Todas las hojas secas y marrones crujían debajo de mis pies mientras caminaba por el cementerio, mientras paseaba lentamente y miraba con detenimiento todos y cada uno de los nombres escritos en las lápidas de piedra: Jonathan, Ava, Vivian... La sensación de culpabilidad y arrepentimiento no me dejaban en paz desde la muerte de Peter. Inhalé profundamente y me percaté de que sólo unas cuantas tumbas de todas las que se encontraban en todo el cementerio parecían ser nuevas, pues el pasto aún no crecía del todo en sus espacios.
En general, un lugar como un cementerio parecía ser un lugar triste, sin color y con la tristeza siendo la particularidad del lugar; pero tenía que admitir que, muy en el fondo, existía cierto encanto entre toda aquella desgracia y melancolía; el sol se ocultaba de a poco justo frente a mí, y con ello el espacio comenzaba a tornarse anaranjado, con una sensación de aquella comodidad que hacia mucho tiempo no sentía. Al mismo tiempo, comenzaban a salir unas pocas luciérnagas del lugar, volando junto a mí y con el sonido de sus alas moverse muy cerca de mis oídos. El viento era un viento leve, y todo parecía indicar que la noche que no tradaría demasiado en llegar se apiadaría de mi persona por primera vez en mucho tiempo y sería una noche calmada.
Mientras seguía caminando por el pasto del cementerio, me percaté de ciertos destellos de luz plateada que iban y venían desde el otro extremo al que yo me encontraba. Entrecerré los ojos, con la ridícula esperanza de alcanzar a ver qué lo producía; al percatarme de mi ridículo intento, tragué saliva y comencé a acercarme al punto, con miedo.
Al llegar, me di cuenta de que no era nada más que otra lápida en aquel cementerio repleto de ellas; suspiré y miré al cielo en señal de alivio, parecía que estaba tan traumado como para siempre imaginarme lo peor en todo momento. Cuando volví a mirar la piedra recién pulida de la tumba el alma se me cayó a los pies al igual que mis fuerzas.
Skylar Judith Andersen.
1988 - 2011.
Amada hija y hermana.
De un segundo a otro, perdí el equilibrio y caí al suelo. Mi respiración comenzó a acelerarse, al igual que los latidos de mi corazón. Mi cabeza palpitaba por el dolor y todo a mi alrededor comenzaba a dar vueltas.
¿Ahora qué había hecho?
Me levanté con las pocas fuerzas que tenía y comencé a correr hacia mi casa lo más rápido que pude, lugar en donde la había visto la última vez, esperando que estuviera sana y salva. Al parecer, cada vez que algo le pasaba, siempre hacía que me sintiera tan débil como para teletransportarme o correr a la velocidad de la luz, pero, como sucedía cada vez que algo le pasaba, tenía que llegar a ella.
Mi casa estaba intacta, por lo que ella también debía estarlo. Derribé la puerta principal con una patada y me apresuré a buscarla por toda la casa, por todos los rincones que hubiera. Llegó un punto en el que la desesperación que estaba sintiendo provocaba que estuviera llorando sin sentirlo. Parecía que la había estado buscando por horas.
Pero no estaba por ningún lado.
Me dejé caer a un lado de la cama, llorando sin poder controlarme mientras abrazaba mis piernas. Todo era mi culpa, sin duda; no había forma en la que no tuviera algo que ver con que su nombre estuviera escrito en la lápida de un cementerio. Parecía que había perdido lo único que me había estado manteniendo cuerdo por todo este tiempo, de una forma tan cruel y repentina. La tenía en mis brazos hace apenas unas horas.
—Lo único en lo que siempre haz sido bueno es echar a perder todo lo que haces —dijo una voz masculina, detrás de mí—; te esfuerzas por conseguirlo y, cuando finalmente lo tienes, no puedes evitar cagarla. No eres más que un defecto, vaya... si querías una explicación por la cual te abandoné deja de buscarla, ya la tienes.
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CURSE | dan reynolds
Fanfiction❝he was just a city, she's just a dirt road, but that never meant a thing❞ Dan sólo quiere tomarse un respiro de su ajetreada vida de superhéroe y espera que Skylar sea quien lo ayude a mantenerse cuerdo. ━𝐄legí esta vida y ahora estoy eligiendo...
