~Roto~

418 40 4
                                        

Cada día es mejor que el anterior ¿es eso posible? Definitivamente a su lado sí.

Las competencias finales están a la vuelta de la esquina, y con ellas la presión de más y más entrenamiento. Fueron esporádicas las veces que pude estar demasiado tiempo con Lisa, ella también tiene que ensayar y eso es un constante desencuentro entre nosotros estas dos ultimas semanas, mayormente estuvimos pegados en clase y constantemente hablando por mensajes o llamadas muy tarde. 

Pero hoy finalmente logramos coincidir. Esta noche por primera vez tendremos una cena en casa con mi familia, estoy entre impaciente y nervioso por esta situación pero principalmente ansioso por volver a tenerla entre mis brazos. 

-Tierra llamando a Jeon Jungkook.-habló mi madre desde la puerta de mi habitación.

-¿Ya llegó?-pregunte nervioso. Asintió, trague duro.

-Quiere que vayas a su despacho.-avisó. Salí de mi habitación y me dirigí a la oficina de mi padre. Sabía que era inevitable y que no podría escapar de esta conversación con él, pero lo deseaba.

Mi relación con mi padre es complicada, nunca comprendí porque era tan rudo conmigo desde niño, pero aprendí a sobrellevarlo ignorándolo por completo su existencia cuando estaba en casa y por suerte eso pasaba muy poco. Mi madre siempre fue la mediadora entre nosotros debido a su rudeza conmigo, creí que no le gustaban los niños y quizás ese era el problema en concreto, pero en cuanto los gemelos aparecieron todo fue claro para mi, yo era su problema. Adora a los gemelos, ambos lo hacen y eso me dolió desde el primer momento que los vi a ambos con ellos en su recamara susurrando dulces palabras con miel goteando de sus ojos. Yo era el problema, él me odiaba por haber surgido de un descuido cuando ellos eran unos jóvenes soñadores, fui un error, uno que mi madre supo aceptar y mi padre fue lo suficientemente hombre para responder.

Recuerdo que los dos primeros años de vida de los gemelos los odié a más no poder, por haberme demostrado la indiferencia de mi padre y el amor maternal real de mi madre. Ambos se acomodaron para poder trabajar y alternar para estar con ellos y yo crecí en manos de niñeras, como una jodida mascota. No fue hasta que Jennie me hizo entrar en razón de que ellos  no tenían la culpa de los errores de mis padres, que pude brindarles el amor y atención que hubiese querido tener yo.

Desde que ellos llegaron la rudeza con la que me trataba mi padre fue cambiada por exigencia, una que me presionó cada jodido día como una soga alrededor de mi cuello, pero cuando cumplí mis 15 años descubrí el rencor para hacer frente a su diferenciación, lo comencé a contrariar. Me torne rebelde en el instituto, me torne descuidado con los estudios y priorice el deporte como una forma de desahogo de mi jodida existencia.

Por otra parte, esas jodidas formas de crecer desprotegido y solo sembraron en mi el desapego. Antes de conocer a Lisa, lo más cercano al amor por alguien que sentí fue solo por Jen, ella siempre estuvo para mi como una hermana y nunca tuve la necesidad de cuidar a nadie en mi vida más que a ella, pero ahora, Lisa me hizo descubrir un nuevo mundo, un nuevo yo. Ella es la chica de mis sueños, pero sin que me encuentre dormido. La forma en que me enamoré de ella, es simplemente irreal como terrorífico, no voy a mentir, nunca tuve miedo de estar solo porque la soledad era parte de mí pero ahora, tengo miedo de volver a quedarme solo.

-Adelante.-dijo mi padre al tocar su puerta.

-¿Querías hablar conmigo?-pregunté con frialdad. Hizo una seña para que tomará asiento.

-Tu madre me dijo que la chica que le da tutorias a los gemelos es tu novia.-habló.

-Lisa se llama.- hablé con rudeza. Asintió sin mirarme.

-Bien, Lisa.-dijo- ¿Debo tomarlo en serio? o ¿Solo es una conquista difícil?-lanzó sin pudor.

Lo sabía, ¿que podía esperar de él? Cerré los puños con rabia. Tragué duro antes de hablar.

-¿Siempre esperas que te decepcione no?-sisee, levantó la mirada por primera vez.- Si tan solo me conocieras un poco, no pido demasiado.-reí.- Sabrías que jamás traje a una chica a casa, que jamás presente a nadie como novia, pero ¿como lo sabrías no? Si no te importa una mierda mi existencia.-escupí con rabia.

Se paró de inmediato de su asiento dispuesto a darme una bofetada cuando mi madre entro de repente. 

-Ni se te ocurra.-amenazó mi madre.- Es lo único que te falta.-criticó a mi padre con los ojos rojos. 

-Hyorin...-susurró.

Salí de allí de inmediato tomando mis cosas para irme de una vez. Mi madre me seguía pidiendo disculpas, diciendo que lo deje pasar.

-No. No voy a fingir esta vez, porque quiero ser real con ella y con ese tipo estoy cansado de fingir.-mordí mis labios con fuerza. 

-Cariño, por favor. No te vayas así.- habló llorando cortando el paso en la puerta.

-No seas exagerado Jung, es solo una chica.- soltó mi padre detrás de mí.

No pude más, no pude detener el vomito verbal en mi estomago. Simplemente salió todo lo que por años tenia atrapado en mi interior... Me volteé hacia él con los ojos cargados.

-Es una chica sí.- reí.- Pero es la chica de mis sueños, una que supo comprender y albergar mi corazón, una que me ama y quiere comprenderme, conocerme. Algo que tú jamás hiciste.- lancé.- ¿Siquiera te costaba tanto fingir una puta cena sin decir nada como cada jodido día?-reclamé.- Siempre estuve solo, siempre me las arregle solo o con las niñeras. La mamá de Jen puede hablar más de mi que lo que ustedes podrían.- me burle.- Yo sé que no fui planeado como los gemelos sé que les jodí su vida, sus planes, pero ¿tanto les costaba continuar ignorando mi vida como siempre?-pregunté.

Ambos me miraban con los ojos desorbitados, sin palabras. ¿porque fluyen tantas lagrimas de mis ojos? Mierda.

-Nunca les pedí nada, me las arregle bien hasta ahora. ¿No podían simplemente hacer algo por mi una vez? Nos vemos luego.- hablé. Me puse frente a mi madre y no me impidió abrir la puerta. Noté en sus ojos que estaba golpeada, ambos lo estaban.

Al abrir la puerta los ojos de Lisa estaban latentes y amplios. Ella había escuchado los gritos, sin dudarlo se lanzó hacía mi y tomo mi mano sacándome de allí corriendo juntos. Mire hacía nuestras manos, y me permití llorar, por primera vez no estaría solo en el parque.

 Mire hacía nuestras manos, y me permití llorar, por primera vez no estaría solo en el parque

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Gaby :)

Nevermind ✅Donde viven las historias. Descúbrelo ahora