Esta es la historia de dos adolescentes que se conocen de casualidad una noche de fiesta, pero creyeron que jamas volverian a verse.
A disfrutar de esta trama diferente.
Historia 100% propia.
Portada hecha por : cutie pie 🍭
@_pinkbubbles-
Llegué al salón de clases, extrañamente estaba vacío, nunca lo estaba -¿era demasiado temprano?-. Aproveché aquella situación y me senté en el escritorio del profesor, siempre había querido eso. Tomé mi teléfono y comencé a pasar el tiempo mirando vídeos hasta que mis amigos se dignaran a llegar, sobretodo Hoseok. Minutos después, y para mi plena sorpresa Lisa se hizo presenté.
-Hola Jeon.- saludo con sarcasmo. Acercándose a mi. No pude evitar notar que su falda estaba más corta de lo habitual, su camisa estaba realmente ceñida a su pecho, mientras que su cabello estaba suelto en total libertad. Wow.
-Hola Lisa- imite el tono de su saludo irónico, sentándome derecho en la silla. Ella sonrió, definitivamente estaba actuando extraño el día de hoy, porque nunca me había sonreído así.
-¿Porque me miras así? ¿Aún deseas besarme?- dijo sin preámbulo, acercándose más al amplió escritorio. Comprendí a que se refería.
-Habla por ti.- respondí irónico, restando importancia a sus palabras. Aunque realmente me sentí intimidado.
-Tienes razón-confesó. Sorprendiéndome con sus palabras. ¿Que demonios? Esto debe ser parte de algún plan de venganza, no tiene ningún tipo de sentido.
-¿Que estas planeando?- pregunte nervioso. Ella se acercó más, sentándose en aquel escritorio. Estaba malditamente sexy, sus infinitas piernas eran dignas de un monumento.
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-Solo digo la verdad.- respondió con una suave voz acomodándose en la mesa, de tal manera que quede atrapado entre sus piernas en aquella silla. Mi corazón comenzó a latir descontrolado debido a que su falda era malditamente corta, casi podía ver sus bragas. ¿Que clase de tortura es esta?
-¿Que diablos quieres?- pregunte furioso inclinándome hacia ella. ¿Quieres jugar? jugaremos entonces. No me iba a dejar intimidar. Nuevamente se acercó más a mi, dejando su cara a centímetros de mi rostro, tomó mi barbilla, dejándome estupefacto. Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
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-A ti, ahora- reclamo devorando por completo mis labios. Tarde unos segundos en reaccionar, esto era tan irreal, pero se sentía malditamente bien. La tomé de la parte trasera de su cuello, la presione más hacia mi para profundizar el beso. Era un beso malditamente caliente, estaba teniendo una jodida erección a causa de eso. Ella se detuvo en seco, dejándome completamente idiotizado.