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EPISODIO 31: nudo y desenlace

HERA

—No os podría haber dado algo más...¿actual?

Mi mano golpea su nuca antes de que pueda si quiera procesarlo.

—¡Auch! —se frota la zona afectada, mientras me mira de mala manera.

¿Qué Jace tenía su parte de razón? Sí, obvio. Todo este proceso sería más fácil si no tuviéramos que traducir los geroglificos plasmados en las hojas que si bien se conservan en un buen estado, es notable que de actual, tiene poco. Tampoco es lo que se podría decir...fino. Tiene como trescientas páginas, y aunque no son nada en comparación con el número de páginas que tienen los libros que leo, ponte tú a interpretar lo escrito, a ver si tardas poco, y desde luego, si hay algo que no tenemos, es tiempo.

—Suerte tuvimos con no sufrir la ira del cielo —murmullo, pasando la hoja.

—¿Isabelle sigue enfadada?

—No diría enfadada —hago una mueca, mientras golpeo con la punta del bolígrafo el mesado—, si no más bien indignada. Supongo que está acosrjmbeada a que hagáis todo juntos, o al menos sepáis lo que sucede en la vida de los otros, en especial en la de su hermano.

—Cuando llegó Clary, las cosas se habían dividido en dos grupos. El de Alec, y el de Clary. Mis sentimientos me gustase o no me cegaron, y aunque hubo momentos más tensos que otros, y aunque nunca estuve del todo con Clary, había una diferencia notoria, mientras que Izzy se mantuvo en medio.

A veces siento que a los shadowhunters de este instituto, les vendría bien algo así como alcohólicos anónimos pero versión Mundo de las sombras. Por lo menos, podría reunirlos a todos en un mismo lugar, y amenazarlos para que me contasen todo lo sucedido durante la resurrección del Círculo con puntos y comas incluidos. En especial, si aquello suponía conocer al Alexander que era cuando estaba con Magnus, el gran brujo de Brooklyn.

—Siempre di por hecho que acabarías con Belle —le confesé, dejando por un momento la tarea encomendada por Alexander.

—Por el ángel Raziel, no —hizo una mueca de asco, y no porque Isabelle fuera una mujer fea, porque es evidente que no es el caso, si no más bien porque para Jace, la morena es tan hermana suya como de Alexander—. Eso podría considerarse incesto.

—En realidad no —lo corregí—. Por mucho que la quieras como una hermana, no tenéis la misma sangre.

—¿Y tú que tal llevas tu matrimonio con Alec?

Solté un suspiro, sin saber que decir exactamente. Claro que no era un matrimonio lleno de amor, e incluso por mucho deseo sexual que sintiera por él, dudaba de que Alexander fuera capaz de ir más allá de unos cuantos besos subidos de todo, y unos toqueteos que no logran si no, calentar la comida para después no comérsela.

—¿Y tú con la zanahoria?

Jace me miró mal, más no fue porque me refiriese a la nefilim con aquel apodo, si no más bien porque el instituto se asemeja más a un instituto repleto de mundanos hormonales que a un grupo de cazadores de sombras adultos, y los rumores corrían tan pronto como la pólvora. Por ello mismo, no es un secreto que la pareja estaba pasando por un mal momento de la relación, así mismo como se empezaba a rumorear que Alexander no estaba ni la mitad de enamorado de mi que de Magnus, y que quizás habría un divorcio pronto.

AlecDonde viven las historias. Descúbrelo ahora