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Skylar

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Las reseñas del periódico acerca de Moonshine Times Bar & Grill lo calificaban como el restaurante más decente en todo el pueblo. En realidad, era el lugar perfecto para todos aquellos padres que anhelaban dejar a sus niños en el área de juegos y disfrutaran de una comida a un precio accesible con un poco de paz mental para llevar en el proceso.

Era un lugar con ambiente, lleno de colores y aquel gran detalle de las personas que te tomaban la orden con hamburguesas como sombreros convertido en una realidad aunque las falsas sonrisas en sus rostros dieran a entender que no era una realidad en la que estaban demasiado entusiasmados de estar viviendo.

Cuando fue nuestro turno de ordenar, decidí hacer una apuesta segura e ir por la hamburguesa de pollo frito con los ingredientes típicos de una auténtica hamburguesa americana junto con una malteada que estaba segura se encargaría de que no sintiera nada de hambre hasta el siguiente día por la mañana. No tenía nada qué perder y, dadas las circunstancias, una hamburguesa no me hubiese venido nada mal en un momento como aquel.

Después de que tuve mi pedido en mis manos y tras una búsqueda que duró poco más de cinco minutos, me apresure a llegar con zancadas largas a un gabinete con asientos rojos que apenas se había liberado sin importarme que aún tuviera diminutos restos de comida por parte del cliente anterior. Sentí escapar un suspiro mientras una sonrisa se asomaba en mi rostro y, cuando vi que Dan me seguía el paso hasta dejarse caer en aquel amplio asiento que se encontraba frente a mí, no pude evitar juntar las cejas ante la extrañeza con la cual estaba haciendo las cosas.

Inhalé aire, tratando de restarle importancia a todo lo que estaba observando de él, posicionando la comida frente a mí y comenzando a devorarla sin pe

—Esta mierda es buena —balbuceé al sentir el sabor de la comida distribuirse por toda mi boca.

Estaba genuinamente asombrada por que una hamburguesa con carne de pollo frito me dejara una sensación de satisfacción superior a la que en un principio creí posible y, la manera en la que su sabor encontraba el punto perfecto para hacerme sentir así de bien junto con los tragos dulces de la malteada me transportaban al mismo paraíso culinario.

Era digno de un dibujo animado la manera en la que le daba un bocado a la comida y tomaba soda del vaso de cartón que reposaba a un lado mío y, aún cuando sentía las miradas de la gente que se encontraba a mi alrededor juzgandome, la realidad es que poco me importaba. Las ocasiones en las que Luke me esperaba a las afueras de la escuela a la hora de la salida no hacían falta las preguntas o la imposición del otro para saber a dónde debíamos dirigirnos para calmar los rugidos que se hacían presentes en nuestros estómagos, yendo de inmediato a aquel pequeño local de hamburguesas que se encontraba a tan solo dos cuadras de la escuela el cual siempre se encontraba lleno, pero para el cual los empleados nos conocían lo suficiente para buscar un lugar para nosotros.

Era una sensación de familiaridad que, hasta aquel momento, no sabía que estaba buscando.

Sin embargo, ni siquiera el hundirme de lleno en aquella placentera sensación que la comida me estaba dando, todo el ruido de los gritos de los niños, las conversaciones que se escuchaban una por encima de la otra sin encontrar un orden concreto en mis oídos, la música que salía de las bocinas ubicadas en el techo del restaurante y el programa de entrevistas que se proyectaba en las numerosas televisiones que se recargaban de las paredes se encargaba de distraer mi atención en Dan, a quien se le veía más incómodo que de costumbre y la forma en la que las yemas de sus dedos se hundían con desesperación en la piel de sus brazos me hacían saber que no todo estaba en orden, al menos no todo lo que en verdad me gustaría que estuviera.

—Alguien sigue asombrado por lo que le hizo a todos esos Masacradores del hospital —mencioné, mirándolo con curiosidad al tiempo en el que limpiaba los restos de comida de la comisura de mis labios esperando que aquella fuera la razón de su consternación—, aunque debo decir que estaba esperando verte un tanto más... confiado, emocionado después de lo ahora sabes que eres capaz de hacer.

CURSE | dan reynoldsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora