Esta es la historia de dos adolescentes que se conocen de casualidad una noche de fiesta, pero creyeron que jamas volverian a verse.
A disfrutar de esta trama diferente.
Historia 100% propia.
Portada hecha por : cutie pie 🍭
@_pinkbubbles-
Desde la pelea con Jungkook nos mantuvimos alejados. Dos semanas habían pasado de ello y como era de esperarse todo el instituto murmuraba sobre el tema, nuestra distancia.
Se sentía extraño entrar al instituto y no verlo parado donde usualmente la esperaba. Debía admitir que ver ese lugar vacío me había afectado más de lo que me atrevería a decir, pero en cuanto recordaba el motivo de nuestra pelea mi decepción me volvía a hacer entrar en razón. En cuanto entre al salón de clases, el chico que ahondaba en mis pensamientos estaba justo allí. Solitario, como un perro abandonado por su dueña, sus ojos me encontraron como cada mañana pero lo ignoré de inmediato. Era vulnerable ante su mirada, y no deseaba serlo en este momento.
-¿Cómo estas?-preguntó Jennie a mi lado.
-Bien. Ansiosa por la competencia.-conteste. Suspiró.
-Tu sabes a lo que me refiero.-dijo.
-Sigo decepcionada Jen. No es algo tan sencillo...-comenté, asintió.
-Lo sé. Nos vemos en el ensayo final.-dijo volviendo a su asiento.
Me sentía agradecida con Jen, porque no sé puso del lado de Kook como usualmente lo haría. Ella fue imparcial, pero estaba de acuerdo con mis acciones, ella comprendía lo jodido de su broma. Ella también amaba la danza y la competencia. Compentencia, eso es lo único que me interesa en este momento, faltan un dia para irnos al viaje.
***
En estas dos semanas alejada de Jeon fui consciente del tiempo que pasaba con él. Nosotros pasábamos horas juntos, charlando, bromeando y besandonos... Ahora estaba sola mirando a los demás desde las gradas del campo de atletismo, lugar que era escondite desde nuestra distancia. Lo extraño. Sabía que estaba dándome tiempo, pero de alguna forma me sentía abandonada por él, porque amaba mi rutina con Jungkook, juntos y relajados.
Compartimos hábitos. Hablábamos todas las noches antes de ir a dormir y compartimos nuestro día a día, almorzabamos juntos, los viernes era nuestro dia de citas, y los sábados solemos inventar una buena excusa para pasar la noche juntos haciendo el amor, mientras que los domingos teníamos un picnic en nuestro parque... nuestro, nosotros, él y yo, son palabras que acostumbro a decir tan naturalmente que no había sido consciente de ello hasta ahora. Lo extraño ¿Desde cuando quiero llorara en las gradas porque Jeon no me devolvió un mensaje? jodida mierda, jodido Jeon.
-Lisa.-una dulce voz me llamó a un lado, sacándome de mi propia neblina de dolor.
Mire en dirección a la voz, Taehyung estaba allí con preocupación en su rostro. Esa misma preocupación que solía tener cuando me veía triste en tiempos pasados.
-¿Podemos hablar?-preguntó, asentí. Y se sentó a mi lado.- Fue un idiota lo sé, no llores por favor.- pidió con una sonrisa tierna. Sonreí.
-Estoy loca Tae.-reí mientras lagrimas caían por mis mejillas.
-No digas eso Li.-contestó con dulzura.
-Pesé a descubrir lo que hizo, lloro porque lo extraño tanto...-murmuré apenas pudiendo controlar mi voz estrangulada.
Tae sonrió e inmediatamente me abrazó, acercando mi cabeza a su pecho para acunarme en un abrazo. Las lágrimas corrieron por mis mejillas por la calidez del momento.
-Es un tonto, pero te amo Lisa.-habló.- Él también está sufriendo la distancia.- dijo acariciando mi cabello, buscando darme consuelo lo mejor que pudo. Aunque era imposible porque ningún abrazo sería suficiente para unir mis partes rotas, solo uno. Anhelaba los abrazos de Jungkook.
-Me siento patética de estar llorando aquí.-reí. Su risa se escucho y me soltó.
-Tal vez puedas hablar con él después de la competencia.-comentó. Suspiré sin contestar a su consejo. No dijo nada más.
Luego del entrenamiento exhaustivo, por ser el último. Todos mis músculos se sentían pesados, estaba tan cansada que lo único que deseaba era llegar a casa y dormir durante años de ser posible. Quería ignorar la estúpida realidad y fingir por un dia que todo estaba bien para poder descansar en los brazos de Jeon, pero no era cierto.
***
Llegó el dia de la competencia.
Desperté tras la llamada de Minnie, con buenos deseos para el evento. Pero sobretodo con la intención de meter miedo por nuestro enfrentamiento, por primera vez seríamos rivales y no podía sentir un sabor agridulce en esa situación.
"No queremos piedad, no la tendremos." dijo Minnie antes de cortar la llamada y comprendí que no esperaban menos de mi. Eran mi ex team, pero ahora tenía otro y una meta muy clara ahora que solo faltaba poco tiempo para nuestra graduación. Deseaba ser nuevamente campeona, deseaba probarme a mí misma que yo era la mejor, y que podía adaptarme a cualquier grupo.
-PUEDO HACERLO.-grite mirando al espejo.
-Sí cariño.- gritó mi padre desde el otro lado de la puerta.
-Apurate porque no sucederá sino.-agregó mi madre. Sonreí.
Esta era la primera vez que ellos irían a mi competencia y se sentía dichosa por ello. Mi vida estaba en un buen punto, llena de amor por el cariño y apoyo de mis padres, la atención y compañerismo de mis amigos y mi equipo. Sentía que había conseguido los amigos adecuados para acompañarme en la mi vida. Pero ahora ya no tenía a mi lado al mejor novio del mundo, uno que amaba como se merecía y uno al que nunca le habría hecho algo como él lo hizo...
Un nudo se retorció en mi estomago al recordar eso. Me he sentido tan miserable estas últimas semanas y en este jodido momento sumado a los nervios de la competencia estaba generando un jodido malestar estomacal. Me aferré a mi vientre como si pudiera cubrir un tipo de agujero invisible en él, dolía mucho. Me tiré sobre la cama nuevamente.
-Cariño, ya está el...-habló mi madre al entrar a mi habitación.- ¿Qué sucede cariño?-dijo preocupada.
-Me duele el estomago mamá.-dije sollozando.
-Vamos al hospital.-habló mi madre tomando mis cosas.
-No mamá. Perderé el micro...la competencia.-rogué entre lágrimas.
-Tranquila. Vamos al que queda de camino, si estas en condiciones te llevaremos de inmediato.-explicó. Asentí no muy convencida.
En cuanto llegamos al hospital mande un mensaje avisando la situación a Jennie. Tenía miedo de perder el micro que nos transportaría, pero le aseguré que mis padres me llevarían allí.
¡Jodida mierda, justo ahora!
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