~Corazones palpitantes~

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En cuanto Jennie pronunció las palabras Hospital y Lisa en la misma oración, no dude ni por un segundo en ir a su encuentro. 

Estas semanas habían transcurrido como un martirio personal, definitivamente Lisa se había vuelto más importante que todo en mi vida. Pero todo su sufrimiento ahora era mi culpa, de nadie más. Solo mía.

Me encontraba en mi motocicleta cegado por llegar lo más deprisa posible, porque llamaba a su teléfono y no contestaba. Me maldecía internamente por no haber pedido el número de sus padres aún cuando nuestra relación era secreta para ellos, en este jodido momento no me importaba nada más que su seguridad y la tranquilidad de que ella se encuentre bien. Me detuve cuando el semáforo marcaba luz roja. En ese instante su mirada pasó por mi mente, sus bonitos ojos, esos que desde hace un poco más de dos semanas no me miraban. Mi corazón dolió al recordar ello, la extraño demasiado pero... por sobretodo me importa su felicidad porque si ella es feliz, si ella está bien, si ella sonríe de nuevo. Yo sería feliz también.

Mire hacía un lado y en la acera había un puesto de flores, muchas de ellas, muchos bonitos colores, pero sin embargo solo las margaritas llamaron mi atención... sus favoritas. Sonreí sin siquiera intentarlo, por que sí, eso es lo que provocaba en mí el solo pensarla feliz con una margarita en sus manos. 

La luz había cambiado de calor pero no fui consciente hasta que vi los autos pasar a un lado maldiciendome por continuar parado congelado mirando las margaritas. Sacudí mi cabeza y recordé que debía apresurarme a llegar al hospital.

-Que estes bien. Por favor muñeca...-dije en un susurro y arranque a toda velocidad sin mirar a los lados. Error. Una camioneta golpeó mi motocicleta lanzándome hacia un lado. 

Cerré los ojos con fuerza cuando creí que ese era mi final. Gracias al universo mi caída fue sobre el césped y el impacto de aquella camioneta no fue demasiado fue fatal. Rodee sobre el césped y en cuanto pude abrir mis ojos logré ver mi motocicleta hecha trizas sobre la acera, y no pude evitar pensar que ese podría haber sido yo.

-¿Muchacho estas bien?.- preguntó el conductor de la camioneta corriendo hacía mi.

Quite mi casco y tome todo el aire que pudo entrar en mis pulmones. Mi corazón agitado por el miedo que tenía no me permitió hablar, solo asentí con la cabeza.

-Lo siento pase mal. Lo siento niño.-dijo agarrando sus cabellos desesperado.- Llamemos al seguro, prometo que me haré responsable.-habló con nerviosismo.

Continuaba confundido por la experiencia, pero solo alguien vino a mi mente. Lisa. Hospital...

-Debo irme.- dije parandome con algo de molestia en mi cuerpo.

-No. Niño, debemos...-hablaba pero no le ponía atención.

Mi motocicleta estaba desecha, joder. ¿cómo demonios llegó? Mierda.

-Llevame al hospital, y ahí hacemos los papeles. Necesito llegar deprisa.-avise. Finalmente accedió.

De camino lo unico que podia pensar era en Lisa, mi muñeca. 

***

Llegué al hospital; Margaritas, chocolates, gatitos, amarillo, música, baile, dulce.

Ella estaba bien. Pero seguía sin mirar mis ojos... pero ella estaba entera. Margaritas, chocolates, gatitos, amarillo, música, baile, dulce. Cada una de esas cosas me recuerda a ella, es Lisa.

-Lamento haberte decepcionado.-sus ojos.- De camino aquí pensé lo peor, y no me importo nada más que verte bien... Estoy feliz de que sea así.-Margaritas, chocolates, gatitos, amarillo, música, baile, dulce.

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