Capítulo IX

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Liam y Zayn estaban caminando por el hotel tomados de la mano, dirigiéndose hasta la piscina. No había ni una sola alma alrededor de ellos, ni siquiera personal de seguridad. Habían continuado bebiendo el vino, el cual ya había hecho efecto en sus cuerpos. No caminaban con dificultad ni nada por el estilo, pero habían empezado a hablar de manera extraña y reírse por todo. Zayn jamás había bebido tanto alcohol antes, pero le había gustado la sensación de estar mareado.

Al llegar a la piscina, Liam se quitó la remera que traía puesta y sus zapatillas. Zayn se sentó en una de las reposeras que estaban alrededor, no era capaz de ingresar por más de que se lo pidieran.

El castaño se lanzó a la piscina en un clavado que salpicó la ropa del moreno, provocando que éste se enoje un rato pero luego empiece a reír. Comenzó a nadar, relajando su cuerpo, lo necesitaba. Zayn en cambio, lo observaba desde su silla, admirándolo y preguntándose qué había hecho tan bien en su vida para conocer a alguien como él.

—¡Entra! —exclamó el castaño desde el otro lado de la piscina.

—¡No! —respondió. —Sabes que me da miedo.

—Pero esta tarde en la playa no te dio tanto miedo...

—No habían olas.

—Acá tampoco las hay, duh. —se burló.

—Igual, no pienso entrar.

—¡Aburrido!

Zayn ignoró el comentario de su novio y se acostó un rato en la reposera, mirando el cielo estrellado que le ofrecía Bari aquella noche. No quería irse de allí jamás, pero lamentablemente, la fecha de regreso a Inglaterra estaba acercándose, y no podía detener el tiempo por más que lo deseaba.

Liam vio a su novio distraído y salió de la piscina sin hacer ruido, para acercarse a él y sorprenderlo, arrojándole agua al rostro. El moreno se levantó de la silla como un resorte, ahora sí estaba enojado.

—¡¿Pero qué te pasa?! —exclamó, indignado. Liam reía a carcajadas. —¡No es gracioso!

—¡Sí lo es! —respondió.

Zayn entrecerró sus ojos, lleno de deseos de venganza. Y así sucedió, pues sin pensarlo dos veces empujó a su novio fuertemente hacia la piscina, provocando que caiga de espaldas. Se echo a reír y se acercó a la orilla, posicionándose en cuclillas mientras veía a Liam salir a la superficie.

—No conocía ese lado vengativo tuyo. —comentó el castaño.

—Pues ahora sí.

Liam tomó la mano de su novio y de un tirón, provocó que éste cayera a la piscina también. Claramente lo ayudó a salir a la superficie, pues Zayn no sabía nadar y ambos se encontraban en una parte en donde no podían tocar el piso.

El moreno golpeaba y le gritaba a su novio, enojado nuevamente, incrédulo de que éste haya hecho algo semejante. Liam reía, ignorando sus golpes -que apenas dolían- y sus insultos. Acercó su rostro hacia el del menor y lo calló, por fin, con un beso.

—Te odio. —susurró el moreno al separarse.

—Yo te quiero muchísimo.

Zayn sonrió, era imposible enojarse con Liam.

***

—¿Dónde está tu hermano? —preguntó Josefina, confundida al no ver a su hijo en la habitación.

—Salió un rato a caminar. —respondió la menor, tratando de no mostrarse nerviosa.

—Miranda, son las doce de la noche. Debería estar aquí contigo.

Yo te elijo a ti (ZIAM)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora