Enseguida es demasiado tarde

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este capítulo contiene fragmentos del manga.



Salí de la casa confiando en que Candy será prudente, al llegar a la calle Poupée me estaba esperando, la tomé entre mis manos sintiendo su suave pelaje, la vi a los ojos mientras le sonreía para decirle —todo va a estar bien linda muñeca — como si pudiera entender lo que le decía relajó su cuerpecito al mismo tiempo que la llevaba al coche. Dentro del carro la deposité en el asiento del copiloto para manejar a un destino incierto, sin Candy me siento perdido.

Después de un rato decidí ir a lakewood, llegue en la madrugada, ese día me la pasé ahí pensando que hacer con el problema de Candy, a la mañana siguiente me levanté decidido a hablar con la única persona que se atrevería a utilizar mi nombre, me tomé mi tiempo para arreglarme y prepararme, tenía que pensar muy bien mis palabras y mis argumentos para echar abajo los planes ruines que tienen mis familiares con respecto a Candy.

Cuando llegue a la mansión de Chicago me percate de que había mucha gente, estaban celebrando una fiesta. Al entrar a la residencia a la primera persona que encontré fue a mi princesa, el destino nos une, pareciera que a la vida le gusta vernos juntos, la vi caminar hacia el salón con pasos firmes, con decisión, así es ella una guerrera dulce y fuerte al mismo tiempo, verla con ese vestido de fiesta ajustado a su cuerpo de mujer me impacto, sus movimientos suaves y delicados me hicieron ver la magnífica dama en la que se a convertido mi pequeña revoltosa. Intento alcanzarla pero es en vano ella entra al salón y desaparece frente a mis ojos, al estar cruzando el umbral de la puerta escuchó su voz clara impregnada de infinita determinación:

—señoras y señores debo hacer un anuncio importante. Yo Candice White, reusó categóricamente casarme con Neil Legan

Después se armó un alboroto entre los invitados que exclamaban expresiones de asombro, enseguida mi tía habló de forma calmada pero con enojó en sus palabras —¡¿con qué derecho osas, y aquí mismo?!

Mi tía estaba enojada con Candy por no dejarse manipular, por no agachar la cabeza ante su mandato y evitándole un mayor malestar a mi amada decidí intervenir a favor de los deseos de ella:

—¡ así como Candy a dicho, reniego igualmente a estos esponsales!

Mi presencia causó mayor revuelo entre la gente, la tía no podía creer que estuviera ahí reprobando su actitud autoritaria y como pudo dijo —¿Will

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Mi presencia causó mayor revuelo entre la gente, la tía no podía creer que estuviera ahí reprobando su actitud autoritaria y como pudo dijo —¿Will... William? ¿no estabas en Lakewood?

También pude ver el rostro sorprendido de mi princesa, en un breve instante pude ver otra vez su brillo inusual en sus esmeraldas verdes pero en eso gritó el impertinente de Neil —¡al fin! ¡¿ quién eres tú?!... ¡vuelve a tu casa! ¡no tienes nada que hacer aquí!. ¡ tía, es él! ¡es el que se pretendía amnésico y vivía con Candy!


Ante esta revelación la tía quedó petrificada y pronunció sin mucha gracia —pero entonces...

Le contesté sin titubeos  —¡Es cierto!... fue Candy quien se ocupó de mí cuando perdí la memoria

La tía dijo con asombro —¿entonces ella...?

Después Neil habló de manera soberbia — ¡tía! pero ¡¿quién es él?! ¡ échalo enseguida!

La tía haciendo acopio de sus buenos modales intentó hacer entrar en razón a Neil —¡silencio, Neil! Esta persona es...

Pero yo la interrumpí, sintiendo que esta revelación me corresponde solo a mi darla a conocer, tantos años ocultó , estando en las sombras preparándome para tomar el puesto que me asignaron por ser el descendiente directo del patriarca del clan:

—deja, voy a decirlo yo mismo. Señoras, señores, me presento: William Albert Andrew

Neil al escuchar mis palabras se fue a refugiar junto a su madre y haciendo berrinche exclamó — Ma ... Mamá...

La tía me cuestiono —pero, ¿por qué venir ahora?

—¡por que no permitiré jamás que mi protegida sea casada sin mi autorización!

La tía hablaba para salir airosa de esta situación —pensaba informarlo enseguida...

Pero presenciando tal injusticia con la persona más preciada para mí le contesté de manera implacable por que están atentando contra mi propio bienestar —¡ENSEGUIDA ES DEMASIADO TARDE!— después con más calma me dirigí a mi sobrino— Neil, lo siento por ti, pero Candy escogerá a su marido según su propio criterio. Esta noticia Neil no lo tomó nada bien y haciendo su inusual rabieta salió corriendo del salón mientras que Sara lo llamaba preocupada para después salir tras él. La tía se disculpó con los invitados por semejante espectáculo y ordenó a la orquesta a tocar música para tranquilizar los ánimos.

Me acerque a mi bella dama y le dije con cierta coquetería —Candy, ¿puedes esperarme junto al lago, detrás?— con su carita de indecisión me veía a los ojos mientras le acariciaba su suave mejilla con las yemas de los dedos, después le dije en un murmullo —ya voy

Me acerque a mi bella dama y le dije con cierta coquetería —Candy, ¿puedes esperarme junto al lago, detrás?— con su carita de indecisión me veía a los ojos mientras le acariciaba su suave mejilla con las yemas de los dedos, después le dije en un m...

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Luego me dirigí al despacho junto a la tía Elroy, estando solos le dije —me da gusto saber que a pesar de los sinsabores de la vida se encuentra bien

—William... No sabes lo preocupada que estuve por ti —para asombro mío ella me abrazó como nunca lo había echo y sus lágrimas surcaban sus mejillas que tenían huellas del tiempo, después la abrace para contestarle

—estoy bien tía

—William quiero que comprendas que la boda de Neil y Candy es necesaria... Neil se va a enlistar a la guerra sino se casa con Candy

La mire a los ojos y le dije —ya verá que no va a pasar, Neil no se va a enlistar y si lo hace será por su propia decisión... No voy a obligar a Candy a realizar un acto en contra de su voluntad

—la tienes en muy alta estima

—si... Le debo la vida

—acaso ella y tú... ¿paso algo entre ustedes dos?

— tía jamás ponga en duda la honorabilidad de Candy ella es una dama con una reputación intachable

—pero estuvo viviendo contigo por mucho tiempo... Es cuestionable su conducta, y tú la defiendes como si fuera algo más que una simple pupila

—se que soy el patriarca, fui educado para cuidar al clan, asumo mi responsabilidad pero a lo que se refiere a mi vida personal no permitiré que nadie intervenga en lo que yo considero lo mejor para mí, ya sea Candy o cualquier otra persona, voy a ser yo quien va a tomar las decisiones de mi vida... Espero que lo comprenda y lo respeté

—pero William

—esta plática está concluida, no permitiré intervenciones de ninguna índole... Con su permiso tía voy a atender a los invitados

En mi mente solo cabía una invitada que atender y la fui a buscar donde la había citado pero al llegar al lago ella no estaba.

Continuará...

Y si, te digo que siDonde viven las historias. Descúbrelo ahora