Tengo todas éstas fotos viejas, quemando el ya roto bolsillo trasero de mis jeans.
Nuestras arrugadas caras.
Las sinceras sonrisas.
Había ganas en ése entonces.
Me han preguntado: "¿por qué las guardas?"
Y es cierto, ¿por qué? Te has ido, nos hemos dejado y cargo los recuerdos a diario, como sí lo fueses a notar.
Me quedo con todo, con todo lo que olvidaste llevarte.
La chamarra negra que dejaste en el sillón.
Los cigarros húmedos en la encimera de la cocina.
Tus sonoras carcajadas, llenas de oscuridad y pasión.
Me enamoré, y lo siento.
Tengo intenciones de quemar cada foto, cada carta, cada fibra de mi ser que te recuerda.
Que sigue esperando que regreses.
Quemarlas y volverlas cenizas.
Volvernos cenizas.
Ser aire.
Y, sí algún día nos cruzamos, abrazarnos con ganas.
En tormentas de fuego.
Fenómenos de luz y viento.
Porque, así, hacemos tú y yo el amor.
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Donde los Escritores van.
Romantik¿Para quién escribimos los que no sabemos a dónde ir? ¿Nos leen? ¿Qué pasa sí nunca lo hacen? A veces hay que tener miedo. Pero, ¿a quién le escribo si no es a mí? Foto por Ana Gabriela Zárate Rábago. Instagram: @anagabriela_zr
