La historia empieza cuando Albert intenta dejar sóla a Candy en el departamento Magnolia. En la historia original Albert se va sin despedirse de ella para cumplir con sus obligaciones , pero en este fic Candy no se va a quedar dormida y se va a afer...
Entre Albert y yo todo fluye de maravilla, cuando estamos juntos todo va bien, lo único que me tiene un poco preocupada es este amor que crece dentro de mí, pensé que podía controlarlo, que podía detenerlo o quizás podría ocultarlo pero solo me estaba engañando a mi misma. ¡ Oh Dios! ¿desde cuándo estoy enamorada de él? No me di cuenta de cuando paso, lo que recuerdo es que estaba sufriendo por Terry, después me refugie en Albert y ahora no sé como decirle que lo amo. Cada que pasa el tiempo me cuesta más trabajo ocultar mi amor hacia él, quisiera estar con mi amigo todo el día, no me importa si solo estamos acompañándonos sin ninguna actividad en específico o en un silencio absoluto.
Por el momento me conformo con tan solo verlo, no sé hasta cuando podré resistir la tentación de besar sus labios. Con decir que he dejado de soñar con mi príncipe para soñar con Albert, hoy tuve un sueño bonito con él, soñé la cabaña de los Andrew, que los dos estábamos frente a la chimenea, yo estaba sentada, él acostado con su cabeza apoyada en mis piernas, yo le acariciaba la cara y el cabello, de vez en cuando le daba besos en la boca que me tenían extasiada, recordar sus labios me hace añorar sus besos. Doy otro suspiro ya común en mí que hasta el doctor Martín ya se acostumbro.
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—¡enfermera!.. ¡Candy!
—disculpe doctor que me dijo
—es la cuarta vez que te hablo, ¿por qué estás en las nubes?
Trato de controlarme pero no puedo, mi temperatura sube, siento las mejillas calientes de lo rojas que deben estar, está sonrisa boba no me la puedo quitar y con solo escuchar su nombre "Albert" mi corazón me martillea el pecho. Y trato de decir algo coherente:
—na nada, que grosera me a hablado cuatro veces, no lo puedo creer
—lo que yo no puedo creer es que hayas dicho que quieres casarte con Albert y que quieres tener hijos rubios con ojos azules para ya no trabajar conmigo
—¡por Dios! He dicho eso
—jajaja no pero por ver tu cara de preocupación te puedo jurar que si lo dijiste jajaja
—¿doctor por qué me hace esas bromas? Usted lo único que le gusta hacer es ponerme de mal humor
—¡oh! Candy solo es una pequeña broma, quita esa cara, yo solo quería avisarte que ya es hora de que te vallas a descansar, el día de hoy has trabajado mucho atendiendo a esos pacientes infantiles que se enferman cada vez más seguido solo para que les des dulces y besos, no son nada tontos esos niños jajaja
—cierto ya es hora de mi salida— me apresuró en arreglar mis cosas para irme se perfectamente que lo veré muy pronto y aprovecharé para darle ciertos besos, encontraré cualquier escusa que la vida me ofrece para llevar a cabo mi cometido, como de que no
—mira quien vino por ti, es Albert, se ve feliz, nada más de verlo hasta yo me siento alegre
—hasta mañana doctor— salgo corriendo de la clínica, no quiero que el doctor me siga molestando