CAPITULO XI: PERDIDA EN EL PUERTO

95 16 8
                                        

La parvada de aves presentes en el puerto de Southampton, volaban despavoridas por los estruendosos ruidos que ocasionaban los silbatos de vapor. El barco gemelo del mauritania, por fin hacía su acto de presencia en el puerto dando la señal a sus pasajeros de la llegada a su destino.

Candy no entendía el proceder de su padre, le había pedido que llevará una capucha que cubria un poco su rostro, mientras el llevaba envuelto una bufanda hasta la mitad de rostro, junto a una boina peaky blinders clásico, sentía que su padre se estubiera escondiendo de alguien o no quieres ser reconocido.

- papá - lo llamó - ¿¿pasa algo??... ¿ Por qué no estamos cubriendo??.

- mi niña... Afuera hace frío, hay que cubrirnos - respondió, esperaba desviar los pensamientos de su hija. Lo había estado observando con insistencia.

- papá...se que pasa algo - se le acercó.

- amor - la abrazó - solo puedo decirte...que tengo un pequeño pasado.... triste en este lugar, no quería venir, pero el tiempo pasaba y me preocupaba que aún no conozco a tu amigo, y yo solo quiero protejerte.

- si no querías venir me lo hubieras dicho. - se entristeció la niña.

- no te preocupes, ya estamos aquí, solo hay que evitar que me reconozcan, además este no es Londres, aún tenemos que seguir 3 horas más de viaje por carruaje.- se había agachado a abrazarla.

Candy no sabía cómo sentirse, estaba feliz de estar cada vez más cerca de él, pero se sintió mal por su padre, no sabía que es lo que tubo que vivir su padre para no haber  querido volver.

Una vez fuera del barco, buscaban un carruaje para partir, el puerto está abarrotado de personas y Candy caminaba detrás de su padre, mientras el se encargaba del equipaje, no era mucho, pero aún así no podía distraerse o se perdería entre la multitud, alcanzó a ver a una madre con su bebé, que  trataba de agacharse para recojer un juguete, que se le había caído a su niño en brazos y como su padre se había detenido esperando a que pasaran una anciana mujer que era empujada por una silla, Candy decidió ayudar a la madre del niño, pero cuando volteó en busca de su padre el ya no estaba y la anciana mujer ya estaba siendo ayudada a subir a bordo en brazos de un marinero.

Candy no sabía por dónde ir, solo decidió acercarce por dónde había estado su padre, y desde allí alcanzó a ver un estacionamiento de autos, muchas personas subían y otros bajaban de diferentes vehículos entre ellos había carruajes, creyó que quizá su padre había avanzado en busca de movilidad y empezó a caminar avanzando directamente al lugar, pero por más que buscaba, no lo encontraba, al voltear bruscamente hacia atrás, chocó con alguien y estubo apunto de caer, si no fuera por qué el desconocido logró sostenerla a tiempo. - te encuentras bien ??  - preguntó el desconocido.

Candy logró estabilizarse y al ver quién era el que la ayudó, rápidamente lo abrazó y feliz respondió - ¡¡oh!!! ¡¡Albert eres tú!!!.

Candy logró estabilizarse y al ver quién era el que la ayudó, rápidamente lo abrazó y feliz respondió - ¡¡oh!!! ¡¡Albert eres tú!!!

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
UN DESTINO DIFERENTEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora