Capítulo 66

3.4K 208 4
                                    

Narra Vanessa.

Estaba caminando  para el restaurante a encontrarme con Rich y su esposa Morgan.

Rich es un viejo amigo de mi papá, y a veces me pongo en contacto con el cuándo estoy en Canadá, está vez viaje por qué haré mis practicas de mi carrera acá y estába buscando apartamento para estos largos 2 años de prácticas.

El me ha hablado de presentarme un amigo de su sobrino y aún que no he podido olvidar a Damian, estoy emocionada por conocer a alguien de mi edad qué me pueda acompañar durante mis años en prácticas.

Han pasado 6 años desde qué Damian y yo tuvimos esa charla en la playa y desde ahí no he podido dejar de soñar con el, cada vez qué duermo tengo un sueño con el, al principio me dolía y hoy en día ya es costumbre.

Mi relación con Jimmy la terminé cuándo me enteré qué era un policía encubierto, estába buscando una banda de narcotraficantes cerca de la casa de rehabilitación, entonces desde ahí, no he estado con nadie.

Estaba buscando la cara de Rich para sentarme en su mesa, el me hizo señas y me acerqué a su mesa, vi a lo lejos a tres personas sentadas en esa mesa, Morgan su esposa, Rich y por último el chico qué conoceré, estába con la cabeza abajo por lo cual no pude mirar su cara.

-. ya llegó . - dijo Rich haciendo qué el chico me mirara de pies a cabeza lentamente.

El viste un jean y una camisa blanca, qué deja ver qué tiene una gran espalda y un curpo tonificado.

Su cara finalmente estaba expuesta a mis ojos, sus labios se me hacen conocidos, su barva de días le quedaba bastante bien, su nariz con el corte perfecto y sus ojos, cómo olvidar esos ojos, entonces me dí cuenta qué estoy parada enfrente de Damian después de tanto tiempo.

-. no lo puedo creer. - salieron las palabras de mi boca en un susurro.

Me acerqué a él, para tener su aroma un poco más cerca y sin romper contacto visual el se levantó de la silla y quedamos frente a frente mirándonos.

En un impulso mutuo nos acercamos y nos abrazamos, mi mejilla estába sobre su pecho que subía y bajaba de forma tranquila, su aroma impregnaba mis fosas nasales haciéndome recordar todos y cada uno de los momentos junto a él y los sueños qué tuve estos 6 años sobre el, mis ojos se cristalizaron y no pude contener llorar.

Mi corazón latía más rápido y en mi estomago sentía una bomba de emociones encontradas.

-. parece qué nos perdimos de algo. - dijo Rich a Morgan haciendo qué Damian y yo rompieramos nuestro abrazo, no podía levantar la cara.

-. lo siento Rich, no puedo estar acá. - dije con la voz quebrantada y salí corriendo por dónde entré.

El aire golpeó mis mejillas húmedas y mi corazón se quería salir de mi pecho, me senté en el paradero del bus, para poder calmarme.

Tenía tantas emociones encontradas, rabia, dolor, impotencia, quienes luchaban contra el amor qué le tenía a Damian, el amor qué nunca cambio.

Tenía mis manos en mi cara mientras pensaba en todo lo qué acababa de pasar, jamás pensé en encontrarme con Damian así.

Sentí qué alguien se sentó a mi lado y no le presté atención, pues estába en un paradero de buses muy fundida en mis pensamientos.

-. dime que sentiste lo mismo que sentí yo. - escuché la voz de Damian en un susurro a mi lado.

Limpie mis lágrimas y respiré hondo, giré para poder perderme en sus ojos.

-. cómo en el primer día. - susurré, por una extraña razón con Damian no podía mentir, no podía fingir nada.

De sus labios brotó una sonrisa, entonces examine su frase, "dime qué sentiste lo mismo que yo", el había sentido lo mismo, jamás nos dejamos, jamás dejó de existir un nosotros.

El brillo de sus ojos cambió , y era el mismo con el qué me miraba siempre, sus ojos me miraban con amor, en mi interior dejaron de luchar los sentimientos de rabia, dolor e impotencia y cómo siempre ganó el amor.

Estábamos sentados en el paradero del bus cuándo unas gotas empezaron a mojar mis piernas, estába lloviendo y por una fuerza no podía quitar mi mirada de los ojos de Damian.

Las personas pasaban corriendo a nuestro lado, pero ellas no importaban, solo eramos el y yo.

Nos acercamos hasta qué nuestras narices rozaron, estába respirando el mismo aire qué el, mis labios se abrieron un poco dándole permiso a Damian de qué hiciera lo qué estába pensado hacer.

Una vez más Damian me demostró qué nacimos para estar juntos y para conocerlo más qué a él mismo.

Sin pensarlo mis manos estaban en su cuello jugando con su cabello y el tenía sus manos en mi cintura desnuda, el roce de sus labios con los míos, detuvo el tiempo y una corriente eléctrica paso por mis labios y entonces supe, qué por fin estaba nuevamente en mi hogar.

Del Infierno Al CieloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora