Capitulo 15

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Abigail

Corro lo más rápido que puedo.

Estoy llegando tarde a la clase del profesor Robert y no me dejará entrar.

Llego hasta la puerta y toco con suavidad, se abre y me deja ver la cara de pocos amigos de mi profesor.

Es algo joven pero tiene la actitud de un viejo, suele agarrarselas conmigo siempre que puede, parece odiarme.

- Tarde, señorita Collins....

Me encojo ante su mirada y suspiro.

- Lo sé, es que no me ha sonado la alarma y....

- Shh...- me calla con un gesto de mano- No me gustan las escusas Abigail, creí que lo sabias.

Trago saliva y no lo miro. Siento una mano tomar mi mentón, frunzo el ceño mirando a Robert que sostiene mi barbilla.

- ¿Q-qué hace?

Me da una sonrisa ladeada.

¿Qué carajos?

- Entra, hablaremos luego de clase.

Algo confundida entro ganándome la mirada de todo el salón, no les presto atención y me concentro en la historia del arte.

Al terminar mi cabeza está a punto de explotar, demasiada información para tan solo dos horas.

Estoy recogiendo mi bolso para salir cuando el profesor me llama, trago saliva antes de acercarme al escritorio.

- Señor, lo siento de verdad, no volveré a llegar tarde.

- Es la segunda vez que dices lo mismo Abigail ¿Por qué debería creerte?

Bajo la cabeza apenada y sin nada que decir.

- Haremos algo.

Levanto los ojos mirándolo con curiosidad.

- ¿Qué cosa?

Se levanta y rodea el escritorio hasta estar frente a mí.

- Puedes hacer algo por mí....y yo podría dejar que llegues tarde sin problema, podrías aprobar mi materia fácilmente.

Frunzo el ceño y de la nada siento que me pega al escritorio con brusquedad.

- Suélteme, no se le ocurra tocarme por qué gritaré.

Sonríe burlón y su mano tapa mi boca con fuerza dejándome recostada en el escritorio, toma mi seno con fuerza y lo aprieta mientras mis ojos se van llenando de lágrimas.

Muerdo su mano y mi rodilla impacta contra su entrepierna, logro safarme de él con éxito.

- Aprende a respetar a una mujer, maldito imbécil, te arrepentirás de lo que has hecho, creíste que por ser mujer sería débil y es el peor error que has podido cometer, podemos llegar a ser peor que ustedes y cuando se den cuenta, quedarán destruidos.

Salgo corriendo a toda velocidad viendo como se retuerce en el piso, mientras llamo a África en el camino.

- ¡Cariño! Dime que estas bien- me abraza alterada en cuanto me ve.

Asiento con el corazón latiendo a mil, estaba tan asustada.

- Vamos a la policía, por favor- suplico aún con ese sentimiento en mi pecho.

Ella asiente y comienza a conducir.

Al llegar hago la denuncia por acoso e intento de violación, buscarán pruebas en las cámaras de seguridad, no podrá librarse de esto.

Luz de mi oscuridadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora