Alma caritativa

7.4K 392 57
                                        


Despedirme de Rachel y Ralph fue mucho más duro de lo que me imaginé. Nunca había considerado a alguien amigo mío más que a Drew, pero está claro que era cosa de cabezonería pura y dura.

Rachel para mí era incluso algo más que una amiga, como una hermana.

Y hablando de hermanos.

Rhys y yo estábamos subiéndonos al avión, ¿Y qué habíamos hablado hasta entonces? Nada. Absolutamente nada. Ni una palabra.

Teníamos los asientos juntos, y en esos momentos dudé que sentarse a su lado fuese buena idea. Varias personas se giraban mirándolo, y éste iba con gafas de sol y una sudadera holgada con la capucha suelta.

Qué desapercibido.

Yo, en cambio, iba bastante básica. Vaya, como siempre.

Aclaré mi garganta cuando nos sentamos. Mi asiento era el que daba al pasillo, pero ir en esos asientos siempre me hacía marearme.

Supuse que empecé a ponerme nerviosa y a toquitear todo, porque Rhys me miró con una expresión confusa. De pronto se puso de pie y me miró.

-¿Quieres..? -Pregunto con un tono de voz muy grave. Tragué fuerte y asentí.

-Gracias -Sonreí nerviosa.

Pero no me contestó.

Solté un suspiro. Tener que pasar casi dos horas así, en ese plan, me inquietaba mucho.

Esa hora y media me sirvió para reflexionar sobre todo lo que estaba pasando en mi vida ahora mismo. Debería informarme sobre aquel curso de fotografía del que me habló mi padre. Era un estudio de dos meses que va enfocado al mundo audiovisual, algo que me apasionaba.

También tenía que volver al trabajo y ponerme las pilas. Karl me escribió un par de mensajes para saber cuando volvería y, viendo cómo la popularidad de la cafetería crece a saltos agigantados, si quiero conservar mi puesto debo esforzarme.

El tema de Drew... bueno. Era algo más complicado que en esos momentos no me apetecía tener mucho en cuenta. Además, el idiota de su hermano se había dejado el teléfono en mi piso, así que tendría que ir a devolvérselo.

Y Rhys... sinceramente, era lo que más me preocupaba.

Ni siquiera teníamos nada oficial, pero el sentimiento de traición estaba ahí. Lo conozco desde hace dos años y es el mejor amigo de Hunter. No quiero ni imaginarme su reacción si se enterase de... bueno, de lo que supuestamente sentimos o lo que sea que haya entre nosotros.

Lo miré de reojo pensando que aprovecharía el viaje para dormir todo lo que no había dormido todos estos días, pero estaba despierto. Con la mirada perdida, para variar, y con las ojeras muy marcadas.

Pasó una azafata ofreciendo comida y bebida, y Rhys pidió un café. Antes de que se lo tomase, lo agarré del brazo para impedir que digiriese semejante pozal de cafeína.

-¿Qué haces? -Preguntó molesto.

-Llevas sin dormir días -Murmuré. -No creo que más cafeína te vaya a sentar bien -Soltó una mofa bastante sarcástica.

-Como si te importase algo... -Musitó de manera casi inaudible. Lo miré atentamente.

-¿Por qué dices eso? Sabes de sobra que me importas -Seguía cabizbajo. -¿Te he hecho algo para que te comportes así?

Se quedó en silencio, y un niño de unos tres años asomó su cabeza por el hueco que había entre los asientos de adelante, prestando atención a nuestra conversación.

ARDENT © [#1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora