Capitulo 5 -segundo día de encierro-

161 28 14
                                        

 Me despierto porque escucho una suave melodía, es Zirel que se encuentra lo más alejada posible sentada en el suelo con las rodillas hacia arriba y su frente apoyada sobre estas, esta entonando un coro cristiano, cuando termina en esa misma posición comienza a orar en susurros. Me levanto voy al baño, luego de orinar, me lavo el rostro, enjuago mis dientes, también mojo un poco mi cabello, el calor aquí adentro es insoportable, ni hablar del aire que hoy se encuentra terriblemente pesado, cuando termino voy de vuelta hacia donde se encuentra ella, está bebiendo agua y cuando termina con una sonrisa me dice;

-Buen día dormilón, qué hora es? -

-buen día, son exactamente las 4 p.m.-

Con cara de asombro digo;

-Wow sí que he dormido...-

-no solo dormiste como un oso, también roncaste como uno-

-eso no es cierto!!! Solo me lo dices para vengarte por lo de ayer...¿o no es así? -

Riéndose a carcajadas Zirel me contesta;

-claro papanatas...tendrías que haber visto tu cara de espanto cuando por un momento creíste que era verdad!!-

-sí, sí, tu ríete que de seguro tendré mi revancha! -

Ella acercándose a mí y colocando sus manos sobre mis mejillas, su rostro esta tan cerca del mío que puedo sentir su aliento y sus ojos negros maximizados al cien por ciento, dice;

-tranquilo principito, no revelaré tus defectos...si bien no dormimos juntos en una cama soy la primera en verte dormir...y no roncabas tan solo hablaste dormido dos o tres palabras-

-y se puede saber qué fue lo que dije-

-claro...nombraste a tu papá a tu mamá y por ultimo dijiste mi nombre. -

-seguramente estaba teniendo una pesadilla en donde tú eras mi torturadora-

Zirel solo esboza una sonrisa y se sienta en el lugar de siempre y de la misma forma, su espalda apoyada sobre la pared con las piernas extendidas, yo también tomo la misma posición de siempre sentado en frente de ella con mi espalda sobre la pared con una pierna extendida y la otra flexionada hacia arriba. Las siguientes tres horas nos pasamos hablando de nuestras vivencias, ella me contó de su amigo Juan o José, no recuerdo bien no le presté mucha atención cuando hablaba de él solo observaba cada parte de su cuerpo. Cuando termino de hablar sobre mi amigo Gabriel el rostro de Zirel al instante se muda de estar lozano para ponerse rígido su respiración comienza a ponerse irregular, me doy cuenta que esta por tener un ataque de pánico y yendo rápido hacia ella levantándola la tomo entre mis brazos y llevo su cabeza hacia mi pecho, acariciando su rostro le digo en susurros;

-todo está bien, respira como te enseñé-

Zirel haciendo caso comienza a respirar profundamente mientras me abraza con mucha fuerza, con ella prendida a mi torso decido sentarme en la posición de siempre solo que esta vez Zirel se encuentra arriba mío, parece un crío que está, siendo arrullado por su padre, acaricio su cabello y rostro, no emito palabra alguna, su respiración comienza a normalizarse, ella levantando su mirada hacia arriba, nuestros labios se encuentra a una distancia mínima que con tan solo un pequeño movimiento podríamos besarnos, su aliento y el mío se mezclan al hablar:

-gracias Ibrahim...escuchar el latido de tu corazón me calma...sabes Miguel solía arrullarme así cuando era niña, me fascinaba escuchar como latía su corazón. Gracias...sabías que el apóstol Juan descansaba en el pecho de Jesús...-

No contesto nada solo me dejo llevar por la profundidad de esos ojos que me han prendado desde el momento que fijé mi mirada en ellos, sonrío y llevando suavemente con mi mano izquierda su cabeza a la posición anterior en un susurro le contesto;

72 horasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora