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5 de febrero, 2019

Adler:

Pensé en mil maneras de hacerme la fuerte. En mil maneras de cómo mantener la frente en alto y seguir con la decisión de oficialmente dejarte descansar como si fuera lo correcto. Y no es que no lo sea, es que nadie quiere realmente hacerlo. Sabemos que es tonto, sin sentido. Pero es lo último que queda en esta tierra de ti, después de eso, pasará la vida. Pasarán los días y todo lo vivido juntos no será más que un lindo recuerdo.

¿Lograré olvidarte? Eso ni siquiera lo cuestionaba.
Porque te llevaba en mi semblante y caminar, como mi camiseta favorita o esas zapatillas que siempre fueron fáciles de combinar.

También pensaba que ya no iba a escribirte más cartas, que no tendría esta necesidad de seguir con mi rutina, pero resulta ser que quiero aferrarme a tu recuerdo con todas mis fuerzas.

Tengo... tengo miedo a olvidarte.
Tengo miedo a no recordar tu voz en mi cabeza sin la necesidad de ver un video. Tengo miedo a olvidar tu perfume y tengo miedo de cerrar mis ojos y ver cómo ya no estarás en cada una de mis metas y proyecciones en el futuro.

¿Estarás allí cuando te necesite, de alguna forma?
Eso es todo lo que necesito saber.

Hoy, cinco de febrero de dos mil diecinueve, me preparo para dejarte volar.
Para dejar el egoísmo de lado y ver cómo te transformas en la luz que siempre estuviste destinado a ser.
A veces pienso que no te merezco, que no te merecí. Y ahí fue cuando todo hizo click.

El mundo, este plano terrenal, no te merecía en lo absoluto.

¿Cómo una persona como tú podría ser uno más en este lugar lleno de crueldad e injusticia?

He llegado a esa conclusión, a que por esta razón el día de hoy dejarás este lugar para siempre.

Y siento paz, de eso quiero autoconvencerme.


— ¿Tan rápido pasaron estos últimos días? — Llegó inesperadamente Alyssa por mi espalda causándome escalofríos.

— Así es — asentí tímidamente aún sin cruzar miradas —, ha llegado el día.

— ¿Estás segura? — Preguntó desesperada, como si hubiese estado pensando esto por horas y en este momento no pudiera soportar un segundo más — Aún estamos a tiempo de cambiar de decisión.

— Alyssa, quiero que cierres tus ojos — le ordené sigilosamente, casi en un susurro y con mínima autoridad —. Piensa en tu hijo, descríbelo en unas pocas palabras.

— Loco — sonrió ante su recuerdo inconscientemente —, maravilloso, intrépido, feliz.

— ¿En serio crees que él querría estar en esta situación? M-Muerto...

— En vida — asintió aún con los ojos cerrados —. Si él pudiera interactuar con nosotros estaría tan decepcionado de mí. Insistiría en lo poco que debería preocuparme y sufrir, que pase lo que pase hoy o mañana, él vivió una vida increíble y me dejaría en claro que simplemente era su momento de partir, pero que en algún momento volveríamos a encontrarnos.

— Exacto... ese es Adler.

— Diablos, Mía. Sí que debemos desconectarlo. — Tapó su boca con su mano, sus ojos se aguaron y oprimió las recientes lágrimas que comenzaban a brotar. El dolor era dejar ir, soltar. Incluso si es por un buen motivo.

Lo Feliz Que Soy A Tu LadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora