—Desde que te fuiste se ha vuelto un ogro gruñón— me explica Adam.
Eso no evita que me duela lo que dijo. Él tiene razón, no soy tan importante como para que ellos reaccionen así al verme. Tampoco debería haberme ido. Fue un acto imprudente e infantil. Debería haberme quedado a discutir lo que estaba sucediendo y dejar que se explicar como un adulto haría, en vez de huir asustada y herida.
—No importa— digo tranquila sin demostrar cuánto me afectaron sus palabras. "Eres demasiado débil" me regaña mi consciencia.
—Tenemos muchas cosas de que hablar— indica Augustus.
—Primero la comida— dice Jordan.
—¡Diablos! Me olvide del horno— exclama Stephan para salir corriendo hacia la cocina sin contemplaciones.
Alex se acerca a mi y me da otro fuerte abrazo. Sin decir nada más, me suelta y me lleva hasta la mesa donde ya está todo servido de la mano. Dejo el bolso gris desgastado donde llevo mis cosas en el suelo y me siento junto a Alex que por alguna razón parece algo nervioso.
—Alex— le llamo con voz baja pero de todas formas se sobresalta al salir de sus pensamientos.
—¿Qué?— exclama asustado.
—¿Cerraste la puerta de la entrada?
—Oh, me olvide— comenta pero tampoco tiene la intención de levantarse—. Adam, ¿me haces un favor?
—¿Qué quieres?— le pregunta Adam tranquilo.
—La puerta quedó abierta.
—¿Y tú no tienes piernas?— le pregunta irónico.
—Por favor...— Alex ruega y Adam rueda los ojos negando con la cabeza, pero haciendo caso al moreno. Estos chicos se quieren demasiado entre ellos.
Stephan entra en la cocina con una bandeja de comida que saca humo y todos comienzan a comer. Nadie dice nada mientras el sonido de los cubiertos contra los platos suenan por el lugar. Es como si nadie se atreviera a preguntar nada.
—Me parece que deberíamos de hablar las cosas, ¿no?— indica Adam tranquilamente. Él siempre termina siendo el pacífico que resuelve los conflictos.
—¿Qué quieren hablar primero?— pregunto sin demostrar mis nervios en mi voz. No sé si esto va a terminar bien o vamos a terminar igual que al principio y yo voy a tener que irme otra vez porque ellos no van a quererme aquí.
—¿Dónde te quedaste los últimos días?— Jordan es el primero que se atreve a responder.
—Aquí y allá— digo encogiéndome de hombros.
—¿Fuiste con el chico ese?— Alex suena celoso.
—¿Por qué te molesta tanto?— le pregunto tranquila. No quiero que esto termine en una pelea, pero realmente me intriga saber cuál es su problema.
—Que él se cree que es tu hermano y no sé qué, pero no se merece nada— se queja.
—En eso tienes razón— le respondo, sorprendiéndolos.
—¿Y qué te hizo cambiar de opinión sobre el imbécil?— los ojos de Augustus demuestran que está deseando enterarse del chisme.
—El imbécil no tuvo la decencia de dejarme dormir en su casa, eso no lo hace un hermano— me quejo enojada moviendo mi comida con el tenedor. De solo recordar las veces que Carlos se olvidó de tratarme como lo haría un verdadero hermano solo para poder cumplir con lo que su madre le decía, se me va el apetito.
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Soledad entre la multitud
Fiksi RemajaEscapando de un pasado que insiste en regresar, Rebecca vive una vida en la que no se siente bienvenida. Las cosas no le han salido bien y su suerte no ha aumentado con el paso de los años. Desde la muerte de sus padres hasta un secreto desgarrador...
