Las noches en el departamento eran tan tranquilas y gratas que me hacían desear que estas fueran eternas, que el sol jamás apareciera a través de nuestra ventana y estar tan hundidos en nosotros mismos sin que nada nos interrumpiera. Existían noches en las que había emergencias; pero habían dejado de ser tan espontáneas y, lo mejor de todo, era que no incluían bestias dignas de las peores pesadillas en ellas.
Una vez que terminé de lavar los platos me adentré a nuestra habitación y vi a Skylar en la cama leyendo con aquella tranquilidad que siempre solía transmitirme. Lentamente me recosté a un lado de ella sabiendo que no había otro lugar en el mundo en el que preferiría estar.
—Madame Bovary —mencioné al ver el título en la portada, abrazándola con fervor y recargando con cuidado mi cabeza sobre su abdomen—, ¿debería estar preocupado?
—No —replicó ella con calma y una sonrisa de por medio, acariciando mi cabello—, no hay nada en la vida contigo que quiera cambiar.
Cerró el libro con cautela y lo dejó sobre el mueble contiguo de la misma manera. Podía escuchar su respiración como sabía que ella escuchaba la mía y los latidos de su corazón hacían que viera colores aún con los ojos cerrados. Me dejé llevar, agradecido por su cercanía y compañía.
—Ven aquí —pidió suavemente.
Besé sus rodillas con suavidad. Con ambos teniendo completo conociemiento sobre nuestras intenciones mutuas se recostó completamente en la cama mientras sonreía, abriendo sus piernas para que yo quedara entre ellas. Me acerqué a su rostro y la besé lentamente, como si mi vida entera dependiera de la suavidad con la que lo hacía. Sus manos se posaron en mi nuca para acercarme más a ella; por otro lado, mis palmas recorrían la piel de sus piernas, su cadera, su cintura...
Su celular sonó y, por más que me negara a hacerlo, me separé de ella.
—Lo siento —susurró.
—No contestes —le dije en tono de burla mientras hundía mi cabeza en su cuello y le hacía cosquillas con mi barbilla.
Soltó una risa y con ello me quité de encima, cubriéndome hasta la cadera con las sábanas de la cama. Si no iba a pasar algo esta noche lo único que esperaba era poder dormir más de tres horas. Acomodé mi almohada y me recosté en ella para tratar de relajarme y dejar que todas mis preocupaciones se desvanecieran; pero las emociones se arremolinaron en mi estómago al escuchar la voz de Skylar en la cocina, molesta.
—Estoy harta de odiar al tipo.
Sabía a lo que se refería.
Se refería al Guardián.
Se refería a mí.
—Lo sé, Elise —dijo, soltando un suspiro triste—; pero estar molesta con él no traerá de vuelta ni a Jonathan... ni a Ava —guardó silencio y espero a que Elise terminará de hablar del otro lado de la línea—; ya no quiero tener nada que ver con lo que el periódico vaya a publicar —una vez más, el silencio invadió el departamento—. Elise, escucha, lo siento; pero sólo quiero paz y sentir que no hay nada que pueda arruinar la felicidad que estoy sintiendo ahora.
Dejé caer mi cabeza en la almohada; me preguntaba si seguiría siendo feliz cuando supiera quién realmente era yo.
—Te veo luego.
Soltó un suspiro pesado y regresó con tranquilidad a la habitación, dejando caer su celular sin cuidado en el buró que estaba de su lado de la cama. Se metió entre el colchón y las sábanas y, en lugar de recargar su cabeza en la almohada, la recargó en mi pecho, abrazándome.
—Elise sigue molesta —murmuró.
Tenía muy claro que necesitaba desahogarse con alguien, y yo era la persona más cercana a ella. Le acaricié el cabello y esperé a que siguiera hablando.
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CURSE | dan reynolds
Fanfiction❝he was just a city, she's just a dirt road, but that never meant a thing❞ Dan sólo quiere tomarse un respiro de su ajetreada vida de superhéroe y espera que Skylar sea quien lo ayude a mantenerse cuerdo. ━𝐄legí esta vida y ahora estoy eligiendo...
