Hablar hasta las tantas con alguien (ejem, hasta las cuatro de la mañana), es lo que tiene. Rhys y yo estuvimos hablando de todo lo que no hablamos en la supuesta cita -que yo pensaba que ya habíamos hablado de todo- y me entretuvo.
Bueno, y yo a él.
Ese día teníamos tanto el uno como el otro trabajo. Su entrenador lo mataría y mi jefe me mataría a mí. Estaba de camino a la cafetería y podía sentir el peso de mis ojos, mis ojeras y las ganas de bostezar que tenía cada poco rato.
Hacía frío y mal tiempo, algo que aún incitaba más a quedarme en casa. Cuando llegué, me llevé una buena sorpresa. La cafetería estaba a rebosar. Entré lo más rápido posible y cogí mi delantal.
El uniforme de trabajo era bastante sencillo; ir de negro y colocarte un delantal en la zona de la cintura, junto a una placa con nuestro nombre en la zona del pecho.
Según Karl, desde que hicimos la pequeña reforma en el local mucha más gente ha visitado la cafetería. Me alegré que no veas al ver que era cierto.
El rango de edad era bastante variado, y, el haberme acostumbrado a servir a gente de mediana edad a encontrarme a gente de la mía, bueno... no es que fuese fácil para mí. No era nuevo que me aterrase eso de socializar, incluso para servir un maldito café, pero debía enfrentarme a ello si quería seguir con este empleo.
La mañana se me hizo larguísima, sobre todo sabiendo que Rhys no paraba de escribirme y llevábamos así una semana.
-Hola. Un café con leche y mucha espuma, por favor.
Esa voz me era familiar. Demasiado.
-¿Drew? -Nada más acercarme y comprobar que era él, se puso en pie y me abrazó. -¿Qué haces aquí? ¿No tienes clase?
-Sí, bueno. Tengo dentro de dos horas un examen y necesitaba un café para ir preparado.
Ah, sí. En esta semana todo se había arreglado con Drew.
Bueno, más o menos.
Dejamos eso de morrearnos por el bien de los dos, y también llegó a la parte de mi diario en la que dejaba claro que no saldría con Hunter Scott sin antes lo hablarlo con su hermano. Pareció que aquello lo calmó.
-¿Nos vemos esta tarde?
-Uf, imposible. Tengo doble turno y salgo a las seis.
-Bueno, pues después.
-Es que... -Dije enseñando los dientes con una mueca de "no puedo decirte el por qué". Maldita terapia. - Tengo terapia -Le confesé. -Pero podemos vernos mañana e ir al concierto juntos.
Pareció desilusionarse al verme ocupada, pero enseguida asintió a la idea de lo del concierto.
-Ah, creo que vendrán mi hermano y un amigo suyo al concierto.
-¿Tu hermano y amigos suyos? -Resoplé. -Vaya mierda.
-Ya, lo siento. Es que mi madre se empeñó en que pasásemos más tiempo juntos y... bueno. Se lo tomó al pie de la letra. Vio que tenía entradas para el concierto y sin pensarlo compró dos para Hunter y Rhys.
Espera.
-¿Eh? -Pregunté como una idiota. -¿Rhys?
-Em, sí -Contestó extraño. -¿Lo conoces?
-¿Eh? -Volví a repetir. -Ah, no... yo... su hermana fue mi compañera de piso. Lo conozco por eso.
-Ah, guay. Pues iremos nosotros cuatro -Asentí con la cabeza como si me quedase otra.
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ARDENT © [#1]
Teen FictionSeis años después, Maddie regresa a la ciudad en la que creció, lo que significa que ciertas personas de su pasado, como el frío de su padre o su antiguo mejor amigo, volverán a formar parte de su vida. Con lo que ella no contaba era con los dos sex...
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