XXXVIII

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🌿| Sesiones|🌿
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Había pasado tiempo desde la última sesión que tuve con la doctora Todoroki...

¿Un mes quizás?

Entre el festival deportivo, las subidas y bajadas de un tira y afloja,  al igual que accidente gatuno y la noticia que jamás espere recibir.

Turbio, frío pero con dejes de esperanza se sentían los días. Al igual desde que acepté participar en la competencia por insistencia de Jiro y Yaoyorozu.

Los ánimos de Monoma, la noche de quiebre que partió la poca estabilidad de mi apacible vida como vaso  roto de vidrio.

Estaba ahí, frente al consultorio de la doctora. A mí lado estaba Eri con una sonrisa triste que no llegaba a iluminar todo su infantil rostro.

Notando mi incertidumbre y quizás los indicios de culparme a mi mismo por todo, Eri tiro de mi mano hasta hacer que quedará a su altura, y ofreciéndome unas pocas palabras que juro que eran mejor que cualquier cosa:

—Shin... ¿Nadie nos va a separar verdad? Me gusta estar contigo, no quiero que ese señor malo te lastime de nuevo.

Mi corazón se comprimió, ternura y cariño. A pesar que sus palabras eran llenas de inseguridades, había algo fuerte detrás de ellas.

Ella y yo, eramos una familia.

Y era una promesa, no dejaría que nos separaran. Ni que aquél hombre nos hiciera daño, y no ha ella que no ha sufrido tal infierno.

Solo pude contestarle, para calmar su pequeño corazón y de paso también el mío:

— No, enana. Tu y yo estaremos juntos hasta que estemos ancianos. Y si no hace algo, yo seré tu caballero.

—¡No!

—¿No?,—confundido ante eso me límite a tocar su hombro y seguir observando su rostro.

—N-no eres un caballero... ¡Eres un héroe! Ah... ¡Mi héroe, Shin!

A pesar de su grito animado, nos fundimos en un cálido abrazo. Si ella me consideraba un héroe, sería el mejor de todos.

Por ella, por mi... Por nuestra pequeña familia.

Delicadamente separandonos del abrazo fraternal, tomé su manito nuevamente y caminamos hasta las puertas del consultorio. Dónde un par de golpes bastaron para que una sonriente mujer no tan mayor nos recibiera.

Las sesiones siempre fueron frías, turbias y llenas de fragmentos que quisiera olvidar.

Larga, tranquila y llena de verdades así fue como paso aquél lunes por la tarde. Entre partir mi tiempo para asistir... Las clases y las sesiones. Los fines semanas repartirlo entre mi dulce hermana y las prácticas para la competencia.

Unas semanas turbulentas, quizás hasta llenas de vida. Lo que antes eran tardes frías, no eran nada comparadas como ahora.
Al igual que notar que está sesión sería diferente, serían diferentes. Las siguientes, no estaría solo. Porque contaba con Eri, y ella conmigo.

Estás sesiones y las prácticas serían el inicio de mi búsqueda de paz.

Darle solución definitiva a la rastra de problemas que nunca debí cargar...

Y quizás después de todo ello, mis tardes seguirán siendo cálidas.

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¡Muchas gracias por leer y comentar!
Cuídense mucho que los aprecio.

Teorias, dudas o reacciones de diferente índole en los comentarios, por favor.

Denn, fuera. Paz
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𝐔𝐍𝐀𝐒 𝐍𝐎𝐓𝐀𝐒 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐓𝐈 •|#ShinKami|•【✔】Donde viven las historias. Descúbrelo ahora