Capítulo 39 -un momento áspero-

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Los siguientes días del encuentro con Carlos, la comunicación con mi esposo fue bastante escueta en nuestra relación, es que Ibrahim sigue molesto por la actitud de Carlos en aquella ocasión, Ibrahim vio por la cámara de seguridad como se me acercó, y gracias a Dios que no lo pudo ver en el instante en que estaba sucediendo, porque estaba en una reunión, si no hubiese bajado al instante. Pero lo que más lo puso furioso fue mi poca importancia ante los hechos de Carlos, es que decidí no darle el peso que ameritaba porque eso haría que Ibrahim no me permitiera seguir juntándome con ellos, y la verdad es que me hace tanto bien poder compartir mi creencia...en esa semana nos juntamos un día más en la empresa con Carlos y Julies y después también nos vimos hoy domingo en la iglesia. Al finalizar el culto vino a almorzar a casa Juan, terminamos un poco exaltados porque como es sabido él está en la misma línea que Ibrahim, -no es conveniente seguir con esa amistad ficticia (así es como ellos la califican)- me dijo Juan; no le gusta para nada la idea de tener cerca de mí a Carlos...para él no es más que un confabulador que trata de seducirme y Julies una venenosa que quiere infiltrarse en la familia para hacer más daño del que está causando. la conversación llego a su fin cuando le puse un alto y le reproché, qué daño es ese del que tanto hablan a lo cual respondió;

-te parece poco que tu esposo no tenga hace varios días la relación fluida contigo y además que sea constantemente acosado por esa ninfómana y a eso sumarle que debe cuidarte de ese descarado que en cuanto puede...se acerca a ti con intensión de tocarte...-

Bufé como un perro rabioso y le respondí con un tono bastante áspero:

-bueno basta, yo no creo que sea así, pero te respondo lo mismo que le dije a mi esposo; soy bastante grande y sé cómo defenderme... cómo frenar a Carlos y a Julies y debo aprovechar esta amistad para predicarles...quizás logren abandonar esa vida tan turbia que llevan. Y por favor amigo mío no toquemos más este tema...puede ser...no quiero enojarme contigo...quiero que estemos bien.

-okey, pero recuerda que siempre podrás contar conmigo-

-ya lo sé Juan, es que me supera que tanto tú como Ibrahim me sobreprotejan demasiado-

Y luego de mi respuesta nos abrazamos.

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Ibrahim

Otra semana comenzó, la pasada fue bastante tensa...y eso que me estoy conteniendo para no explotar y arrojar todo por los aires. Como me puse cuando por la cámara de seguridad vi a Carlos apoyar su mano sobre la de mi esposa mientras ella hablaba, y ni hablar cuando retrocedí la imagen porque al haber estado en una reunión, no había podido ver su encuentro desde el principio. Mis ojos casi se salen de mi orbita al ver a ese perverso acercarse al rostro de Zirel, llevar sus labios a su oreja y correr su cabello me enloqueció por completo, y ni hablar su insistencia de llevar su mano a la cintura de Zirel en todo el tiempo que duró el trayecto de la entrada al coffe área, me levanté de la silla y salí de mi oficina como un perro rabioso con ganas de despedazarlo, en el ascensor me fui calmando, tuve que encomendarme a mi Dios, para frenar tanta cólera, respiré hondo y cuando estuve en frente de ellos, le pedí a Carlos salir al balcón a lo cual accedió, una vez allí tan solo le marqué bien cuál era su lugar y que debía ubicarse que no se olvidara que Zirel es mi esposa, el muy descarado me enfrentó amenazándome; -Qué harás Ibrahim...no puedes siempre tener a tu bella esposa bajo tu cuidado, quién te dice... quizás a ella le gustaría probar otra carne...-

La sonrisa perversa que hizo durante todo el tiempo que tardó en dar su oración más las palabras que dijo me sacaron de mi eje...pero al final pude equilibrarme y con mi dedo índice apreté su pecho ejerciendo la mayor fuerza posible y simplemente le respondí;

-tan solo intenta provocarme un poco más y verás a un Ibrahim que no te aconsejo que despiertes-

Eso bastó para borrar esa sonrisa malvada y que se quedara en su sitio. Entro al salón le pido a mi esposa venir conmigo, ella se resiste argumenta querer terminar con su charla...inspiro profundo y decido dejarla porque no quiero agregar más leña al fuego...a ese fuego que me estaba consumiendo, un fuego cargado de coraje, bronca...luego de quedar en vernos en unos minutos afuera me salgo de ese lugar para ir a buscar a Iba, él sería la dulce lluvia que aplacaría semejante ardor. Zirel está bastante testadura, necia con respecto a estos personajes no puedo hacerla entrar en razón que son lobos disfrazados de ovejas, han logrado que en estos días estemos distanciados...no mucho, pero lo han logrado, solo hablamos lo necesario...y yo la extraño tanto. Gabriel me aconsejó que la deje, ella sola se dará cuenta de la situación y si lo que tanto Juan y yo tememos se hace realidad, ella sabrá cómo actuar...como defenderse y claro yo debo mantenerme al margen, cuidándola a cierta distancia, pero dándole el espacio que ella necesita, aunque no estoy muy de acuerdo decido seguir con el consejo de mi amigo.

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