La siguiente semana la pasé en cama con cuarenta grados centígrados de fiebre, la gripe que me agarré por haber caminado bajo la lluvia fue de terror. Apenas podía abrir mis ojos y ni hablar lo resentido que estaban mis músculos por el agente malvado que estaba invadiendo mi cuerpo. Miguel me había administrado medicamentos para combatir al intruso que no me daba tregua, escuchaba voces; a mi niño, a Miguel y también a Ibrahim, es más en varias oportunidades por el rabillo de mi ojo podía verlo sentado en frente de mi cama, observándome con un rostro cargado de preocupación, pero como toda gripe por más que te administren medicación lleva su tiempo de curación mínimo una semana. Me despierto, una brisa tibia se cuela por la ventana, moviendo las cortinas delicadamente, miro hacia el cielo se encuentra estrellado y la luna con toda su pompa me ilumina con delicadeza, me siento en la cama, la cabeza y el cuerpo ya no me duelen, estoy completamente sudada, me levanto con cuidado para no marearme, saco del cajón de la cómoda una muda de ropa y voy al baño y tomo un baño. Me siento como nueva, vuelvo a mi habitación agarro el móvil y bajo a la cocina para comer algo, mí estómago chilla reclamando que lo alimenten, antes paso por la habitación de Iba, lo arropo le doy un beso en la frente, acaricio en el lomo a Batata que se haya a sus pies, salgo sigilosamente para no despertarlo y me dirijo hacia el cuarto de papá, lo miro desde la puerta que se encuentra entreabierta, al verlo placenteramente dormido sigo mi camino. Mientras me preparo un sándwich, chequeo mi móvil, día sábado o sea siete días en cama, hora las 5 a.m. mensajes de voz 15 de Ibrahim, dos de Juan uno de Miguel. Mensajes de texto diez; ocho de Ibrahim y dos de Juan. Mientras como y bebo una gaseosa me pongo al tanto con los mensajes; el de Miguel es para avisar que en cuanto pare un poco la lluvia pasaría por nosotros, los de Juan para saber cómo me había ido, y los de Ibrahim para disculparse por lo sucedido y saber más de mí. Dejo el móvil y me preparo un café, mientras corto unas porciones de budín para acompañar a la infusión, el móvil suena...miro la pantalla, llamada entrante de Ibrahim, bacilo tan solo un segundo y decido atender;
-Hola Zirel...-
No contesto nada
-Vamos Zirel contéstame, sé que eres tú, estabas en línea hace un rato...por eso te llamo. -
-acaso estas acosándome...-
-Tú sabes que madrugo...tomé mi móvil para ver la hora... vi que estabas en línea, entonces decidí llamarte... ¿cómo te encuentras? -
-me encuentro muy bien, me di un sensacional baño... comí algo y ahora estaba por tomar un café. -
-Puedo ir a desayunar contigo...-
-no...no puedes-
-Dale bonita, necesito verte, te extraño...quiero estar contigo...-
-Ibrahim no insista no quiero verte, además cuando termine mi desayuno y devocional me iré a la cama de Iba para estar con él. Nos vemos el lunes en el trabajo. -
El solo respira profundo y como no habla corto la llamada, el móvil vuelve a sonar...es él, pero no atiendo, al rato vuelve a llamar, tampoco lo atiendo y apago el móvil. Suspiro y me avoco a seguir con mi rutina, cuando termino subo al cuarto de Iba y acostándome al lado suyo lo abrazo y me duermo sintiendo el aroma de mi niño.
Cuando Iba se despertó se puso tan contento de verme junto a él que me despertó a besos, Miguel nos llama desde la cocina para que bajemos a desayunar, luego de vestirnos bajamos los tres comemos el desayuno con alegría, Miguel me pone al tanto de la rutina para este sábado luego de almorzar, él y su nieto irían al cine, a mí me cuidaría Juan, pero al sentirme bien quedamos que nos veríamos el domingo porque aprovecharía para arreglar unas cosas en su casa.
Miguel se encuentra afuera en el auto esperando a que yo termine de alistar a Iba, termino de peinarlo y luego de besarlo por su cuello le doy una palmadita en sus nalgas para que vaya con su abuelo, le pido que cierre bien la puerta, porque mi móvil suena y se encuentra en la mesita que se haya en el descanso de la escalera, atiendo la llamada una promoción de la empresa de celular, escucho la puerta abrirse y mientras bajo la escalera pregunto;
-qué sucede Iba...te olvidaste algo...? -
Iba no responde y cuando llego abajo Ibrahim se encuentra cerrando la puerta de entrada, me quedo muda, solo me quedo mirándolo, el gira y cuando me ve viene hacia mí me abraza con tenacidad, al principio me niego con movimientos esquivos pero al final, le permito abrazarme y yo hago lo mismo; luego de unos minutos nos separamos, voy hacia la cocina, pongo la máquina para hacer café, él me sigue por detrás, cuando giro Ibrahim se haya a tan solo un metro en frente de mí, sus glúteos se encuentran apoyados en el filo de la mesada y sus brazos están entrecruzados, nuestras miradas se alinean...trato de lucir lo más indiferente posible...pero él me supera...
-Para qué viniste...-
-Quería verte...ya te dije que te extraño...-
-Bueno ya me viste, estoy bien, ahora puedes irte...-
-Zirel...no lo hagas más difícil...siento mucho lo sucedido...te pido una y mil veces perdón, pero no me saques de tu vida, te amo y tú lo sabes muy bien. -
No respondo nada, hago fuerza para no lanzarme a sus brazos, él me había lastimado con sus palabras...pero yo... ya lo había perdonado, porque en lo muy profundo de mi ser, sé que él tiene razón...y además no hace falta decir palabras, sus movimientos corporales, rostro y alma me demuestran el dolor que le causó el haberme hecho sentido tan mal. Por el momento me hago la dura, entonces cuando estoy por escaparme hacia la sala. Él no me da cabida, me toma por la cintura, y llevándome hacia su pecho rodea con sus piernas y brazos todo mi cuerpo haciendo de su propio cuerpo una jaula que me tiene adorablemente atrapada, con mi mirada hacia su torso, le digo; (no quiero mirarlo a los ojos porque sé que el azul de su mar me dominará por completo y querré perderme en sus labios)
-Bipolar...-
-Cómo dijiste. - pregunta él mientras agacha lo más que puede su rostro para buscar mi mirada. Miro para la izquierda para evadir sus ojos y vuelvo a decir;
-Bipolar...el otro día me querías lejos y ahora me asfixias con tu cuerpo...-
-te amo...mírame a los ojos-
-no quiero...-
-vamos bonita mírame a los ojos...sino lo haces tendré que tomarte del mentón...
-ahora también me obligarás a cumplir con tus caprichos...-
-Zirel...mírame...-
Entonces levanto mi cabeza y decido mirarlo, clavo mis ojos en los suyos...siento que me desvanezco...comprendo cuanto amo a este hombre...respiro profundo y pesadamente.
-Te amo, y nunca te dejaré porque tú eres mía...lo sabes no... (cuando estoy por abrir la boca para contestarle que él no es mi dueño, poniendo su dedo índice derecho sobre mis labios me frena) y acercando sus húmedos labios a la comisura de los míos me dice;
- Te amo con locura...no quiero perderte...quiéres casarte conmigo...-
No respondo nada solo lo miro, mi corazón late cada vez más rápido. Sus labios rozando los míos me descolocan, luego de carraspear contesto;
-claro que quiero casarme contigo-
-si te parece bien, quisiera que fuera el sábado que viene...claro si estás de acuerdo...no me contestes ahora, paso por ti a la 7 p.m. para ir a cenar y ahí me darás tu repuesta. -
-tengo que organizarme con Miguel para la noche...-
-no hace falta él, Iba y mis padres están invitados a la cena y ya confirmaron su asistencia. -
-tienes todo bajo control (como no tenerlo si mi familia es tu cómplice) l!!-
-no todo bonita...-
Y no aguantando más el deseo de besarnos, llevando sus manos a mi cintura me ciñe con firmeza y nos besamos con ternura, para luego hacerlo furiosamente ardiente. Al finalizar Ibrahim se marchó con la expectativa de la respuesta que le daría por la noche, por supuesto que ya está cantada, por mí me casaría mañana mismo si fuera posible. ¡¡¡Eso suena a desesperada...y como no estarlo lo amo con locura y no veo la hora de ser suya en cuerpo y alma!!
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72 horas
RomantikIbrahim Lang es un joven empresario, autosuficiente y ateo. Ella, Zirel Smith es una joven cristiana que su vida gira alrededor de su padre, su amigo Juan, la iglesia y sus estudios. Una catástrofe hará que sus vidas se cruzen...se conocerán, se ena...
