Capítulo Trece

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Eran apenas las cinco de la mañana y yo estaba sin pegar un ojo, me había tocado levantarme a las tres para atender una llamada importante y se extendió tanto que me quitó el sueño.

—Martina que haces aquí —pregunte apagando el cigarrillo en el vaso a mi lado.

Estaba sentanda en el sillón de mi cuarto mirando la ventana y el cigarrillo solo era una distracción ante mis pensamientos.

—No puedo dormir Sabri, te molesto —pregunto nerviosa y negué.

—Nunca pequeña, ven aquí —La sente en mi piernas y coloco su cara en mi pecho.

Conocía esa mirada, era de una persona herida.

—No sabía que fumabas —Acaricie su cabello y me tense.

—Pocas veces lo hago Mar, a veces intento dejarlo.

—Alicia siempre regaña a papá, dice que es malo para la salud.

—Y no miente, pero de algo debes morirnos cariño.

—No quiero perderlo y tampoco a ti —confesó con los ojos aguados.

—Que sucede pequeña —pregunte curiosa y empezó a llorar.

—A veces la extraño, no viví mucho con ella pero pequeños recuerdos llegan en mis sueños y se que es demasiado difícil, pero quisiera una mamá, alguien que esté para mi, alguien como tú Sabrina.

Sus ojitos me miraban con ternura y sonreí, era una sonrisa genuina.

—Pequeña no estoy segura si en algún momento encontraras esa persona, pero sabes que siempre contarás con mi apoyo.

—Creo que todavía no lo entiendes —dijo y la mire curiosa.

Pero mi cuestionario de preguntas quedo a medias cuando un llanto se oyó en todo el cuarto.

Era la sobrina de Alejandro, ayer su hermana pidió que si la podíamos cuidarla y realmente fue como un intercambio, ella cuidaba a las niñas el viernes para que nosotros pudiéramos salir y nosotros nos toca cuidar a su bebé.

—Se despertó —dijo martina y suspire.

Deje a Martina en la silla y me acerque a la bebé, tenía un leve sonrojo en sus mejillas y se movía mucho, así que decidí cargarla y meserla para que supiera que no esta sola.

Se calmó un poco con mis caricias en su rostro pero igual me miraba con un leve puchero.

—Debo buscar su leche —informe y se pegó a mi lado.

—Te acompaño —Asentí y salimos del cuarto.

Caminamos por el oscuro pasillo y Martina agarró mi mano y yo realmente también estaba asustada, se veía demasiado tenebroso, así que bajamos rápidamente las escaleras y nos dirigimos a la cocina para prender las luces.

—Quieres algo —La mire y asintió.

Se sentó en el banquillo y me dispuse a preparar el biberón, no me acordaba de las medidas exactas pero al menos su mamá me dejó una lista bastante especificada y se lo agradecía

Así que le acerque un vaso de leche a Martina y el biberón a la bebé, la cual lo intento agarrar con sus manitas pero no se lo permití, podía ahogarse.

—Sabri —murmuró martina y la mire.

Me abrazo ocultando su cara en mi barriga y empezó a sollozar.

—Que sucede pequeña —pregunte.

Coloque el biberón contra mi mejilla para así poder abrazarla.

Segundas OportunidadesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora