Blake
Despierto sobresaltado y respirando con rapidez, mis ojos se abren inspeccionando el lugar donde me encuentro.
Mierda, me quedé dormido.
Fijo mis ojos en la cama, su pequeño cuerpo está acurrucado en medio de ella, me levanto del sillón dispuesto a marcharme pero me resulta imposible no acercarme y acariciar la suavidad de su piel. Paseo mis dedos por su rostro y voy bajando por su cuello hasta la clavícula y me detengo.
Se ve hermosa durmiendo, tiene la expresión relajada, los labios un poco entreabiertos y no puedo evitar sonreír un poco con el hilito de baba que cae de su boca.
¿Qué carajos estoy haciendo?
Debo irme, ahora.
Tomo el saco entre mis manos y me aseguro de dejar una pastilla en su mesa de noche junto con agua, despertará en cualquier momento y no será bonita su resaca, menos con la droga que ese tipo puso en su bebida.
Suspiro y termino saliendo del edificio
Mientras voy manejando hasta casa recibo una llamada de Ethan.
- ¿Qué quieres?- pregunto al contestar.
- Uy....que genio- rudo los ojos.
- Déjate de idioteces que voy manejando ¿Qué quieres?
- Hay....ejem- carraspea y enseguida entiendo que hay problemas- Llegó el cargamento con la droga pero....
- ¡¿QUIERES HABLAR DE UNA JODIDA VEZ?!
- Solo llegó la mitad y....las chicas- me tenso incómodo cuando las nombra.
- ¿Les sucedió algo?
- No, pero están dando problemas, necesitamos adiestrarlas para cuando lleguen a su destino.
Odiaba esto, cuando mi padre me pasó el negocio una de las cosas que quise cambiar era esto. El tráfico de chicas.
Sin embargo, la mitad de Shadow estuvo en contra de esto y no me quedó más remedio que seguirlo haciendo.
Aún busco soluciones para detenerlo, sin embargo aún no llego a nada en concreto, mis hombres tienen ordenes de tratarlas como princesas, sus vidas cambian cuando llegan a su destino y quiero que al menos mientras están en mis manos sean tratadas lo mejor posible.
- No quiero que las hieran, Ethan, sabes las ordenes. Solo gritales un poco y se retorceran del miedo.
- Vale.
Suspiré y corté la llamada, necesitaba encontrar una solución a este problema rápido.
En eso a mi mente llegó una morena de ojos color chocolate.
No me gustaba que estuviera tanto en mi mente, no debía entrometerme en su vida.
Debía permanecer lejos de ella pero...
¿De verdad sería capaz?
Abigail
Abro los ojos y enseguida estos se cierran de nuevo, mi cabeza se siente como si le dieran mil martillazos por segundo. Miro alrededor y estoy en casa.
¿Cómo llegué aquí?
Mi mente está confundida y no puedo pensar con claridad, me duele la jodida cabeza.
Escucho el móvil sonar aumentando la molestia, refriego mis ojos y contestó sin ver siquiera quien es.
- ¿Hola?
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Luz de mi oscuridad
Novela JuvenilSoy Oscuridad, soy penumbra y soy tinieblas. Ella es Luz, ella es Vida, ella es Alegría. Ella es......la luz de mi oscuridad.
