La historia empieza cuando Albert intenta dejar sóla a Candy en el departamento Magnolia. En la historia original Albert se va sin despedirse de ella para cumplir con sus obligaciones , pero en este fic Candy no se va a quedar dormida y se va a afer...
Enterarme del pasado de Albert y de los obstáculos que a tenido que superar me tienen hecho el corazón un lío, estoy feliz de saber que lo a superado pero no puedo evitar sentir una especie de rencor hacia Elroy Andrew, sé que tengo que dejar de sentir este sentimiento negativo hacia ella pero con tan solo de pensar que Albert era solo un niño pequeñito, estoy segura que era adorable, seguramente era regordete con su mirada de cielo que trasmitia paz, él sólo deseaba tener una vida normal, el destino fue muy injusto con mi amado príncipe, perder a sus padres cuando era tan solo un pequeño me estruja el alma. Entre sus brazos trato de calmarme al fin de cuentas ya tiene tiempo que pasó, suspiro y trato de tener entereza, sé que él ya perdonó a Elroy, la quiere mucho, es su tía y a pesar del daño causado ella solo buscaba protegerlo.
Nos bañamos, luego nos arreglamos, para después preparar el desayuno. Mi nerviosismo aumenta con formé pasa el tiempo, no quiero pensar que hoy se va otra vez de mi lado, no quiero que me vea llorar, simplemente no quiero preocuparlo, yo estoy bien de salud, tengo un trabajo que me gusta, amigos, estoy bien solo que cuando él está lejos de mí me cuesta respirar y sonreír. Ya falta menos para que estemos juntos solo necesito un poco más de paciencia y paciencia es precisamente lo que no tengo.
Comimos, yo sin muchas ganas, después salimos de casa, él me dijo que me tenia una sorpresa, no sabía de que se trataba por eso estaba intrigada, al llegar a la residencia Andrew, él dejó el vehículo en la cochera, luego nos dirigimos al patio trasero y por fin pude ver la sorpresa, era nada menos que César y Cleopatra sobre el césped, no pude controlar las lágrimas que salían caudalosas de mis ojos, corrí hacia ellos y los abracé, sentí el cariño de los dos. Habían pasado tantos años de la última vez que los había visto pero ellos me reconocieron dejando que los tocará con las manos, volteé a ver a Albert y le dije :
—gracias... ¿ cómo es posible, que después de tanto tiempo los hayas encontrado?
Con una sonrisa casta Albert contesto —la verdad solo fue suerte, el destino quería que te reunieras con ellos otra vez
—¡pero que humilde!... Sabés que aveces eres exasperante, mira que hecharle la culpa a la suerte y con el rostro sereno, tan calmado que te vez como siempre ¡eh!, Mientras que yo estoy hecha un mar de lágrimas
—jajaja aunque no lo creas estoy feliz por ti
—solo que no me gusta que me veas llorar... — me mordi el labio inferior después continúe diciendo — siempre lo hago en tu presencia y es humillante
Albert tomo mi mano con delicadeza y contesto — son lágrimas de felicidad por haber encontrado a tus amigos, no me parece humillante... Más bien es hermoso para mí verte feliz. No es una felicidad pasajera más bien en una felicidad que nace de lo más profundo de tu ser para perdurar por siempre en tu mirada
Empecé a reír con nerviosismo, las palabras de Albert me tienen embrujada y no sé qué decir ante tales frases halagadoras. Opté por limpiarme las lágrimas con el pañuelo que me dió y le dije —¿se van a quedar aquí?
—no, los voy a trasladar a lakewood... Allá estarán más cómodos, a menos que tú tengas otros planes
—¡no!... Allá estarán bien, necesitan espacio y neturaleza
Después del encuentro emotivo siguió la despedida triste, fuí a la estación del tren para despedirme de Albert otra vez, en esta ocasión no llore tanto pero si me dolió su partida, lo ví alejarse sintiendo que con él se me iba la alegría y las ganas de vivir. Luego regresé a casa con el corazón abatido.
Pasados los días le mandé una carta a la señorita Pony para hacerle la invitación de mi cumpleaños en Chicago, después de recibir su respuesta le escribí a Albert.
Señor Albert
¡Su carta me a hecho llorar tanto! ¡Ahí está ahora toda sucia!
Prometo no volverle a decirle ¡Abueeeeelo William!, No abusaré más de su paciencia
Señor Albert se a convertido tan cercano, de pronto...
Sí, toda la mansión Pony a aceptado con alegría su invitación a Chicago.
¡me alegraré de volverlo a ver!
Candy la llorona
Después de mandar esta carta seguí con mi rutina; en las mañanas trabajo, en las tardes regresó a casa, en ocasiones le ayudaba a Paty para aprender a trepar los árboles, me dijo que quería cumplir de algún modo la promesa que Stear le hizo de "ver los cielos de Inglaterra en las alturas". No sé porque pero creo que le hará bien perder un el vértigo a las alturas y realizar las promesas que se prometieron a pesar de que él ya no este .
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