~Totalmente inesperado~

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Desperté y tome mi teléfono, eran las 4 de la tarde del domingo. Anoche la fiesta había sido larga, pude conciliar las cosas con Tae, pero ahora estaba más seguro que antes, él estaba realmente interesado en Lisa, y yo no estoy dispuesto a cederla, pero es justo que ambos hagamos nuestros movimientos y que sea ella quien decida.

Ella había aparecido sorpresivamente en la fiesta, poco después de que Taehyung y yo habláramos. Estaba tan bonita, sonreía y bailaba con Rosé y Jisoo alegremente, no se había percatado de nuestra presencia, y como dos lobos hambrientos en la oscuridad ambos la quedamos observando fijamente.

Hasta que Jennie se sumo a ellas, muy probablemente le aviso de las pases entre nosotros, porque sus ojos me encontraron, esos orbes brillantes, únicos, tan fríos y misteriosos como ella en si, se posaron solo en mi por unos instantes. Pero instantes después me di cuenta que noto la presencia de Taehyng a mi lado, también la observaba con una bebida en su mano. Ambos hipnotizados por sus movimientos. Maldición. La noche paso, y ella se divirtió mucho. Pero estaba algo molesto, porque no era él único con el privilegio de admirarla. 

Debo pensar en el modo de acercarme a ella naturalmente, porque nuestro único dialogo es por medio de tontas peleas que invento, mis estúpidas bromas y molestias. Ella nunca se acerco a mi, siempre fui yo, y en eso Tae lleva todas las ventajas y me enfurece.

***

Necesitaba pensar y disfrutar esta bonita tarde en paz, si bien mi casa todos los domingos esta vacía porque mis padres se van temprano a casa de mi abuela, desde los 15 años descubrí un lugar en el parque cerca de mi casa, en donde ir a pensar, y ocultarme cuando estoy molesto por algo, como en este momento. Aún recuerdo que me llevo 2 semanas arrastrar definitivamente ese tronco hacia el gran árbol oculto, pero valió la jodida pena, porque nadie nunca iba allí. Tome un pack de latas de cervezas, y unos snacks en la mochila y decidí ir allí.

***

Estaba a escasos metros del lugar, cuando vi la silueta de una mujer en ese maldito tronco que tanto esfuerzo me costo mover. Alguien había descubierto mi escondite, maldición.  Me acerque allí, decidido a reclamar mi sitio.

-Tu, la del sombrero. Este es mi lugar.- Hable fuerte y claro, note que su pequeño cuerpo se tenso ante mi voz.

-Lo siento. Por favor dame unos minutos y me voy.- respondió con un tono de suplica. Su voz sonaba como cargada de dolor ¿ella estaba llorando? 

-¿Estas bien? ¿Puedo ayudarte en algo?- pregunte, lo mas amable que pude. Ella llevaba una gorra como la mía, que cubría su rostro. Me senté a su lado en aquel tronco, esperando a que respondiera. La brisa del viento lanzo su aroma en mi dirección, tenia una dulce fragancia, que me resultaba familiar.

-Gracias, pero no puedes hacer nada para ayudarme.- Contesto con pesar,  y levanto su rostro en mi dirección. 

-Lisa.- solté. Ella estaba llorando, se notaba en su rostro que llevaba tiempo llorando. Su nariz estaba roja, sus ojos algo hinchados y sus hermosos labios también.

-Jeon.- respondió sorprendida. 

- ¿Que sucede muñeca?- dije. ¿Muñeca? maldición, lo dije en voz alta. Estúpido. Sus mejillas se sonrojaron. 

-Na-nada, ¿Que haces aquí?- pregunto bajando la mirada.

-Bueno, soy el que movió ese maldito tronco por semanas, así que soy el fiel creador.- hable.

-Entiendo. Bueno, me voy.- respondió y se paro a mi lado. Instintivamente tome su mano.

-No te vayas, puedes quedarte lo necesario. Me puedo ir.- Hable. La mirada de ella se posaba en mi agarre, la solté inmediatamente, no quería incomodarla.

-Gracias. Eso seria bueno.- contesto. 

-Bueno, adiós.- Salude. Tome mi mochila para irme.

-No, no me molesta que te quedes si es lo que quieres...- dijo. Me sorprendí.

-Bueno...- hable. Antes de que pudiera pensar siquiera en decir algo más para aprovechar esta oportunidad, ella hablo.

-¿Vienes siempre aquí?- Pregunto, mientras continuaba mirando hacia el frente, evitando mostrar su rostro.

-Desde hace 4 años, pero no siempre. Por lo general cuando es un bonito día- hable. 

-Eso es mucho tiempo, pero comprendo. Es un bonito lugar, calmo.- dijo con una leve sonrisa en sus labios. Su maldito perfil me estaba torturando, no quería mirarla demasiado tiempo, pero era difícil evitarlo.

-Si, lo es.- dije. Pasaron unos minutos y no dijimos nada más. Estúpido, di algo más.

-Bueno, te dejo quizás quieres estar solo.- hablo, como despedida. ¿Que digo? oh, si.

-¿Quieres...?- dije, mientras comencé abrir mi mochila.- ¿Cerveza?- ofrecí. Ella sonrió.

-Si, gracias- respondió tomando la lata de mis manos. Se volvió a sentar a mi lado, mientras  bebía, saque los snacks.- Veo que vienes preparado- burlo. Sonreí.

-Definitivamente, me gusta disfrutar varias horas aquí.- Hable, posicionando los aperitivos en medio de nosotros.

Pasaron aproximadamente 2 horas, entre preguntas y respuestas triviales, que fueron rompiendo el hielo lentamente entre nosotros. Estaba feliz de que ella no se sentía incomoda conmigo, pero cuando terminamos la última lata se despidió.

-Gracias por esto. De verdad- dijo, y note que se refería a otra cosa, no solo a la cerveza. Sino a olvidar un rato lo que sea la tenia mal pero que no me lo confesaría, porque ella es así, reservada y fría. Asentí.

-No es nada. Yo también me iré, puedes venir cuando quieras te autorizo.- Hable, bromeando. Sonrío, su rostro ya estaba menos hinchado, y las marcas de que había llorado ya eran casi inexistentes. Asintió y se marcho.

La vi alejarse, y fui consciente del diminuto short que llevaba puesto, tan ceñido a sus caderas, exponiendo descaradamente sus bonitas piernas tan tonificadas. Con esa pequeña camiseta rosa que dejaba a la vista su abdomen marcado, jodidamente bonita. Maldición.

En ese instante se dio la vuelta sorpresivamente, me encontró mirando su trasero. Sus ojos se ampliaron, negó con la cabeza con una sonrisa en su rostro, casi podía escucharla diciendo "Jeon". Le devolví la sonrisa pero tal vez con una pizca de picardia, y se volteo. 

Fue una bonita tarde, totalmente inesperada, pero a veces los mejores planes surgen así. No creo que nos hayamos acercado mucho, pero definitivamente fue un gran paso.

 No creo que nos hayamos acercado mucho, pero definitivamente fue un gran paso

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Gaby

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