Capítulo 40.

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Capítulo dedicado todos aquellos que leen la historia y ayudaron a que llegue a las DOS MILLONES DE LEÍDAS, GRACIAS También para la gente de Peru, Paraguay, Uruguay, Costa Rica, Ecuador, Bolivia, Estados Unidos, África. (Si sos de algún país que todavía no nombre, avisame). Y para @Amy_Doblas.

Canción: Demons - Imagine Dragons.


-Quédate aquí mientras hago unas llamadas -dijo Will y salió de la habitación.

Me sentía bastante abrumada porque me dejara sola aunque fuera por tan sólo unos minutos y agradecí haber decidido que no era un buen día para ir a clases. Tan solo compartía algunas con Will y no creía ser capaz de alejarme de él sin volverme paranoica.

Will estaba actuando de una manera mucho mejor a la que yo realmente merecía y eso, en cierto punto, me tranquilizaba.

Había conducido de vuelta a su casa en silencio sin hacerme ningún tipo de reproche permitiéndome considerar su punto de vista y pude darme cuenta de que tenía razón: estaba pensando en él como una persona egoísta. Eso era exactamente lo contrario a lo que él era realmente y el notable dolor en sus ojos me había hecho sentir culpable. Me lo merecía.

Mi vida era básicamente un desastre, una gigante bola de nieve que no dejaba de rodar colina abajo convirtiéndose cada vez más y más grande. Lo peor de todo era que esa bola bajaba sin hacer ninguna parada, arrasaba con todo en su camino y no daba un respiro. Primero Halley y Jared, luego Georgia y ahora Charles. La vida no tenía planeado darme un poco de tiempo para recomponerme y eso me estaba afectando notablemente. Sentía como si yo no fuera yo, como si estuviera viviendo la vida de otra persona porque nada de lo que estaba sucediendo parecía ser real.

-Listo -Will entró nuevamente a la sala y se sentó a mi lado en el sofá-. Ahora dime, ¿cómo sucedió?

-Fui al hotel y cuando abrí la puerta de...

-No eso -me interrumpió-. Lo de tu padre.

-Recibí un correo electrónico de parte de Ben, mi... -Will tomó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos-. Ahí decía que él no era mi padre biológico, que lo sentía y esas cosas -me encogí de hombros.

-¿Qué hay de tu verdadero padre?

- No sé nada sobre él, y tampoco deseo hacerlo.

-¿Y qué sucedió para que terminaras en ese jodido hotel? -mantuve mis ojos clavados en nuestras manos unidas. Aunque tratara de ocultarlo podía detectar su molestia en el tono de su voz.

-Georgia ha sido cruel conmigo toda su vida y, finalmente, me he dado cuenta que no cambiará. Seguir soportando sus malos tratos no era bueno para mí. Tenía... tengo -me corregí a mí misma- que seguir adelante y eso no sucederá si sigo estancada en la idea de que ella me querrá como a Jennifer.

-Joder, eso es una mierda. No mereces tal cosa.

-Sí -susurré refiriéndome a lo primero. Quizá si merecía todo lo que me estaba pasando.

-Ven aquí -estiró sus brazos y me rodeó con ellos-. No dejaré que nada malo te pase, ¿lo sabes?

-Lo sé -podía apostar lo poco que me quedaba a que estaba hablando en serio.

-Debemos ser más precavidos que nunca con Charles, pero te prometo que no permitiré que te haga daño.

-Gracias.

-No me agradezcas pero, por favor, quédate aquí mientras resolvemos lo de Charles.

Aunque no estaba completamente segura de cuál era la decisión correcta, no me tomó más de un segundo responder:

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