||Diciannove||

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|19|Entre Hermanos

–De acuerdo, todos los recetarios y los horarios están aquí –le explicó alzando un pequeño maletín rosado con la temática de Hello Kity– junto cada medicamento; cuales tienes que revolver con la leche materna. La calientas a una temperatura adecuada, evita a toda costa darle formula, eso le causa malestares. Si sientes que no puedes con ella, llama a Kari.

–¿No confías en mí? –inquirió Luca arqueando la ceja antes de hacer una mueca de dolor al sentir como Mina jalaba con fuerza uno de sus rizos al mismo tiempo que intentaba "morder" su mejilla, que ya estaba llena de baba.

–No, no es eso –susurró Scorfano mientras batallaba en abrir la manita de la bebé para que lo soltara, pero Mina se quejó y volvió a jalar del cabello de Paguro–. Solo que es una bebé complicada y enfermiza.

Luca soltó una pequeña risa de dolor, poco a poco la bebé empezaba a recuperar la fuerza como su peso, casi no se notaba los cambios, pero eso no quitaba el mérito de que ella se estaba recuperando.

–Estaremos bien, Alberto, he cuidado de bebés antes.

Scorfano arqueó la ceja.

–Tengo sobrinos por parte de un amigo y los he cuidado desde que eran unos bebés imperativos –le aclaró en lo que acomodaba mejor a Mina entre sus brazos.

–Ok –suspiró–, te envié por mensaje todos los contactos de emergencia. Yo no podré estar pendiente de mi teléfono, así que en verdad contacta con Kari por cualquier cosa; no porque no confié en ti, solo que ella sabe cómo tratar a niños como ella. Si vas a salir abrígala bien, aún estoy esperando sus estudios para detectar si sufre o no de asma.

Asintió calmado mientras lo acompañaba hacia la entrada principal. Alberto se acercó para acomodar aquel gorro café con la figura de un osito que combinaba con el pelele marrón claro con pantalones café oscuro. Levanto la mirada para toparse con aquellos cuarzos marrones que poseía el heredero de los Paguro. Ambos se sonrieron algo avergonzados, se sentía como una familia verdadera.

No obstante ambos levantaron la mirada al final de las escaleras al escuchar el grito emocionado de Leonardo.

–¡Mire, señor Luca! –gritó emocionado mostrando un casco de motocicleta con temática del Sheriff Woody tamaño infante que le compro Alberto.

Ambos padres primerizos rieron al ver su alegría, usando una ropa cómoda junto con un gorro de estilo pescador –a pesar de que esta nublado toda esa temporada y que las clases eran bajo el techo– el pequeño estaba preparado y feliz de ir sus clases. Con mucho cuidado bajo las escaleras aferrándose como podía del soporte. Cuando llego a la mitad, Alberto con una sonrisa silenciosa subió hasta donde estaba y lo cargo entre sus brazos con cariño para después hacerle cosquillas en lo que bajaban, provocando unas risas en el infante mientras abrazaba contra su pecho el casco.

Luca observaba con una sonrisa como Scorfano beso la mejilla de Leo y lo acomodaba en sus brazos como si en verdad los uniera la sangre. Aquella imagen de ambos mirándose con cariño con esos incomparables ojos verdes y aunque sus pecas eran distintas a las del otro; siendo que Leo tenía más y más oscuras que adornaban mayormente su rostro y manos a comparación de Alberto que solo tenía en sus hombros y mejillas. No se había dado cuenta de que eso fue lo primero que le llamo de Leonardo.

Dio un sobresalto al momento que ambas miradas verdosas se enfocaron en él antes de bajar por completo a donde estaban ellos.

–¡Mira! –volvió a mostrarle el casco con alegría.

–Es muy bonito, cariño, pero asegúrate de irte bien aferrado a tu padre cuando se vayan.

Leo asiente sin borrar su sonrisa, la idea de irse en la motocicleta de su otro papá lo emocionaba aún más. Los cuatro salieron al exterior y antes de Alberto y Leo bajaran para irse, Scorfano miro a Luca algo preocupado por dejarle a la bebé.

No por compromiso ||LubertoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora