Capítulo 24

64 2 4
                                        

-Hola mi chocolate ojos de mar, me encontré con el ingrato de Sebastián mi amor, está buscando donde parquear porque esta noche vamos a salir un rato y quería venir a saludarte.- empecé a cambiar las flores- perdón por no venir en toda la semana, imaginate que cuide el fin de semana a los hermanos de Juan Pablo y son adorables y entre semana estuve trabajando demasiado porque la otra semana me voy a donde la abuela- sonreí- también he hablado con tus papás y dijeron que iban a venir pronto y estoy emocionada por ver a mi príncipe adorado- reí- Imaginate que el domingo Juan Pablo salió con el par de extraños y con la ex de él ¿Ah?- suspiré- ¿Crees que ya debería decirle lo que siento?- sentí un nudo formarse en mi garganta- Me da miedo que me lastimen o peor aún, lastimarlo. También me da miedo dejarte atrás, o sea, tú siempre vas a ser el gran amor de mi vida y de eso estoy segura, pero ¿y si me enamoro y ya no siento lo mismo por ti?, Tengo miedo. Ojalá me pudieras contestar y darme un consejo ojos de mar- suspiré.

Levanté la mirada y estaba Sebastián viéndome a lo lejos, lo llamé con mi mano y él llegó.

-Se veía privado, por eso no me acerque- me dijo con una sonrisa.
-¿Quieres que me aleje un poco? Yo ya acabé-
-Está bien, gracias- sonreí.
-Chao amor- di un beso a mi mano y luego a la lápida y los dejé hablar.

Aunque suene raro cuando uno está ahí no se siente solo, se siente escuchado así nadie conteste.
Yo no era la única que había perdido, Sebastián perdió a su mejor amigo de toda la vida, a su hermano que estuvo siempre con él en buenas y malas.
Sebastián habló un rato ahí, lo veía de lejos limpiando sus lagrimas él también lo extrañaba.
Luego llegó a donde yo estaba. Me llevó al apartamento porque tenía una cita y en la tarde me recogería.
Aproveché la tarde para arreglarme un poco y cuando vi que ya Juan Pablo debería estar desocupado, le llamé.

-Hola papo- sonreí a la cámara - ¿Cómo estás?
-Bien su majestad, y ¿tu? -  sonrió
-Bien ¿Que vas a hacer? -
-Me voy a dormir, ha sido un día muy pesado ¿Tu? -
-Voy a salir- sonreí y sonó el timbre- ya llegaron por mi. - abrí la puerta.
-Hola querida- Sebastián me abrazo.
-Hola sebas- mire el celular y Juan ya no estaba sonriendo - Papo él es Sebastián un amigo.
- Hola ¿papo? - Sebastián sonrió.
-Mucho gusto, soy Juan Pablo - sonrió de labios cerrados- me tengo que ir , adiós - colgó.
-Vamos - Sebastián salió y yo fui detrás de él.

En el camino hacia el bar me quedé pensando en la actitud de Juan y como colgó repentinamente.
Al llegar nos bajamos y entramos, el bar era muy lindo y nos dieron una mesa. Empezamos a hablar.

-Yo limonada, por favor-  dije al mesero.
-A mi una cerveza, por fa-   el mesero se fue. - Ahora sí, cuéntame.
-¿Qué? - sonreí.
-¿Quién es el papo? - reí - Dime.
-Es un amigo, un buen amigo -
-El que te gusta- el sonrió.
-Si- bajé la cabeza.
- y ¿Dónde está? -
-En España -
-Y ¿ya son algo? - negué con la cabeza.
-Él me dijo que le gustaba - sonreí - solo que tengo miedo.
-¿Miedo de que?-
-Es que no quiero dejar a Emilio atrás- levanté la cabeza- y me da miedo perder a Juan pablo también, no lo soportaría.
-Él que no arriesga, no gana Isabella- sonrió- si tú no te atreves ¿Quién lo va a hacer por ti?.
-¿Y emilio?-
-Emilio está bien en dónde está, tienes que dejarlo ir para que pueda descansar en paz. Él sabe que amar es mucho más que enamorarse, es verte feliz y yo creo que si te arriesgas puedes llegar a ganar, si dices que le gustas ¿Que podrías perder?.
-Mi estabilidad emocional tal vez-
-Bobadas- reímos- piénsalo bien y vamos a bailar que no vinimos a lamentarnos.

Bailamos, nos tomamos varias fotos y luego nos despedimos, prometimos visitarnos más seguido y hablar de forma más recurrente para poder mantenernos al tanto de nuestras vidas.

-¿Aló?- contesté.
-¿Puedo hablar contigo?-
-Son las 3 de la mañana Juan- reí.
-Olvidé el cambio de horario, te llamo después-
-No te preocupes, igual acabé de llegar-
-¿Dónde estabas?-
-Salí con Sebastián, ya sabías eso-
- ah, claro-
-¿Pasa algo?-
-Me estoy muriendo de celos Isabella- abrí los ojos.
-¿Disculpa?-
-Que soy un idiota, que estoy muriendo de celos y actuando como un niño-
-Sebastian es solo un amigo, un buen amigo Juan, además tú saliste con tu ex- me puse debajo de las cobijas- No tienes porqué reclamarme.
-¿Cómo sabes eso?-
-Me lo contaron-
-Era un plan de amigos isa- se rió- espera, ¿Estás celosa?.
-¿Para que llamabas?-
-No me cambies el tema isa- rió.
-¿Solo era eso?, Tengo sueño-
-Llamaba a pedirte perdón por haber sido tan grosero contigo cuando hablamos en la tarde. Ahora que acabé, descansa.-
-Descansa Juan y disfruta de tus planes de amigos-
-Y tú de los tuyos- colgamos y yo me dormí.
Soñé con ese par de ojos azules después de tanto, él solo estaba sonriendo y yo no me podía acercar. Me dijo "Hazlo, hazlo sin miedo."

#

-¿Tú qué piensas?- estaba donde mi abuela, tenía una semana de vacaciones y me fuí a quedar con ella. Estábamos en la cama hablando.
-Él te estaba respondiendo la pregunta mocosa- dirigí mi mirada hacia ella.- Yo también quería mucho a Emilio y lo extraño con todo mi corazón, pero él murió y tu estas enamorada de Juan Pablo, lo vi en tus ojos cuando vinieron. Te conozco Isabella, más que a mi misma. -
- ¿Crees que debería ir a buscarlo?, no hablo con él desde el jueves pasado.
- Claro que si, mañana mismo vas a buscarlo- abrí mis ojos- y no me abras los ojos señorita, sé que es lo que quieres hacer y es lo que Emilio quiere que hagas.
- Gracias abuela- la abracé y me fuí a dormir, sería una semana larga.


Simplemente pasanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora