— Melody, disculpa que te despierte, pero necesito que me lleves las llaves — Amelia y Daniel empezaron a cantar fuerte — ¿Podrían guardar silencio? — Si, general — se burló Daniel y Amelia se empezó a reír. — ¿pasa algo? — No, lo siento te decía que necesito las llaves del departamento. — Si su alteza — su voz se escuchaba ronca — lo veo ahí. — Gracias. Colgué.
Cada canción que pasaba intentaban cantarla, cuando pasó un tiempo deje de escuchar las risas atrás, mire por el retrovisor y ya se habían quedado dormidos, estaciones el auto en la entrada, Amelia tenía su cabeza en el hombro de Daniel. No tardó mucho y Melody llegó.
— Siento molestarte. — No sé, preocupe. Le subiré el sueldo a esta chica, miró dentro del auto y luego a mí. — Lo ayudaré. — Gracias.
Bajamos primero a Daniel que pesaba más, luego Amelia a pesar de sus protestas que no quería ser molestada, deje a Daniel en el sillón porque no podíamos subirlo hasta la otra habitación, cuando deje Amelia en la cama, baje para cerrar la puerta.
— Supongo que lo veré más al rato. — Sí, inventa una excusa para los dos, por favor. — Si por supuesto, he tapado a su real alteza Daniel, mañana temprano mandaré ropa. — Gracias, Melody. — Que descanse.
La despedí en la puerta con la mano, mi reloj marcaba las 4 de la mañana, apague las luces y subí, le quite sus botas Amelia, la dejé en ropa interior porque no tenía nada que ponerle y la tape, me acosté a su lado empezó a moverse medio abrió los ojos y me sonrió, acercó su mano a mi brazo y volvió a caer dormida.
Cuando desperté eran las 11:30, Amelia ya no estaba durmiendo, en el buró se encontraba un cambio de ropa así que fui directo a bañarme, cuando baje escuche las voces de Daniel y Amelia en la cocina.
— Honestamente solo quiero dormir y dormir. — No aguantas nada. — ¡Cállate! — He buscado mi venganza. — ¿de qué hablas? — de ti, cantando como perro ahogado. Entre a la cocina, ellos me miraron. — Buenos días, dormilón — dijo Amelia. — Buenos días, cariño. Me acerqué a ella para darle un gran beso, ella me separo y tenía las mejillas rojas apenadas, ayer no le importó que le diera besos enfrente de los demás, pero hoy si, ya tenía una camisa que le quedaba enorme y Daniel tenía una camisa de su pijama. — Nosotros nos emborrachamos y eres tú el que despierta tarde. — Porque no tuviste que cargarlos y dormir a las 5 de la mañana. — ¿y eso? — lo ha traído Melody — explicó Daniel. — ¿por qué tienes esa camisa? — Es mía. — Porque aquí el inteligente de tu hermano derramó café en mi ropa. — Pudiste haber usado mi ropa. — Tú no derramaste café en mi ropa nueva — ella le tiro una servilleta arrugada a Daniel. — ¿Quieres desayunar hermano? — Si, gracias. — Melody también trajo desayuno, siempre he dicho que tu asistente es más eficiente que el mío. — ¿por qué Daniel tiene asistente y tu asistenta? — ¿Celosa? — No. — Yo creo que si. — Claro que no. — No deberías — la atraje a mí — eres única para mí y aparte nadie me va a cantar como tú — dije en burla, Daniel empezó a reír. Ella abrió la boca sorprendida y me dio un manotazo en el brazo. — ¡Los odio! Antes que se alejara de mí, la volví agarrar y la bese en la enfrente. — Bueno, veo que salgo sobrando agarraré mis cosas y me iré. — En realidad, tengo que irme contigo. — ¿Me van a dejar sola? — ¿No querías dormir? — le dijo Daniel. — Es verdad. El teléfono de Daniel empezó a sonar y él le dio colgar. — ¡Que fastidió! — ¿Qué pasa? — Nada es mi asistente, tengo un evento en dos horas. — Tenemos que irnos. Amelia hizo puchero. — Ya que. — Adiós Morenita — Daniel se despidió de ella con un beso en la mejilla — te espero en el auto. Salió dejándonos solos. — ¿en serio tienes que irte? — Si, cariño. — Ni modos, tenía muchas cosas en mente. Dijo alzando una ceja y jugando con el botón de mi camisa pícaramente. — En la noche. — ¡Bu! — aprovecha a dormir. — Eso haré. — Otra cosa ¿ya pensaste lo de conocer a mis padres? — Mmm... Si está bien. — ¿En serio? — Si. — Gracias. Ella me dio un beso. — Ahora vete que tienes trabajo. — Te habló cuando termine.
Cerré la puerta del departamento y me fui con Daniel para cumplir con mis deberes, estaba feliz porque Amelia había aceptado ver a mis padres se lo tenía que comunicar a mi padre.
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