"Y debo decirte que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y, que si lo hiciera, no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser."
×××××××××××××
No podría ser ella...
No era ella, físicamente, era totalmente distinta.
Nunca la había visto con gafas y ese fuego en el cabello.
La mirada profunda y la evasión en su expresión corporal.
Pero, a pesar de eso, era ella.
Después de todos esos días, años, meses.
No podía olvidar su olor, sus manos sobre su piel, la manera en que ponía su cabello sobre un hombro.
Seguía siendo magnífica.
Seguía sin poder apartar los ojos de ella.
Seguía sin poder ser suya.
Paso la primera hora...
La segunda...
Había escuchado nada de lo que explicaba el profesor, estaba perdido en su blanco y perfecto perfil.
No soy de historias de amor.
Las palabras que le había dicho tiempo atrás, era un completo idiota y ella se enamoró de él.
Se había enamorado hasta los huesos... Quizá él también lo había estado de ella, siempre gustó de observarla,
Cuando creía que nadie lo observaba, cuando, según, ella no lo notara.
La clase terminó, se levantó y tomo su bolsa y salió de allí.
Él le siguió, con la mirada y, después, con los pies.
Volteó sobre su hombro, aparto un mechón de cabello de la cara y lo vio...
El cuerpo se le entumeció.
La garganta de pronto no dejaba pasar el aire.
Los ojos brillaron y los pasos se hicieron lentos.
No...
Quiso correr, esconderse en su cama y no salir nunca.
Era él, de nuevo.
Era él, y los sentimientos seguían ahí. Gritando como enloquecidos, arañándole la piel.
Se apresuró a la salida, volteo una última vez y él seguía detrás de ella, con los ojos fijos en su espalda.
<<Lo siento.>>
Articulo la palabra, ella asintió y se fue.
Para siempre.
Por un momento.
Por un jamás.
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Donde los Escritores van.
Romance¿Para quién escribimos los que no sabemos a dónde ir? ¿Nos leen? ¿Qué pasa sí nunca lo hacen? A veces hay que tener miedo. Pero, ¿a quién le escribo si no es a mí? Foto por Ana Gabriela Zárate Rábago. Instagram: @anagabriela_zr
