Asegurarme de que Dan aún sentía lo mismo por mí que yo por él: hecho.
Hacer las pases con él y salvar nuestra relación: hecho.
Derrotar a miles de Masacradores y a la deidad que los controlaba a todos: en proceso.
A decir verdad no esperaba hacer tanto progreso en cuestión de tan poco tiempo.
Era complicado abrirme el paso cuando era la única de más de doscientas personas que, en lugar de querer salir de la ciudad, buscaba la manera de volver a entrar en esta. La gente huía con velocidad de la pesadilla que estaban viviendo a pesar de que el aire comenzaba a escasear por la manera en la que todos se abultaban al borde la ciudad, aunque nadie yacía inconsciente en el suelo por estas mismas razones. La escasez de aire poco les importaba, podían desmayarse si así lo querían sin Masacradores acechándolos cuando lo hicieran.
Al ser yo la única persona que quedó en la avenida principal quise correr con toda la potencia que mis piernas en aquel momento tenían aún sin tener un rumbo fijo. Debía asegurarme de que ni hubiera ninguna otra persona en la ciudad y deshacerme hasta el último Masacrador con el que me topara.
Comenzó a hacer aire. Un viento tan rápido y tan fuerte que hacía caer algunos que otros árboles, y provocaba que el polvo y algunas que otras hojas entraran de manera abrupta hacia mis ojos.
Lo último que le dije a Dan antes de salir corriendo para ayudar a las personas que lo necesitaran fuera que se esforzara por seguir con vida, al menos hasta que pudiéramos hacerle frente a la amenaza principal sin realmente contemplar que era yo quien tenía que haber recibido aquel consejo. Estaba segura de que ambos ansiábamos por el momento en el que todo esto por fin terminara, pero no era difícil saber quién de los dos era más impulsivo.
Y, sobre todo, no era difícil saber quién de los dos tenía al Masacrador más grande que jamás se haya visto justo al frente.
—Mierda.
La bestia soltó un rugido tan fuerte que estaba segura mis oídos hubieran sangrado de no ser por que los cubrí antes.
Mi primer instinto fue dispararle, mas se movía con una velocidad tan anormal que todas las balas sólo rozaban su cuerpo sin realmente llegar a impactarlo. Después de varios estallidos anaranjados que partían del cañón de mi arma el gatillo se movió con mucha más soltura, dándome a entender que las balas se habían acabado.
La bestia se dejó caer con tal fuerza que todo el cemento del suelo se agrietó en su totalidad, seguido de un temblor que me hizo caer de manera abrupta sobre mis piernas.
Guardé el arma en mi pantalón y de inmediato busqué aquella navaja suiza con la que siempre cargaba en caso de cualquier emergencia y realicé movimientos rápidos con mi brazo frente a él, haciéndolo retroceder lo suficiente para darme la oportunidad de deslizarme por debajo de sus piernas cortando lo que parecían ser sus talones para que, de inmediato, el mercurio saliera a gotas rápidas de él. Dejándolo distraído me levanté del suelo para correr hacia algún lugar en el que pudiera encontrar más cartuchos para mi arma.
En una ciudad cualquiera encontrar un lugar así hubiera sido demasiado difícil pero, en un diminuto pueblo en la que los asesinatos de pronto se avivaron y la gente no estaba dispuesta a quedarse de brazos cruzados, fue demasiado sencillo hasta para mí.
Entré a una tienda de regalo, la cual había adquirido fama recientemente por, precisamente, la venta de dichos objetos que se encontraban fuera de lo común en los últimos meses.
Sabía que sólo era cuestión de tiempo para que la bestia a la que me enfrentaba en aquel momento recobrara los miles de sentidos que seguramente tenía, por lo que entré y busqué a tientas varios cartuchos. No podría estar demasiado confiada como para llevarme solamente uno. Guardé todos los que cabían en todas las bolsas de mi pantalón y metí uno por el mango de la pistola que sostenía. No sería la mejor de las ideas atacarlo en dicho momento, pues su cuerpo se acercaba furioso hacia el lugar. Entró a éste din que los muros o las ventanas lo detuvieran, haciendo que todo volara en mil pedazos a todo mi alrededor.
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CURSE | dan reynolds
Fan-Fiction❝he was just a city, she's just a dirt road, but that never meant a thing❞ Dan sólo quiere tomarse un respiro de su ajetreada vida de superhéroe y espera que Skylar sea quien lo ayude a mantenerse cuerdo. ━𝐄legí esta vida y ahora estoy eligiendo...
