Se corrió el rumor por la ciudad que llegaría pronto.
Qué llegaría sola, o con nubles oscureciendo sus ojos.
Y, sí teníamos suerte, traería un manto de estrellas escondido en la maleta.
Se dijo qué sólo estaba de paso y pagó por una noche en aquel viejo hotel del callejón.
No se escuchó ni un ruido aquella noche; los perros no ladraron, los gatos no maullaron y el viento no tuvo intenciones de silbar.
Yo vagaba por la ciudad, y el sonido de mis tennis contra el adoquín era lo único que perturbaba la noche.
Me pasé enfrente de aquel hotel y pensé que estaba para caerse y llorar, qué era demasiado viejo y aún así atraía turistas cuál abejas a la miel.
Tenía la suerte de estar al fondo del callejón, con un aire misterioso sin llegar a ser prototipo de película de terror.
Me di la vuelta y escuché una puerta crujir, el aire me alborotó los cabellos y el frío se coló por mi chaqueta negra.
Intenté peinarme los cabellos de nuevo, me di la vuelta y encaré al hotel.
Luna Azul salió de allí, somnolienta y con el cabello hecho maraña; se restregó los ojos con el dorso de la mano y bostezo para después mirarme fijamente a la cara.
Se le veía molesta o tal vez preocupada.
-¿Qué haces despierto y vagando a estas horas?- La naturaleza de su pregunta me dejó sin habla, ¿a ella en qué le afectaba?
-No podía dormir.- Mis modales me impedian ser grosero con ella y eso me irritó más.
••••••
Holaaa.
Cómo lo pueden leer es la primera parte, vienen otras dos, ¡estén pendientes y no dejen de leer!
Secreto: en dos segundos subo otro "capítulo".
Denme amor y estrellitas.
-martestrece
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Donde los Escritores van.
Romance¿Para quién escribimos los que no sabemos a dónde ir? ¿Nos leen? ¿Qué pasa sí nunca lo hacen? A veces hay que tener miedo. Pero, ¿a quién le escribo si no es a mí? Foto por Ana Gabriela Zárate Rábago. Instagram: @anagabriela_zr
