Capítulo 21 -La bomba...éxtasis-

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Martes, hoy a las 1 p.m. tenemos la reunión con el representante legal de la empresa "Dreams", desde el domingo no he visto a mi jefe, ayer no vino a la empresa en su horario habitual, porque tuvo que ir a ver algunos clientes y hoy llegó más tarde, preparo las carpetas con el contrato que tendrán que firmar, antes de salir para la sala de reunión paso al baño de la oficina, repaso el make up y chequeo que mi vestido este perfecto, es de color negro con breteles ajustado al cuerpo y lleva un cinturón a la altura de la cintura. Tomo las carpetas y salgo hacia la sala. Una vez que llego, preparo las carpetas, retiro de un mueble que se encuentra a un lado de esta unos vasos, servilletas y botellas de agua y las coloco en la mesa, suena mi móvil es Teresa, me llama para avisarme que el señor Steven Adams, el representante legal de Dreams está subiendo junto a Montenegro padre y que mi jefe viene con ellos. Luego que corto la llamada, abro la puerta de la sala y dando la bienvenida con una sonrisa a mi jefe, le pido que tome su lugar en la mesa, Ibrahim me presenta al señor Adams este me extiende su mano la cual estrecho, me siento incomoda por su forma desinhibida de mirarme de arriba hacia abajo para luego hacer una sonrisa de satisfacción por lo que sus ojos han visto, al finalizar de saludar al abogado de la empresa y ya todos sentados en nuestros respectivos lugares, mi jefe comienza con la reunión, conforme ambas partes con el contrato pasan a firmar, y habiendo terminado el señor Montenegro invita al señor Adams a participar de la fiesta que tendría Orión hoy por la noche en festejo por el cierre de un año exitoso, luego que el señor Adams preguntara si todo el personal de la empresa asistiría y como la respuesta fuera positiva acepta la invitación y girando hacia la izquierda mirándome a los ojos me dice;

-te veré esta noche en la fiesta, quiero decir tu irás. -

-claro que iré, soy parte del personal.-

-entonces nos vemos por la noche, quiero bailar contigo, realmente eres muy hermosa...ese vestido que llevas puesto...te queda tan bien, si le das un aire de sensualidad a esta reunión tan aburrida, no me quiero imaginar cómo será en la gala de la noche, tú y yo la podríamos pasar muy bien si tú lo quisieras. -

Me quedo boquiabierta de ver lo descarado que es este señorito inglés y antes que pudiera ponerlo en su lugar el señor Ibrahim lo hace por mí.

-señor Adams es de muy mal gusto su comentario sexista, si le parece bien lo invito a retirarse...ya ha terminado lo que tenía que hacer aquí. -

-claro, nos vemos por la noche. -

Todos nos levantamos de nuestras sillas, el señor Montenegro sale primero (él no se ha apercibido de la conversación que hemos tenido hace un rato, porque no entiende el inglés y por supuesto no le he hecho la traducción) luego Adams y cuando estoy por retirarme Ibrahim tomándome de la mano me dice;

-tú te quedas-

Cierra la puerta, me arrincona contra la pared y luego de buscar mi mirada me pregunta;

-a qué hora paso por tu casa para llevarte a la fiesta...-

-a la 8:30 p.m. te parece bien-

-me parece perfecto-

Nos quedamos unos segundo mirándonos a los ojos, con sus manos toma mi rostro y con su dedos pulgares acaricia mis mejillas suavemente, yo por mi parte paso mis manos por detrás de su cuello, no decimos nada, nuestra respiración lo dice todo, sus labios se posan sobre los míos, el fuego que siento en mi interior me abruma, la punta de su lengua recorre el contorno de estos, nuestros cuerpos se apegan aún más, ambos estamos encendidos por un fuego abrazador... en el momento que estamos por besarnos profundamente, Teresa golpea la puerta mientras llama a Ibrahim. Nos separamos de golpe, me dirijo a la mesa, agarro una botella de agua y la bebo de un tirón, mientras Ibrahim luego de pasar su mano por su barba y acomodar la cintura de su pantalón, abriendo la puerta sale hacia afuera y preguntándole que necesita a Teresa se dirige junto a ella hacia su oficina. Me quedo por unos diez minutos apoyada sobre una de la pared de la sala, con los ojos cerrados respiro profundamente mientras pienso lo excitante que fue todo ese momento, y luego de morder mi labio inferior salgo del lugar con una sonrisa y me voy hacia mi oficina.

72 horasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora