Intenté tomar su brazo delicadamente pero en un instante se zafó de mi agarre dándome la espalda. Habíamos discutido, celos. Otra vez por los malditos celos.
Patrick, mi amigo de la escuela estaba de visita en la ciudad, obviamente nos juntamos en un café sin pensarlo, qué iba a saber yo; me confesó su amor, después de todos estos años, sabiendo que yo estaba felizmente enamorada de Adler.
— ¡No es mi culpa, Adler! — Alcé la voz, la tensión se sentía cada vez más entre nosotros, sus ojos inyectados en furia, los míos llenos de lágrimas — ¿Qué podría haber hecho? No tenía idea que la razón por la que lo vería después de dos años sería para confesarme su amor. De vez en cuando hablábamos por celular, qué iba a imaginar que me diría eso.
— Podrías haberme avisado al menos, así no me encontraba con la bonita imagen después de la universidad, ¿no? — El destino se encargó de empeorar las cosas. Pat me había tomado de las mejillas cuando me lo encontré. Podía malinterpretarse perfectamente, pero fue error de Adler no escucharme. Ya lo dije alguna vez, queríamos pertenecernos en todo momento, éramos inmaduros, pero locamente enamorados.
— ¿Revisaste tus mensajes? — Crucé mis brazos y avancé hacia él. Tensó su mandíbula y rápidamente buscó en su teléfono la evidencia.
"Hey, bonito. Mis clases terminaron antes y, te acuerdas de Patrick, mi amigo de la escuela????? Está en la ciudad por muy poco tiempo y quiso juntarse conmigo. Nos veremos en un café. Me imagino que tendrás un día muy ajetreado, hoy es jueves. Cuando llegues a casa te esperaré para que veamos un par de películas, sí? No tenemos que ir a la fiesta de Halloween si no quieres, lo entenderé. Te amo xoxo"
— Soy un idiota. — Masculló arrepentido, su mirada estaba fija en la muralla. Lo abracé por la espalda, perfectamente podría ser yo la molesta en estos momentos, pero decidí olvidar todo, había sido una tonta confusión. Lentamente se dio media vuelta para mirarme a los ojos. Tomó mi mano y le dio un cálido beso, de esos que encendían todo mi cuerpo, con la más suma delicadeza de siempre. Besó mis mejillas repetidas veces, solté un largo suspiro cerrando mis ojos. Su esencia me embriagaba, no quería estar mal con él. No podía estar mal con él.
— Lo eres. — Tomé sus mejillas y comencé a besarlo con amor, como si con eso pudiera demostrar que de nada debía preocuparse. Una cosa llevó a la otra y ambos terminamos tumbados en la cama. Caricias en mi espalda, mis dedos enredados en su cabello, contemplándonos. Las cosas no se arreglaban así, lo sé. Pero de nada servía agrandar el asunto, por lo que dejé la situación pasar.
Tomó mi mano y le dio un cálido beso. Y es que no entendía como este hombre lo hacía; hacer temblar cada fibra de mi cuerpo con su sonrisa, me refiero. Sus ojos me observaban mientras pensaba, volvió a besarme y escondió su rostro en mi pecho, lo abracé y carcajeé cuando con todo su peso rodó para quedar encima de mí.
— ¿Crees que debamos ir a la fiesta de Halloween? — Dejó un pequeño beso en mi nariz, negué con la cabeza.
— Digo, ya arrendamos los disfraces, pero podríamos disfrazarnos y ver muchas películas de terror juntos, ¿no crees?
— Me parece bien, pediré un par de pizzas. — Asentí para luego levantarme. Nos disfrazamos de Freddy krueger y Michael Myers, ambos solíamos ser cinéfilos aficionados. Entre besos, risas y palomitas volando por los aires al asustarnos por alguna escena, pasamos la noche en vela.
¿Qué más necesitaríamos? Nada, absolutamente nada.
Nos teníamos el uno al otro, nos tenemos aún. Nuestro amor era más fuerte que nunca.
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Lo Feliz Que Soy A Tu Lado
RomanceEl ser humano, considerado como individuo, es una unidad indivisible, dotada de alma y espíritu, cuya mente funciona de manera racional: tiene conciencia de sí mismo, capacidad para reflexionar sobre su propia existencia, sobre su pasado, su present...
