Estar al borde de la muerte ya no es un miedo que haya en mí, porque lo he vivido tantas veces que creo que terminaré escribiendo un libro sobre cómo se siente.
—Tengo nervios —murmure mientras agarraba a Alejandro de la mano.
Estábamos en la habitación de hospital, ya que me tenía que quedar dos días más para ver como avanzo, así que aproveché el tiempo y decidí reunir a mis amigos para contarles la noticia, no podía pasar otro día guardándome este secreto.
—Aquí estamos —anunció Luigi mientras cerraba la puerta.
Mire a mis cuatro amigos, esperando que las palabras salieran, ya que estaba un poco nerviosa y verlos así, con ese porte tan intimidante no ayuda.
—Bien, quisimos que estuvieran todos porque tenemos algo importante que decirles —murmure mientras alzaba mi mano y les mostraba mi anillo.
—Nos vamos a casar —anunció Alejandro mientras nos agarrábamos de la mano y me besaba la mejilla.
Daba risa las diferentes reacciones. Marcello es más analítico, así que sospecho que ya lo sabía, Luigi es el romántico del grupo, ese que cree en el amor y lo defiende con garras y dientes, Giovanni es el bromista, siempre sale con algo estúpido y Santino es el raciona, a todo le pone peros.
—Felicidades —dijo Luigi siendo el primero en reaccionar y llegando a nuestro lado—, nos cayó de sorpresa, pero me gusta cómo están avanzando.
—Ya no tememos secretos entre nosotros —admití mientras abrazaba a mi prometido—, así que decidimos dar el siguiente paso.
—¿Estás segura Sabrina? —pregunto Santino mientras se cruzaba de brazos.
—¿Por qué debo tener dudas? —pregunte de vuelta.
—Será porque lo acabas de conocer hace tres meses.
El tiempo es algo efímero, nunca sabemos lo que pueda pasar, así que debemos vivir sin pensar en ello, además quien dice que se necesita de años para saber que es la persona correcta, porque en mi caso, siento que lo único que importa es la conexión que creas con esa persona.
—El tiempo no importa cuando es la persona correcta
—¿Persona correcta?
—Con el siento lo que nunca sentí con nadie.
Cuando termine de decir esa oración mire a Alejandro, ya que el me las dijo hace tiempo y supe que se acordó por el guiño que me regaló.
—Bien —murmuró con un suspiro mientras se acercaba a mi—, si mi rubia estas feliz, lo aceptare.
—Gracias loco, pensé que causarías más escándalo —admití mientras lo abrazaba.
—Lo haré si este imbécil no te cuida como te mereces —advirtió mientras agarraba a Alejandro del saco.
—Se cómo tratar a una dama —reprocho Alejandro mientras se soltaba de manera brusca.
—Yo lo suponía, estabas muy feliz —admitió Marcello mientras me abrazaba—, pero igual me alegro por ustedes, muchas felicidades.
—Así que tenemos boda —susurro Giovanni y asentí mientras extendía la mano para que viniera—, seria todo un honor verte vestida de blanco, rubia
—Gracias —murmure mientras lo abrazaba.
Ahora si puedo ponerme a buscar decoraciones, pasteles y lugares, ya tenía a mis cómplices.
—Entonces ya no estás soltero amigo —comento Luigi mientras despeinaba a Alejandro.
—Tenemos que celebrar que todavía no estás amarrado —dijo Giovanni de forma burlona y voltee los ojos.
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Segundas Oportunidades
RomansaSabrina Rizzo es una mujer que conoce valerse por si misma, le gusta ser la jefa de todo, pero eso implica ser una maraña de mentiras y ocultar lo que es o lo que conoce. Pero Alejandro Santoni queria desmantelar cada una de sus mentiras, conocer a...
