Así de fácil.
Sin palabras que estorben.
Sin que nada se atraviese en mi visión de ti.
De tus oscuros cabellos.
De tu piel atardecer,
de la noche sin luna de tus ojos.
Así como la noche que pasamos juntos.
Contando lunares y pecas,
cabellos sueltos y estrellas fugaces.
Sonriendo contra tu cuello.
Escribiéndonos versos,
sin hacer rimas,
en el viejo cuaderno de la secundaria.
Viéndome fumar una cajetilla entera,
frunciendo el ceño y robando caladas.
Poniendo tu inicial a cada constelación,
a cada sonido y murmullo,
al sentir de nuestra piel rozar.
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Donde los Escritores van.
Romance¿Para quién escribimos los que no sabemos a dónde ir? ¿Nos leen? ¿Qué pasa sí nunca lo hacen? A veces hay que tener miedo. Pero, ¿a quién le escribo si no es a mí? Foto por Ana Gabriela Zárate Rábago. Instagram: @anagabriela_zr
