Aún duermo con la luz apagada y la puerta cerrada.
Aún espero que llegues, enciendas la luz y dejes la puerta medio cerrada [medio abierta], según los pensamientos qué traigas entre manos.
Y, sí, aún espero el cosquilleo de tu barba de tres días qué acompaña a los besos qué me despertaban a medianoche [medio día], según las ganas qué tuvieses en la mente.
Lo espero, para acabar como siempre, con el mismo truco de magia, Houdini moderno.
Con las esposas de mis manos, las cuerdas fuertes de mis brazos y la bomba de tiempo por corazón.
Y tú.
El ilusionista que siempre escapa.
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¡Cumplo todo lo qué digo!
Denme amor, y estrellitas, y más amor.
Besos con buena ortografía:
martestrece.
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Donde los Escritores van.
Romance¿Para quién escribimos los que no sabemos a dónde ir? ¿Nos leen? ¿Qué pasa sí nunca lo hacen? A veces hay que tener miedo. Pero, ¿a quién le escribo si no es a mí? Foto por Ana Gabriela Zárate Rábago. Instagram: @anagabriela_zr
